Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

lunes, 15 de diciembre de 2008

Me has comprado el regalo?

Hola a todos, sé que a estas alturas estaréis planteándoos cómo agradecerme la campaña que realizo desde este blog de apoyo a la amistad con el vecino al que nunca habíais saludado, o de desarrollo de aficiones dormidas como la papiroflexia o estudiar protogermánico. Todo con tal de no encender el ordenador y leer Ven y enloquece.

Bueno, pues aquí os sugiero una gran idea de regalo, y no me vale eso de ¿para qué quiero otro libro, ya tengo uno?
Venga, os dejo, le voy a pedir un poco de abrigo, a mi vecina incólume.
No sé en tu casa, pero en ninolandia, ¡hace frío!

Salud y calor


¡NO BUSQUES MÁS!
¡AQUÍ TIENES EL REGALO IDEAL PARA ESTAS NAVIDADES!
CALIFORNIA 83
Una novela de Pepe Colubi
(un 10% de las ventas totales de este libro será entregado a la ONG "Salvad a Pepe")

La crítica ha dicho todo esto porque ha querido:
Una novela para partirse de risa, una pieza maestra del tópico yanqui elevado a la categoría de parida.
Álvaro Corcuera, EL PAÍS
"California 83" es un libro diferente en la literatura española. Diferente porque habla de Marvin Gaye, los Clash o Remington Steele. Diferente, también, porque la novela es cómica. Y sin complejos, oiga.
Luis Alemany, EL MUNDO

Detrás del cinismo y del tono agridulce de los pensamientos del protagonista, Colubi deja entrever a un joven asustado, necesitado de mucho cariño, que busca amigos y sueña con tener novia.
Begoña Pina, QUÉ LEER
"California 83" tiene el eco de "El Gran Meaulnes" o de "La Ciudad y los Perros", pero cuenta con el añadido de un humor poco respetuoso, descarnado, un pelín negro en ocasiones y nada temeroso.
José María Goicoechea, TIEMPO
La primera novela de Pepe Colubi demuestra, como todos los buenos escritos humorísticos, una habilidad asombrosa: hacerte reír hasta que te dé vergüenza.
Eduardo Galán, LA NUEVA ESPAÑA

"California 83" es fresca, irónica, políticamente incorrecta y tremendamente divertida, valores difíciles de encontrar en la literatura actual.
Javier Sánchez Zapatero, LA GACETA DE SALAMANCA
Al principio se diría que nos encontramos en una suerte de anti "Menos Que Cero": la misma época, California y los omnipresentes videos de la MTV. Pero el tono es radicalmente menos tristón.
Philipp Engell, GO MAG

Pepe Colubi encadena en “California 83” risas, cervezas y chicas inalcanzables. "American Graffitti” pasado por Asturias. Excelente combinación.
Ana García Siñeríz, MARIE CLAIRE
El protagonista de "California 83" sufre una enfermiza aversión al ridículo, producto de una aguda pulsión irónica que hace fluir las páginas de esta tonificante novela como relato iniciático del que es muy fácil sentirse cómplice. Se entrecruzan así subjetivos diálogos interiores con la distante proximidad de una cultura que, pese a su hospitalidad, nuestro conspicuo carácter ibérico jamás podrá asimilar totalmente.
Ignacio Juliá, RUTA 66
En una literatura como la actual, en la que la trascendencia parece haberse convertido en tendencia, sorprende gratamente encontrarse novelas como "California 83".
TRIBUNA UNIVERSITARIA
“California 83” me parece la otra cara de la moneda del ciclo sobre Nancy, de Ramón J. Sender, pero, sobre todo, veo mucho de la novela picaresca española. Con todo, es una novela de formación, eso que se llama la “bildungsroman”, género que seguramente se inició con el “Wilhem Meister” de Goethe, que nos ha dado obras maestras desde entonces, tales como “El lobo estepario”, de Hermann Hesse, y por el que hemos transitado en España casi todos los que venimos escribiendo desde hace 15 años por lo menos.
Manuel García Rubio, novelista.
SINOPSIS


En 1983, un adolescente español de provincias es enviado por sus padres a California para vivir durante un año con una familia americana y estudiar COU. Sale de un país con una sola cadena de televisión, escasos conciertos de rock y una pesada carga católica para encontrarse 35 canales en la pequeña pantalla, Police o The Clash a la vuelta de la esquina y una contagiosa alegría de pecar. Todo parece encajar con la idea que se había hecho de Estados Unidos a través de películas y series: animadoras en el instituto, reverendos en las iglesias, mosquiteras en las puertas de las viviendas unifamiliares y el Golden Gate en San Francisco. Ha cambiado Aplauso por la MTV, la pelota en el patio por el surf, la mochila del colegio por la taquilla y el Lib por el Playboy, pero antes deberá adaptarse a las costumbres de una familia metodista, las rutinas académicas de otro país, el uso de una lengua desconocida y la prohibición de beber cerveza por ser menor de edad. No parece muy difícil; sólo tendrá que superar su patológica, obsesiva y embarazosa aversión al ridículo. Bueno, quizá no sea tan fácil.

1 comentario:

  1. Un Holden Cauldield a la espannola? Tiene buena pinta, pero me desconcierta el critico que me habla de El lobo Estepario...seguro que es la critica al mismo libro?
    Un saludote

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.