Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

viernes, 31 de octubre de 2008

No entiendo tu silencio



No entiendo tu silencio, me queda grande y las palabras se me escapan por todos los lados.
Al callarte, me haces sentir culpable como un niño ante la mirada inquisitiva de su madre, tras haber cuarteado un cristal.
Tu mutismo me habla de mi torpeza, con la misma condescendencia con la que se me trataría en casa ajena, tras romper una pieza de murano que me acerqué a admirar.
Ante su reflejo hermético en tus ojos, me invade la misma vergüenza que a un adolescente que, mientras espera a su cita, ve en un escaparate su cara llena de granos.
Pese a que sé que no hablarás —al igual que ese adolescente sabe que ella no vendrá— yo no enmudezco, y él no dejará de esperarla.
Enredo mis manos para no acariciarte, a la vez que mis ojos te observan, ansiosos de una señal de amnistía.
Sin el sónar de tu voz, me vuelvo murciélago sordo, y tropiezo repetidamente contra tus muros de reserva.
Créeme, no entiendo tu silencio… aunque tú asegures que no te quiero entender a ti.
©Nino Ortea Gijón, 31-X-08

jueves, 30 de octubre de 2008

Sobre la concentración del 15 de noviembre

Creer que los problemas de los demás son problemas ajenos, es propio de miserables.

Personalmente, no sólo no me está afectando la crisis económica, si no que me encuentro como hace años que no me sentía.


Pese a ello, y pese a todos los miserables que frecuentan este tipo de actos públicos para ponerse camisetas que disimulan su inmundicia, mi intención es asistir a la concentración que se celebrará en Gijón.



Quizás impulsado por eso: por que es mi barrio, es mi ciudad, y es mi mundo; no voy a dejar que unos cuantos opresores y algunos falsos liberadores me digan qué, cuándo y cómo tengo que sentir.



Si el Mundo no se me viene encima antes de las 5 de la tarde del sábado 15 de noviembre, estaré donde creo que debo estar aunque sé que allí coincidiré con gente despreciable.



No sé tú, yo no estoy dispuesto a esperar a que llamen a mi puerta una noche, para arrepentirme de no haber actuado antes.



Salud




Marcelino José Ortea Suárez
.

Concentración: sábado, 15 de noviembre

Concentración: sábado, 15 de noviembre.
El próximo 15 de noviembre se reunirán los líderes mundiales para preparar un nuevo plan contra la crisis.

Salvar de la crisis a los bancos de Estados Unidos ha costado 700.000 millones de dólares; !!5 veces más de lo que aprobó la ONU para alcanzar los Objetivos del Milenio !!. Y las ayudas europeas son aún mayores. ¡¡¡¡Es una vergüenza!!!!

En España, el Gobierno le da 100.000 millones de euros a los mismos bancos que están desahuciando a muchas familias por no poder pagar la hipoteca.

Hace meses, miles de personas salimos a la calle por una vivienda digna y ya advertíamos del peligro de la burbuja inmobiliaria. Ahora que ha estallado ¿la vamos a pagar nosotros?

Durante años, se han forrado y ahora anuncian; despidos, recortes salariales,cierres de empresas, 'aparcar' el protocolo de Kioto…

Está claro que los grandes partidos gobiernan para la banca y que los grandes sindicatos no van a rechistar ¡Si hasta los han felicitado los banqueros y empresarios! Sólo la gente de a pie podemos denunciarlo.

Privatizan los beneficios y socializan las pérdidas. ¿Se creen que somos tontos? ¿Lo vamos a permitir? Claro que no.

El próximo sábado, 15 de noviembre a las 17:00 horas saldremos a la calle en todas las ciudades.

Tenemos tiempo y capacidad suficiente para difundirlo y organizarnos. Da igual si invitan a Zapatero pero nosotros tenemos que colarnos en esa Cumbre..

PASALÓ, TRADUCELÓ, ADAPTALÓ Y QUE TIEMBLE LA RED!!!! (y la Banca)

¡¡¡LA CRISIS QUE LA PAGUEN ELLOS!!!
Lugares de concentración:

- A Coruña: Plaza de Maria Pita
- Alacant: Explanada de España, frente a la Rambla de Méndez Núñez
- Albacete: Plaza del Altozano, donde esta la gorda con la rosa que parece un polo!
- Almeria: Plaza Circular
- Ávila: Plaza del Chico
- Aviles: Plaza de España
- Badajoz: Plaza de San Francisco
- Barcelona: Plaça Catalunya
- Bilbo: Centro Civico de La Bolsa (C/ Pelota - Casco Viejo - Bilbao)
- Burgos: Plaza Mayor
- Cáceres: Plaza Mayor
- Cádiz: Plaza de San Juan de Dios
- Castello: Plaça de la Independència
- Ciudad Real: Parque del Torreon
- Córdoba: Plaza de las Tendillas
- Elx: Plaça Baix
- Gijón: Plaza del Parchís
- Granada: Fuente de las Batallas
- Graus: Plaza España
- Huesca: Plaza Navarra
- Jaén: Plaza de la Constitución
- Las Palmas de Gran Canaria: Parque Santa Catalina
- León: Plaza de San Marcelo
- Madrid: Puerta del Sol
- Málaga: Plaza de la Constitución
- Mérida: Plaza de España
- Murcia: Glorieta de España
- Palencia: Plaza Mayor
- Pamplona- Iruñea: Plaza del Castillo
- Salamanca: Plaza Mayor
- San Sebastián- Donostia: Jardines de Alderdi Eder
- Santa Cruz de Tenerife: Plaza de la Candelaria
- Santander: Plaza del Ayuntamiento
- Santiago de Compostela: Praza do Obradoiro
- Segovia: Plaza del Azoguejo
- Sevilla: Plaza Nueva
- Soria: Plaza de Herradores
- Teruel: Plaza del Torico
- Toledo: Plaza de Zocodover
- Valencia: Plaça Ajuntament
- Valladolid: Plaza Mayor
- Vigo: Puerta del Sol
- Vitoria-Gasteiz: Plaza de la Virgen Blanca
- Zaragoza: Plaza del Pilar
(Si no está, añade tu ciudad...)
http://estrecho.indymedia.org/newswire/display/74715/index.php

miércoles, 29 de octubre de 2008

Besé a un tío.

Nunca me lo había planteado
y desde luego no era mi intención.
Pero me pongo tan burro cuando tomo un granizado
que pierdo toda discrección.
No es a lo que estoy acostumbrado,
pero me apetecía probarte.
Despertaste mi curiosidad
y atrapaste mi atención.
Besé a un tío y me gustó
el sabor de la nicotina en sus labios.
Hociqué a un tío, sólo por probarlo
Espero que a mi novia no le importe.
Me sentía tan mal…
Me sentí tan bien…
No significa que esta noche me haya enamorado, pero…
Morreé con un tío, ¡un tío¡
y me moló.

A estas alturas, más de una y más de dos, no solo montáis un trío, si no que os habréis enterado de todos los problemillas a los que se enfrenta la ingeniosa cantante y compositora norteamericana, Katy Perry.
Ya con U R so Gay, el primer tema promocional de su cd imprescindible One of the boys, la pizpireta californiana montó una buena. Junto a los de siempre (Hermandad del Santo Trastorno, Liga de Feministas con Pelo en las Axilas y Asociación ¿Jugamos al cinco?) fueron muchos los fariseos filisteos, contertulios ignaros y onanistas refutados que afearon su conducta.
Vamos que si en lugar de llamar “gay” al pimpollo, llama “asesino” al presi, no pasa nada. Estaría ejercitando sus derechos como ciudadana, pero, claro, eso de llamar “marica” al “nenaza” de su novio… ¡No, hija, no! ¿Qué pensará Jesús Vázquez!?
Pues lo dicho, buena la había liado la mala de Katheryn Elizabeth Hudson con la presentación de su cd.
Sí has leído bien, volví a escribir “CD”. Soy uno de esos retrógrados que aún usan ese trasnochado soporte, en lugar del avant-garde vinilo —como hacen los exclusivistas de los alternativos— o de descargarlo del aiTiuns —como hacen los que combaten oligopolios apoyando monopolios—.


Bueno, lo dicho, si con su primer sencillo ya desató la ira de los liberales intolerantes… con su I kissed a girl, hasta en la isla de Kong se ha montado revuelo.
Creedme cuando os juro por la saliva del maromo que no he besado, que no tengo ningún tipo de subvención del British Council —ni fantaseo con ser columnista de Speak Up!— al aconsejaros que os pilléis un diccionario de voces anglosajonas, y os pongáis a leer alguna de las muchas páginas en las que se recogen comentarios de padres atribulados que se preguntan si la émula de Britney Spears a la que mandan a la Universidad volverá hecha una adoradora de Lesbos. ¡JAR!,
La verdad es que sus problemas con madres carpetovetónicas me desuelan. ¿Qué hay del factor de provocación que caracteriza a muchos movimientos artísticos, o a artistas? ¿Es acaso la creación una ciencia empírica? ¿Todo lo contado fue vivido?
El caso es que, a este lado del Atlántico, también las cosas se ponen difíciles para la popera. A su categorización como desviada, se une una acusación más seria; pues el acreditado diario británico The Sun —cuya mayor aportación a la Humanidad ha sido introducir en sociedad a la senuda Samantha Fox, quien tras conocer a Rafi Camino se declaró lesbiana, ¡no, si a las tías cualquier excusa les vale para besarse!—. Como decía, entre otros, el veraz periódico la acusa de instigar, o por lo menos tomarse a solfa, el problema que están teniendo en Londres con las agresiones con cuchillos.
Pues Katy, no tuvo mejor idea que colgar una foto en su blog, donde aparecía blandiendo un cuchillo. No, si esto de los blogs es de degenerados o de políticos.
Ante las acusaciones sufridas, su original respuesta fue sustituir el retrato por una instantánea blandiendo una cuchara, asegurando que justifica su uso para engullir helado, y de paso poner en su sitio al tabloide solariego. ¡Jar!
El caso es que el despropósito no se queda ahí, pues el origen de este texto está en que hace apenas una hora, una locutora triglicérida de Radio 3 ha comparado a la besadora de chicas con Charles Manson.
Eso sí, al final, ha dicho no sé qué filigrana sobre un conocidísimo ignoto que defendía el derecho de sus enemigos a insultarlo en público, y puso una canción de un chauvinista.
Bueno, me voy a acostar y a leer algo de Safo.
Aquí os dejo un par de vínculos más.
¡Cuidado a quién besáis, que puede gustaros!
©Nino Ortea Gijón, 28-X-08



lunes, 27 de octubre de 2008

Ya te llamo yo


No, deja… Ya te llamo yo.
Y, Nino porfió, esperó, y aguardó. Pero el teléfono no sonó, y no pudo evitar verse como ese perro, al que su amo deja atado a la puerta del baile con la orden de que espere aquí, y la promesa de que ahora vuelve.
Pasó el tiempo, y 101 dálmatas después, Brujilda seguía sin hacer sonar el teléfono de Ninín.
Extracto del libro Desde que no me llamas, escrito por Tino Portea.


Desde luego, vivimos tiempos sorprendentes, queridos enloquecidos. Y no lo digo por que esta mañana me haya mirado al espejo y me haya encontrado atractivo.
No, mi reflejo sigue sin mentirme.
Lo digo por que viviendo en plena era de la comunicación, cada vez aumenta la incomunicación entre nosotros. Vamos, que mucho tecno-cachivache, pero la gente está más sola que la una. No llamamos, damos tokex. No escribimos mensajes, mandamos criptogramas…
Ante todo, tengo que reconocer que siempre llego tarde a esto de los modismos tecnológicos, tanto en lo relativo a los aparatos como a los programas / servicios / recursos.
Hasta el año 2000 no tuve un teléfono a mi nombre, y lo compré tras la insistencia de mi añorada Silvia en que le gustaría poder llamarme sin tener que usar dos envases unidos por una cuerda. A los pocos meses de mi incorporación al mundo de la facturación por segundo, mi pendoneo hizo que Silvia dejara de marcar mi número.
Y allí me quedé con mi celular mudo y mi neurona apesadumbrada.
La próxima vez, me hago de prepago. Y así la que paga es ella —me hice jurar sobre la memoria sim de mi motorola.
Hubo otros móviles para comprarme un móvil. Pero, debo reconocer que el desparpajo de las hijas de Eva, siempre se volvía mutismo a la hora de llamarme.
En mi angustia inmovilizante, me pregunté si —por alguna razón embriagada— me daba por liarme con gijonesas de raíces escocesas, y de ahí vendría su poco uso de la opción llamada del aparato.
Incluso llegué a pensar que dado mi gusto por la tribu de las petardas, o las entonadoras del ¡¿CuAlo?!, quizás en su divina ignorancia pensaban que aquel aparato-no-introducible con vibrador sólo valía para recibir llamadas.
Pues en mi período de celo, anterior al apareamiento, había comprobado cómo el inalámbrico no dejaba de sonar en los momentos más inoportunos, y siempre accionado a distancia por algún sombrón.
Al comprobar la facilidad con la que pasaba de interesante a cargante sólo por volver su teléfono en sonante, comprendía que no era que estuvieran faltas de dinero, si no sobradas de desdén. Y cuando tras realizar por 500 veces mi última llamada —y lograr oír una voz que no fuera la de la operadora que me anunciaba que la terminal estaba apagada o fuera de cobertura— creía que por fin hablaríamos. Nuestra conversación solía reducirse a un imail con retintín: “Aora no puedo stoi okupada. Ya t yamo yo. Tate bien. Bss”
¿Y para eso me había comprado un manos libres con bluetooth, 3g y sumergible? ¿Para ahogarlo en mis lágrimas de soledad?
¡Para tratar con estas monstruitas de Tasmania, me compro un tan-tan!
Y es que, como dijo el aerofágico iNino: “¿Para qué quiero un aifón, si ya no me llamas?”.
El problema viene después, cuando te das cuenta de que esta realidad no ocurre sólo en el reino de las pellejudas descorazonadas. Por desgracia, también es muy común eso de encontrarte con un amigo / colega / conocida y proponerle sinceramente quedar. Su respuesta no suele ser sugerir hora y lugar, si no un ambiguo: “Ya nos llamamos.” Con lo que, sólo te espera asistir al pulso entre tus ganas de llamar y tu intuición sobre la inconveniencia de hacerlo el primero. O, lo que es más trikitraque, te das cuenta de que ninguno tiene el teléfono del otro.
Tras culpar a tu alitosis inodora, a tu falta de tacto intangible o a tu amargura insípida, ya cautivo y desarmado por la afonía de tu politono, comprendes que el silencio precede al silencio, Shakespeare dixit, amici mei. Así que como Próspero en La Tempestad, no reniegas del ser humano, si no de su incapacidad para comunicarse.
Antes, hasta la llegada del telefonino -móvil, en italiano- las cosas eran más sencillas.
Quedabas y punto.
¿Qué la lady no aparecía?
Sin problemas.
Estabas en un bar.
Si Salomé no quería bañarse contigo en el Jordán, te lo beberías.
Bueno, os dejo, tengo que conectarme al feisbuk a ver si pillo onlain a pellejuda69.
Para otro momento, en que no tenga que abrir cuenta en biituu, dejo mi relato sobre mis sinvivires en Internet.
©Nino Ortea Gijón, 27-X-08

domingo, 26 de octubre de 2008

La llegada del ¡Vicio¡


Parece que se va a poner de moda destapar el Destape.
Basta con deshojar cualquier publicación sesuda —digamos… ¡El País!— o descambiar de canal televisivo talantero —por ejemplo… ¡Cuatro!— para encontrarnos a expertos asexuados glosando las excelencias del cine de despelote como precursor de los valores cívicos recogidos en Educación para la Ciudadanía.
Vamos, que cuando le dije en clase a la Barrilete —la profe de Inglés— que mi peli favorita era Sueca bisexual necesita semental, ¡no fui un salido, si no un avanzado! Aunque mi señor padre, no se lo tomó así cuando llegué a casa con la nota de expulsión…

Rebobinemos antes de desnudarnos.


Sabido es el dicho: “Si eres guapa y con dinero… ¿qué más quieres, mujer florero? —bueno, en este caso Mar Flores—. Y es que la actriz / modelo /empresaria / madre y trepamuros, es la punta de lanza más lanzada por la promoción de una peli que protagoniza junto con otras sufridas vicetiples, donde se plasma toda la denuncia social de la condición de la mujer oprimida que subyacía bajo filmes reivindicativos como Yo soy ninfómana… ¿Y usted?


Ante la poesía de este título —ya sabía yo que tantos años de ojear el Lib me iban a dar sus frutos— no puedo silenciar por más tiempo mi orgullo al airear lo que soy: Yo fui uno de esos fulanos de tal que con el sacrificio de su raquítica paga financió este cine que enterró a la España más rancia.

Y es que, mientras mis sufridos padres me daban dinero pensando que yo iba a ir a ver películas protagonizadas por simios y monolitos, o colosos en llamas, me dedicaba a apoyar al innovador cine español que me hablaba de ligueros mágicos o mujeres de fontaneros —angustiado por el mercado laboral, me veía trabajando en una lencería o una fontanería, no en el circo o de bombero— a la vez me transmitía un profundo optimismo.
¿Optimismo?
Pues claro que sí… ¡No seáis pesimistas!
El que a mujeres crujientes, como Nadiuska o Bárbara Rey, se les deshilacharan las costuras de su ropa por trapisóndicos, como Alfredo Landa o Fernando Esteso, me llenaba de esperanza. Pues, de aquella, ya tenía claro que yo no era ningún Robert Redford.
Además, este cine impregnado de denuncia social —del fallido golpe de estado, al desempleo; de la especulación inmobiliaria a la corrupción política— cuyo prohombre fue Mariano Ozores, no olvidaba el componente didáctico en su enfoque: alternando las lecciones de Geografía e Historia —Cristóbal Colón: de oficio descubridor— con las de Anatomía —Desnuda inquietud— o Religión —El hijo del cura—.
Vamos, ¿para qué iba a ir yo al insti, si lo tenía allí todo a mano…?

Otro valor de este cine despelotado, era el que nos equiparaba con Europa, pues nada tenía que envidiar al de actorazos como Alvaro Vitali o megacojonudas como Edwinge Fenech. Además, fueron numerosas las coproducciones, e incluso las pelis de países raros beneficiados por el deshielo del Destape.
Lo verde no empezaba en Los Pirineos, si no en las taquillas de los cines —bueno, si soy sincero, allí empezaba lo sonrojante, ante el temor a que me vieran haciendo cola mis papis (os recuerdo que me imaginaban descifrando 2001)—. El deslinde por el estrecho de los acomodadores, revestía mayor dificultad que coronar El puerto del Tourmalet. De hecho, fueron muchos los que no llegaron a culminar su ascenso.
Yo, por una vez, me vi beneficiado por mi aspecto lupino, y con mi expresión facial de “déjeme pasar, señor ticador, que me estoy miccionando” nunca era frenado.
Aquellos fueron buenos tiempos, incluso para la lírica.

Ahora, al igual que antes, nos acechan momentos inciertos en lo económico. Vuelven las colas del paro, los discos de vinilo y las chaquetas con hombreras.
Vuelve el cine de Destape.
Así que a ti, que eres tan moderna, y siempre vas a la última… te propongo ¿por qué no sigues la boga y nos despelotamos?
Si quieres podemos jugar a La profesora y el último de la clase… o a Con las bragas en la mano… o a…
¡*##|/\ÇÇ!
Créeme, no hacía falta que fueras tan gráfica en tu rechazo…
¡Voy a por hielo!
©Nino Ortea Gijón, 26-X-08

viernes, 24 de octubre de 2008

Rubén Paniceres sobre Jim Steranko


LOS HEROES ESTÁN CANSADOS


Indiscutible arquitecto de una brillante imaginería gráfica, Jim Steranko es, asimismo, un renovador del tratamiento de la figura del héroe en el cómic.


El artista aportó al unidimensional universo de la Marvel, plagado de seráficos paladines cuyo principal problema era ver si le hacía caso la chica de sus sueños, una nueva mirada que recoge la conciencia de la soledad, e inevitable fracaso del hombre moderno.


Así, su visión de Nick Fury, Agent of Shield, supera el planteamiento de hipérbole de James Bond. Nick Fury vive sus aventuras en unos Estados Unidos donde el futuro es hoy. Un Brave New World, que exhibe, con barroca iconografía pop, un paisaje de oníricas ciudadelas colonizadas de maquinaria dadaísta, lujuriantes apartamentos, espejismos de neón, automóviles émulos de vehículos espaciales, y toda clase de gadgets.


Pero, más allá de toda esa parafernalia que parece denotar el triunfo del progreso, Nick Fury descubrirá el rostro de todo tipo de amenazas atávicas. La Hydra del fascismo, siempre inmortal y prolífica, que invade ciclópeas splash pages, donde se multiplican hasta el infinito los discípulos de la ira que gritan su Hail al sueño de hierro de la barbarie.


Mientras que el mal es un enigma camuflado detrás de un simulacro de fantasmas célticos; teratológicas amenazas extraterrestres disfrazadas de apolíneos arcángeles; profetas de la eugenesia a medio camino entre los doctores Mengele y el Moreau de H.G.Wells. O ser un arcano indescifrable regido por las estrellas del zodiaco, como el demiúrgico asesino Escorpio.


Pero lo más desolador es que Steranko nos transmite cómo Fury es incapaz no sólo de salvar, si no de comprender, la ignorada tragedia de un perdedor que, víctima del azar, vuela por los aires en una mugrienta cabina telefónica cuando intenta hablar con los que ama.
Imposibilitados de amparar al hombre de la calle, la misión de los héroes carece de sentido y se impone la idea de abandonar el escenario. El lograr ese programa que el Capitán América lee en el fortune teller de una pesadillesca feria de las tinieblas: “Mañana vivirás. Esta noche moriré”.
Trilogía que constituye una de los más bellos momentos de la carrera de Steranko, donde traza de manera feérica y sublime la crisis del titán enmascarado. Virtual forastero en tierra extraña, prisionero de la culpa, la incomunicación y el aislamiento. Siendo su posibilidad de escape, como en un proceso alquímico, perecer, para renacer y ser, cómo diría Borges, el otro, el mismo.



Y ésta es la enseñanza de la obra de Steranko, la única forma de conseguir una vida libre por parte del héroe es renunciar a su tarea. Con los años en sus novelas graficas que devienen en retratos en clave noir, Red Tide y Atmósfera cero, se nos presenta a detectives y sheriffs futuristas que comprenden que su entorno está envenenado por la corrupción y la mentira, y que la única opción es arrojar la placa, y caminar de la sombra a luz.

Pero, antes, habrá que luchar la definitiva batalla contra las mascaras de la vileza. No tanto para cambiar el estado de las cosas, como para recobrar una cualidad hoy en desuso, la dignidad. Gran lección ética la del autor americano que, en estos tiempos en los que, quienes más y quienes menos, pactamos con la infamia, debería hacernos meditar a muchos de nosotros.

Rubén Paniceres

jueves, 23 de octubre de 2008

Grant Morrison, deconstructing the superhero 01


Trying to define Grant Morrison is like pretending to capture —inside the two dimensions of a folio, or in the vague space of a blank screen— one of those beings made up of pure information that appear and disappear in the pages of The Invisibles.

Or some of the genies from The Fifth Dimension which gave The Justice League so much trouble.
He manages brightly to make it more difficult by admitting he uses a different public image in each interview. We can only try to follow his / their traces and, at the same time, enjoy our spree across one of the richest imaginations in nowadays comic book industry.


In fact, we can agree on the fact that everything depends on one’s roots: on the place you come from.
Grant Morrison was born in Glasgow, Scotland, in January of 1960. That’s a fact, but it has the same importance as if I were to take for granted that I’m a desirable fellow, just because I’m the most gorgeous man that has ever slept in my bed. In fact, no other guy has ever slept in my house, so… what’s the importance of being Ernest when you want to be earnest?

His family had a radical and bohemian disposition: his mother was a secretary and a typist —very keen on Star Trek, comic books and Science Fiction—, his father “had several jobs while he fought the government”. Hope his dad didn’t fight the Power while he was working for the System as civil servant; the same that happens here in Spain where many of the “antisistemas” are “funcionarios”, who think that just for wearing the right t-shirt at the right spot you become a brand new radical.
There were always books and comic books at home: the likes of Mick Anglo’s Marvelman, Lee & Kirby’s Fantastic Four, Steve Ditko’s Spiderman, or The Adventures of Superman and The Justice League. His uncle was a big collector himself, and he was the person who egged on Morrison’s interest on mythology and occultism.


Since Morrison was five years old, he set his mind on growing to be a writer; comic books would come later, thanks to Alan Moore and his works for Warrior magazine.
His main inspiration —and one of the biggest influences that he admits— is the North-American John Broome (1913 – 1999) who during 25 years, up to 1970, wrote some of the most remarkable stories of such characters as The Flash or Green Lantern. Brome was, so to say, the comic book answer to The Beat Generation: a fellow who grew marihuana and wrote The Flash terrific stories while living in Paris or Hong Kong. He was always traveling.
The basements were there, but when he was sixteen Morrison —as most kids of his generation— was captured by punk explosion, and played with several bands without getting very far from Glasgow. Soon the concerts were over, but his interest on music never faded away. I can guess what happened here, suddenly a “skinny” —the kind of no-brainer girl that in Spanish I call “pellejuda”— took control of his hurt and his guts, so he mislaid all interest in anything which didn’t call her attention.

Still, there are many musical references in his works. For instance in The Invisibles we can find bubbly discussions on Britpop in the readers’ mail, and Morrison, in person, makes some performances as a discjockey on special occasions.

Grant Morrison, deconstructing the superhero 02


His first professional work in comics was The Adventures of Gideon Stargrave (basically a clone of the Jerry Cornelius by Moorcock) for Near Myths magazine.
At the same time, he wrote Science Fiction stories for DC Thompson –he even draw one of them– and Captain Clyde, the adventures of an unemployed superhero that were published during three years in several illustrious local newspapers.


In the core of the Eighties, he wrote Zoids and some Doctor Who stories for Marvel UK. At that time, he came out with loads of short stories, most of then published in 2000 AD magazine as part of Future Shocks. In 1986, once he had gone through that initiation process —and because he didn’t stop nagging around— he was given a superhero regular series in 2000 AD, Zenith, a project that would become his first big success.


Zenith, the character, didn’t look like any other previous hero. It was the middle of the 80’s, and one had to try and get as much takings of life as possible. Zenith, with all his superpowers, was a selfish and superficial rock star that shared some features with its creator: “I tried to imagine the way I would behave if I were a super-hero. (…) Of course, I wouldn’t devote myself to save the world. I would record many albums, have sex with loads of chicks, and would drink a lot. The point would be that I could go home flying instead of having to pick up a cab. What I wanted to do was getting together all these aspects in a standard superhero plot, making him fighting people…”

For Morrison, a standard superhero plot integrated the menace of Lovecraft’s Dark Gods trying to get ride of the Multiverse, old hippy superheroes turned into wig members of The Parliament, clones of Nazi super-men and, of course, the usual mysterious disappearance of the parents of a super-hero more concerned on looking his best in a videoclip, shot by … let’s say, Julian Temple, than on rescuing his ancestors. Moreover, all this happens merely in the first story arc.
While reading these stories, it always comes to my mind that Grant took his inspiration from the first legends that arrived to boring England about a bald-to-be fellow in Gijón who was always chasing chicks, pursuing dreams and borrowing drinks.

At that time, the DC talent scouts —eager to exploit the layer inaugurated with Alan Moore— got in touch with Morrison. He assisted to the meeting with his plots for Animal Man and Arkham Asylum, and both of them were accepted.


This didn’t bring an end to his working with British publishing companies, he managed to work in Zenith and other British projects as Dare, Bible John or St. Swithin’s Day and simultaneously wrote Animal Man, The Doom Patrol, Legends of the Dark Knight or Hellblazer.


Few years later, Morrison stated: “Buddy (Animal Man) was my American voice, whereas Zenith incarnated my British personality”. This last personality came out in many of his pronouncements during his enfant terrible or punk-chic period: when he criticized Chris Claremont unmercifully, or he tried to take Alan Moore down from his practically divine pedestal.
This phase didn’t last long, and Morrison came up soon with other public personalities, as the one of the mad guru who assured the validity of the Chaos Magic methods’. Or the sexy conspirator dressed in leather. as a reflection of King Mob from The Invisibles. Or the creator who is just a conglomerate that incarnates an evolutionary process. Or the intuitive, sincere, affable, humorous, enthusiast and tremendously curious person who emerges from the condensing of all his works.

Grant Morrison, deconstructing the superhero 03


Animal Man, which was to be a four-issue miniseries, became a regular series and grew to be an essay on the interaction between reality and fiction, apart of a thrilling testimony on the power of pure imagination and of comic books as a genre.
In Doom Patrol, the only thing Morrison wanted to do was writing superhero stories: “I always wanted to read, a comic book that made me feel the same that Kirby’s Fantastic Four”. Many readers joined the trip, but some of us couldn’t assimilate the cascade of imagination that overflows each page in Doom Patrol; fact that gave birth to the legend of finding Morrison’s works eccentric and difficult.

Time has made this legend bigger with each project, up to a point where it endangered the survival of his most personal and appreciated project —the fascinating The Invisibles— during its first year of life due to its low sales. I must admit, I didn’t understand most of what was told. But, it still holds the supercalifragisexy scent of a story worth to be read for its chaotic unfolding.
An opportune stylistic change of course at the beginning of its second part, and the support of Shelly Roeberg —the series editor during most of its six years running— made possible the survival of one of the most provocative and intellectually stimulating comic books in last century’s final decade.
Although it could be said that The Invisibles was indeed the end of the Century by itself. Or at least its chronicle…

Following his tendency of playing with more than one pack of cards at the same time, of writing what he is interested on and what helps him to pay off the mortgage, Morrison worked at the same time that in The invisibles, in the big blockbuster JLA, a new incarnation of the adventures of the most archetypical characters in DC Universe. Morrison not only handled them with more respect than many anticipated, but also employed great settings and epic plots, there were also some holes in the way. However, it didn’t matter. JLA became one of the best selling titles in the company’s recent history.

The competence, Marvel Comics, didn’t overlook this fact and after Morrison abandoned DC in a not very joyful way, they rushed out to offer him the chance of working in their top series, X-Men. Morrison accepted pleased the challenge, for it was the best opportunity for infiltrating mew ideas into mainstream tendencies. Because he sees comic books as food and fuel for the readers’ imagination. Or as he said: “What I would like to see is the way the others tell their own lives, or their own experiences, without pretending to be wise guys or imposing a new fashion. If you tell what you have in your mind it will be great, for nobody would have thought it before”.

Now, Grant is back in DC, after his dazzling run in The New X-Men. But, this will be the subject of a new series of posts, coming soon to your screens…

Take care.

Most of Morrinson’s quotes, are taken from the Spanish edition of some of his works by Zinco Publishing Company.


©Nino Ortea Gijón, 23-X-08

Tebeosfera: Dentro del laberinto



Puede que el Hombre sea sólo un borracho que bebe de una botella vacía, un cobarde que prefiere soñar con las cosas que nunca fueron, a afrontar su realidad.

Tal vez yo confunda lo contado por el guionista, con lo imaginado por mí.


Quizás, tú lector, veas algo diferente a lo que yo he encontrado.

Esa es la grandeza del relato de Mazzitelli y Alcatena, cada vez que te adentras en él, tu viaje difiere del anterior.

Te invito, a que leas el artículo que acabo de publicar en Tebeosfera sobre la obra Dentro del laberinto.

Nino Ortea Gijón, 22-X-08

miércoles, 22 de octubre de 2008

Interludio 007


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Hola, a todos:
Las recientes notas enviadas, entre otros, por José y Ricardo, me hacen pensar que, quizás, deba comentaros algunas cosas.

Respecto al doble rechazo que ha sufrido mi novela, sería fácil refugiarse en el hecho de que son innumerables los ejemplos de creadores que, con su fe en su valía, lograron superar el rechazo de la Industria, y disfrutaron del favor del público.
Pero, al hacerlo, me olvidaría de la necesaria labor de asesoramiento y selección que realizan los diferentes estamentos que conforman la industria del Arte.

Está claro que desde una visión industrial —objetiva, pues no soy el epicentro de ninguna conjura de necios— el texto necesitaba amputaciones y mejoras. La más recalcada era aumentar su carácter autobiográfico, y la más insinuada enmarcar la obra dentro de los cánones de un género, para así facilitar su comercialización.
Desde una valoración personal, subjetiva, mi nave había llegado a buen puerto. Obviamente, su velamen necesitaba mejoras, la cubierta ciertas reparaciones y el mascarón de proa una nueva sílfide. Pero, analizada desde tierra firme, la singladura creativa había saneado mi autoestima; y donde otros ven un cascarón, yo veo un bergantín.
La elección era tan simple como difícil: básicamente era mi historia lo que contaba, ¿debía cambiarla para que gustara?

Es decir, ¿estaba dispuesto a convertir a mi Prometeo en un Frankenstein?

A todos nos gusta gustar.
Si yo había enviado la obra a una editorial, era con vistas a publicarla y obtener la mayor repercusión posible. Para meros fines de desahogo bastaba con su escritura, y para ungirla de inmortalidad, bastaba con botarla en Internet.
Os voy a replantear la situación: ¿Hasta que punto estaríais dispuestos a sacrificar vuestra identidad a fin de seducir a la mujer de la que en realidad estáis enamorados? ¿Os consolaríais con ser el capricho de quien lo es todo para vosotros?

Si hay algo a lo que debemos ser fieles, es a nosotros mismos. Los cambios han de ser para mejorar, nunca para triunfar.
He optado por dejar las cosas como están. Ya van dos rechazos, luego algo debe de haber en mi discurso que no funciona en lo narrativo, pero, sinceramente, no me importa.

Sé que soy una de esas personas cuya realidad suena a ficción. De hecho, en un reciente proceso de selección de personal, la encargada reconoció que, de no haber acompañado mi curriculum de unas fotocopias de mi vida laboral, no se habría creído lo que vio escrito.
Si mis exiguas experiencias profesionales resultan inverosímiles, no puedo esperar que mi rica vida emocional suene a creíble. Pero nunca he pretendido ser un notario de los hechos, si no un hacedor de historias.
Quizás, al igual que los recientes casos de Nabokov y Cabrera Infante, deba esperar a que, tras mi muerte, una mujer a la que creí mi compañera desoiga mi petición de que destruya todos mis papeles. Y ella —por razones filantrópicas, nunca económicas— airee lo que yo decidí enterrar.



El caso es que ahora mismo estoy ya ocupado en otros sueños, pues nada me entristece más que no tener ilusiones, aunque sepa que éstas nunca tomarán forma fuera de La República de las Ideas.
Continúo con mi lenta traducción / adaptación de A Clokwork Orange. Sigo maravillándome con precaución ante Internet. Estoy remodelando poco a poco mi casa…
He aparcado mi idea de hacer una novela de enredo, en la que la figura del narrador se viera substituida por un coro, y los personajes cantaran en lugar de hablar. El proyecto era con vistas a ser publicado, y tengo miedo de que, involuntariamente, la obra incumpliera todos los apartados de La ley de derechos de autor. Aunque el primer capítulo “Él es aquél” —en el que el coro remodela canciones de Raphael y los protagonistas, de Sinatra— me quedó muy chulo.
Ahora mismo estoy definiendo ideas para una novela de aventuras, pasión y camaradería que parte de la siguiente premisa:
El príncipe Carlos es sacado de su retiro a la muerte de su padre, Felipe. Nada más acceder al trono, abdica y proclama la instauración de la república. Deja al frente del gobierno a algunos de sus compañeros en el psiquiátrico, y se embarca junto a una hermandad de hombres libres, con el propósito de combatir a piratas, corsarios, negreros y demás ralea que defienden su concepto de comercio justo —para ellos—.

Y, ante todo está www.venyenloquece.com mi puerto seguro, y sitio de encuentro entre iguales. Aquí fondea lo mejor de mi flota gracias a vosotros.
Vamos, que el viaje continúa; y aunque se acercan un par de meses de trabajo a destajo, confió en que, para febrero mucho de lo que os hablo podáis empezar a compartirlo.
Un abrazo
©Marcelino Ortea Gijón, 21-X-08