Ven y enloquece

Ven y enloquece
Nada ha sido probado

martes, 7 de julio de 2009

Dejadlo tranquilo


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Ayer mismo le comentaba a mi hermana que aún no podía aceptar que te has muerto.

Mi hermana Marta es quien me descubrió tu música —creo que en el verano de 1977— al reproducir repetidamente en un come-discos, que mi madre había comprado para seguir un curso de inglés, tu echarle las culpas al boogie. Más adelante, ella y yo compramos a medias el lp en el que rompías el muro de la segregación racial; y desde entonces compartimos momentos electrizantes, malos, peligrosos o invencibles.

Curiosamente, ha sido mi hermana quien bajó alarmada a pedirme que subiera a su casa a traducirle los breaking news que informaban de tu hospitalización. Y ha sido con ella con la que he adoptado, hace apenas una hora, el pacto en silencio de no entrar en el mercadeo de los que te explotaron y buscan seguir haciéndolo. Quizás pretendiendo hacer de ti una triste figura como la de John Merrick, quien al igual que tú vio reducida su grandeza a la de monstruo de circo. De haber nacido en La India, lo habrían considerado la encarnación de un dios; de haber nacido en Never Land, El Capitán Garfio te habría tratado mejor de lo que lo ha hecho tu padre.



“Dejadme tranquilo” nos pedías en una de tus canciones.
Vivimos en un mundo de miserables donde la avaricia se amontona sobre miserias ajenas. Los mismos que te denostaron, te declararon culpable tras prejuzgarte y fueron incapaces de discernir entre la persona y el personaje, son los que entonan ahora un panegírico al compás del dinero.
Pobres de ellos, condenados a danzar como malditos al son del sol que más calienta. Mientras otros bailamos por el camino de baldosas doradas que se encienden al latido de cada corazón.
Hoy mismo me he encontrado en la calle a una amiga tristemente alejada de mi vida, Rosa, la cual no pudo evitar transmitirme su alegría al verme tan cambiado para bien. No supe concretarle la razón de mi recuperación, cuando habría sido algo tan simple como tararearle ese consejo rítmico que me diste
Nino: Lift Your Head Up High

And Scream Out To The World

I Know I Am Someone

And Let The Truth Unfurl

No One Can Hurt You Now

Because You Know What’s True

Yes, I Believe In Me

So You Believe In You

Help Me Sing It, Ma Ma Se,

Ma Ma Sa, Ma Ma Coo Sa


Descansa en paz, M. J., para mí no eres hiStoria si no parte de mi vida. Y así seguirás siéndolo mientas no me detenga porque ya haya tenido suficiente de ella.
Cuídate.
Marcelino José Ortea Suárez. Gijón, 7-VII-09

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