Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

miércoles, 22 de julio de 2009

TdAp: Hijos del Paraiso III a


--> -->Jerome Charyn

Movieland



Childen of Paradise



Martens había sido uno de esos niños del paraíso que se sentaron en la sombra junto a Henri Langlois, fundador de la Cinémathèque Française.
La Cinémathèque era una institución extraordinaria, funcionaba tanto como capilla como de archivo, museo o salón dedicado a las películas del mundo; cobró vida al comenzar Langlois a coleccionar películas siendo muy joven y no poder seguir almacenándolas en la bañera familiar. Él era un trapero que guardaba todo lo que podía.
Langlois no creía en los críticos.
No existía eso de una mala película. Lo que era denostado un año, podía ser considerado una obra maestra al siguiente. Él era, según François Truffaut, “A la vez un hombre sin pretensiones y extravagante, fabuloso, obsesionado, animado por una idée fixe, un hombre embrujado”.
Su única pasión era coleccionar y catalogar películas.
Tenía su propia idea sobre en qué consistía el catalogar. Confeccionaba enormes listas con su grafía de niño que nadie más podía descifrar. Era como una especie de curioso escriba que podía encontrar latas con películas dondequiera que buscaba. Creó su propio torbellino y se desenvolvía dentro de él.
Cuando los alemanes entraron en París en 1940, Langlois comenzó a enterrar en varios terrenos todas las películas norteamericanas que atesoraba, antes de que los boches pudieran poner sus manos sobre ellas. También fue Langlois el que tuvo que desenterrarlas tras la guerra.
Llevó una vida de araña durante la ocupación, compartiendo, en el mismo edificio, las oficinas centrales con el director del Reichsfilmarchiv, a la vez que ayudaba a los judíos a evadirse de París.
Era, a su manera, un comando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.