Ven y enloquece

Ven y enloquece
Hola, este año 2018 me voy a centrar en incorporarme al mundo “profesional” de la creación literaria. Eso se traducirá en que mi presencia en la blogosfera no será tan asidua como debería ser. No malinterpretes mi ausencia como desatención, atentoLector. GRACIAS

Sobre la fotografía

Sobre la fotografía
Este fin de semana he visto la película "La forma del agua". Te la recomiendo.

jueves, 15 de octubre de 2009

14-X-09


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Buenos días, Miel:
¿Te comenté hace un rato que necesito un transplante?
Bueno, dejemos los temas mudables para el final.
Confío en que ese baño te haya sentado bien, y no dejado fría o enfriada; aunque ante el más mínimo constipado te recuerdo mi condición de pesado, cual manta mora.
A tu edad, también era bastante amigo de excesos como un baño diario, leer el diario o ir al Café Diario; pero ahora que sólo descumplo promesas a diario, procuro mantenerme alejado del agua, las corrientes y los vulgares.
¿Ya te hablé de mi necesidad de un transplante?
Se suele decir que a lo hecho pecho, y que el agua para las ranas. Aunque en tu glorioso chapuzón de esta noche, habría dado hasta el último pelo de mi ilusa melena por ser nenúfar o sapo en ese estanque doméstico en el que te sumergiste. Pero, aquí estoy acariciando las teclas en lugar de tu marfil. Y puede que cuando tú madrugues aún le esté hablando a la Luna de ti y acariciando nuestro reencuentro.
¿Sabías que las personas transplantadas desarrollamos nuevas sensibilidades?
No sé si esta tarde, mañana o en Pentecostés piensas repetir ese ritual que bendice el agua con tu cuerpo, y mi piel con tu espuma. En tal caso, te comento que tengo un carné en toda regla de patoso de goma (operativo en charcos, cuencos o pilas).
Así que estaría encantado de que me bañes en tu risa, con o sin ninguna excusa, sólo por el placer de chapotearme, mecido por las olas de tu contoneo.
Respecto a lo del transplante —bueno, creo que el capilar se llama implante— es algo pelo-agudo. Mejor te lo cuento bajo un secador y tú encima.
Mañana, después de comer, daré rienda suelta a mi fantasía favorita: ¡suena el teléfono, y eres TÚ quien me llama! (Si me desmayo de la ilusión, no te preocupes, hay chinchones que se lucen como galones)
Bueno, ya sabes, Miel: Si te aburres en el baño… ¡Soy tu pato!
¡¡Cuak, cuak!!
Y si al verme, sonríes, sabré que habrás leído esto en ese blog que aparentas no saber que existe.
Buenos días, te sienta como a nadie el sol de la mañana.
Un beso en esa boca que hace que la vida me sepa diferente.
Nino

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