Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

jueves, 4 de marzo de 2010

BWS: Storyteller 1/4



La soledad del narrador de fondo.

Un reputado artista ganador de múltiples premios, una leyenda en el mundo de los cómics, un hombre tremendamente inteligente, trabajador y talentoso, dotado de una afilada lengua y un alto concepto de sí mismo. Sin lugar a dudas Barry Windsor-Smith es un manantial de excelencias artísticas y controversias laborales. Su inacabada obra Storyteller centrará el desarrollo de las siguientes páginas.







Retrato de un artista resplandeciente.

“Debería haberme decidido por el rock, probablemente a estas alturas estaría muerto de sobredosis pero me habría librado del mamonéo que llevo soportando desde que me adentré en el mundo del cómic”.

Declaraciones como ésta, no son raras en la boca de Smith.

Y es que, pasados cuarenta años de su aclamada entrada en el mercado de la historieta, su perseverante idiosincrasia se ha traducido en una desafiante postura de desprecio hacia una industria cuyo arte se empeña, numantinamente, en dignificar.

Nacido el 25 de mayo de 1949 en Londres, se inició en el mundo profesional del dibujo en 1968, de la mano de la editorial inglesa Odham Press, realizando ilustraciones de variados personajes. En 1969 tras aventuras eludiendo a los oficiales de inmigración —que incluyen desde una deportación a la sombría Inglaterra, a numerosas noches durmiendo a la intemperie en Central Park— BWS se dirige, en una muestra de su humildad, a la editorial más pujante del momento, Marvel, donde le confían varios encargos, entre los que se encuentra el nº 58 de la moribunda Patrulla X (feb. 1969), antes de darle números de relleno en series más prestigiosas como Vengadores, Nick Furia o Daredevil.

Corría octubre de 1970 y ante la imposibilidad económica de contratar los lápices de renombrados artistas, se decide darle una oportunidad en un proyecto por el que Roy Thomas llevaba luchando desde hacía tiempo: la adaptación al cómic de las aventuras del personaje de R.E.Howard, Conan el bárbaro.

Su trabajo en la colección lo encumbra artísticamente y lo marca laboralmente. Conocida es su disputa con Marvel por cuestiones monetarias y de devolución de originales. Y con Thomas por divergencia de opiniones e incumplir reiteradamente las fechas de entrega. En marzo de 1973 deja la serie en su nº 24 y tras realizar Clavos rojos, para Savage Tales, abandona la editorial.

Totalmente desilusionado BWS crea en 1974 junto con su novia Linda Lessman, el sello The Goblimey Press (GbP). Pensado en un principio para albergar su comic-book The Real Robin Hood —proyectado junto al guionista Chris Lowder—, la idea no vio la luz y Smith se centra en el campo de la ilustración. Obras como Sepia Horseman o su primer. cuadro The Ram & The Peacock (1974) pertenecen a esta época. Ya en 1976, transformado su apellido en Windsor-Smith, se junta a Jeffrey Jones, Bernie Wrightson y M. W. Kaluta en una entente llamada The Studio —disuelta en 1978— donde las producciones de BWS centradas en el campo pictórico aparecen bajo el sello GbP.

El regreso de Windsor-Smith a la historieta, se produce de la mano de Oliver Stone, realizando unas tiras sobre el bárbaro Mandro para la película La mano (1981), en la que Michael Caine interpreta a un dibujante de cómics. Retorna a Marvel en 1984, con números para El hombre máquina, Iron-man, La Patrulla X o la serie limitada de Lobezno, Arma X. En esta época Smith ilustra sus propios guiones, resultando de la mezcla entre lo detallado del dibujo y lo preciso del escrito algunos de los mejores cómics de la década en Marvel.

En los 90, escribe, dibuja, entinta y colorea trabajos para Valiant (X-O Manowar, Unity,...); Malibú (Rune); Marvel (crossovers de Rune con Estela Plateada y Conan); o Image (WildStorm Rising).