Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

sábado, 6 de marzo de 2010

BWS: Storyteller 3/4



Storyteller, mirando hacia atrás con inventiva.



La lectura de Storyteller nos proporciona el placer de encontrarnos con un trabajo sumamente agradable.

BWS confirma su atracción por temas dramáticos y sobrenaturales, sorprendiéndonos con un acertado uso del humor y la ironía. Mantiene su estilizado concepto de belleza humana, la intensidad expresiva con que entremezcla elementos realistas con abstractos y la riqueza cromática que desborda su dibujo. A través de la pureza de formas de su trazo transmite una sensación de sentimentalismo y de ensoñación. Su composición en las viñetas, apretada en algunos casos por la riqueza de detalles y acentuación de los elementos decorativos, tosca cuando la narración lo requiere, se muestra brillante y atractiva. Su trabajo con la figura humana refleja una forma muy natural, alejada de las desproporciones anatómicas y formales de otros creadores.

El tamaño del cómic —similar al que adoptaba un tebeo en nuestras manos infantiles— permite apreciar el gran acabado del dibujo. Rara vez nos encontramos más de 8 viñetas por página, siendo numerosas las ilustraciones a toda o doble página. A esta sensación de encontrarnos ante un producto que busca una humanización del mundo de la Historieta, contribuye la coloración, si no la más perfecta técnicamente sí la más expresiva, junto con el uso de sus propios esbozos en la tipografía y realce de letras.

Su actual sello, Windsor-Smith Studio, firma el aspecto creativo de la obra. BWS desarrolla la totalidad del dibujo, salvo en contadas páginas donde cuenta con el entintado de Alex Bialy. Tom Vicent, al que se unen Eric Hope y Michele Wrightson desde el nº 7, colabora en el coloreado. Salvo en el caso de la serie Young Gods la cual desarrolla Barry en solitario. Joon Kostar firma la rotulación con una tipografía diseñada por Smith; quien, autoproclamado maestro creativo, rubrica todo lo relativo al diseño en la serie, ilustrando las portadas y 6 contraportadas, apareciendo en las 3 restantes una fotografía del modesto artista.

El aspecto que más dudas provoca a la hora de apreciar la obra es el del guión. La brusca cancelación de la obra, provoca que el desarrollo de las historias quede abruptamente abortado. No en vano BWS planeaba unas series de larga duración. De los 3 relatos la 1ª aventura de ParadOxman era la más corta, pensada para desarrollarse en 14 capítulos. Aunque incluía al principio de capa episodio una sinopsis de lo narrado, en algunos momentos la comprensión de la historia se hacía dificultosa y al buscar BWS acercarnos la psicología y motivaciones de sus personajes, la narración presenta secuencias lentas.

Salvo en Freebooters donde la intercalación de pasajes de aventuras con momentos costumbristas e incluso con situaciones cómicas convierte a la serie en la de más amena lectura. El uso de un idioma inglés en algunos momentos sumamente farragoso dificulta el disfrute de la obra.

El mismo autor, a lo largo de las historias, se muestra disconforme con el desarrollo de la narración. Tanto en Young Gods como en ParadOxman, Barry aparece como un protagonista más, intercambiando dudas, información y peticiones con los personajes. En una suerte de guiño pirandelliano BWS surge en el 5º capitulo de Young Gods pidiéndoles permiso para vincularlos en tramas románticas o su licencia para mostrarlos desnudos, lo que provoca las burlas de Adastra ante un estirado Príncipe Heros obligado a mostrar su regia pilila en nombre del arte, o su sugerencia de mostrarla desnuda en un póster central cual conejita playboy.

En ParadOxman, BWS mantiene en el 8º episodio una conversación con Tristan sobre la conveniencia de elipsis narrativas en el desarrollo de la historia, o el escaso placer que para un personaje ficticio supone fumar falso tabaco y beber vodka adulterado en tinta. La disparidad de opiniones entre creación y creador, en una conversación mantenida en un decorado sacado de la serie Los Supersónicos, provoca la airada marcha del personaje.

BWS no utiliza textos de apoyo en ninguna de las historias, dejando que sean los personajes, que en muchos casos actúan como narradores, los que marquen el discurso narrativo de las obras. A su vez esto evita los pleonasmos que produce la coincidencia entre lo escrito y lo dibujado.



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