Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

martes, 2 de marzo de 2010

Sesión continua



Chuck Norris ya no hace pelis, ¿señor?”. Oír esas palabras de la granulada taquillera, fue sólo comparable a lo que habría supuesto recibir una patada lateral del gran Chuck: me mandó del infinito de la esperanza al limitado de la realidad con 7 palabras. No creo que Chuck haya tenido nunca un diálogo tan largo

Ya allí, y dado que la vendedora se empeñaba en hablarme con prisas a través de un micrófono como si fuera la mandona de Madonna, no pude evitar sentirmne como un virgen —y por ahí seguiré siéndolo, hasta que un día me invada el mal gusto y te dé un disgusto—. Estaba ante mi primera vez.

Hasta entonces, siempre había sabidó qué película quería ver; otra cosa era que me dejaran entrar. Pero, ayer tarde, allí, fuera de la pecera de la taquilla, me sentía como un pez sin océano. De repente, miré el luminoso donde anunciaban el inicio da la proyección de una peli de título en inglés. Vi la palabra “Island” y entré. Pensé que era algún episodio perdido de Perdidos, ya que ahora en los cines echan de todo menos películas. ¡Menuda pérdida de tiempo!

Creo firmemente que ponen los títulos en esa lengua endemoniada para que luego no podamos quejarnos de las pelis.

Fui a ver “suter islan” y menudo truño.

¿Qué viste qué?

“sata ailan”

¿Cualo?

“su-t-ter-is-land”

“Tío, ¿estás trostélido?”

Que vi la última peli del nenaza del DiCarpio, y menudo timo. Una sucesión de situaciones arquetípicas interpretadas por estereotipos, donde la narración avanza a base de golpes de efecto, sin que..

Ya, la que moló de ese lila fue Titanic, donde salía con la senuda esa y sonaba esa canción: “Ay xin mai jar guil gou on…!

Titanic

James Cameron

Los Oscars…

Si yo había venido a quí a hablar de esos ¡premios!

La verdad es que no tengo muy claro qué pelis compiten por los dorados galardones, pero sí las que me han gustado a mí, opten o no al muñequito. Además, muchas de las nominadas no las he visto, aunque de recibir algún premio, acabaré entreviéndolas sobre algún sofá ajeno.

Es curioso, mientras que todo el Mundo está procupado por los desastres naturales que azotan el Planeta; aquí en España lo que a todos nos preocupa es el no entender cómo a los yanquis les puede caer tan bien Penélope Cruz... Bueno, a todos, no. Lo que a ti te inquieta es que tu marido me caiga tan mal; y lo que a mí me desvive es que no te llames Lola, si no Manolo. Esta noche, si no metes el dni por debajo de la puerta, no te dejo entrar.

Céntrate, Ninín.

Los Oscars.

Toda convocatoria oscaril tiene siempre un tema central de reminiscencias bíblicas —ya saben que estos yanquis hablan de Dios tanto en sus billetes, y como en los retretes (holly shit)—. El tema de ésta es el enfrentamiento entre Goliath y David. Entre la soberbia y la humildad. Entre Entre ex marido y ex esposa. Entre Cameron y Bigelow.

Sin ir de agorero, me atrevo a vaticinar, que perderá Avatar frente a En tierra hostil; por eso de premiar al ahorro en tiempos de crisis. La Industria, no nos olvidemos de quién da los premios, buscará estimular el aumento de este tipo de producciones “económicas” a las que asistiremos al oir las loas de los premios. La Industria sabe que películas como Avatar funcionan por sí solas, pues mas allá de su reclamo tecnológico, gustan a todo corazón que las vaya a ver con mente abierta.

El presupuesto de En tierra hostil se sitúa en unos 11 millones, el de Avatar en 500. Ya en la década de los 50 se impulsaron películas que adaptaban la estética televisiva, en los 80 el cine de género se adornó de blockbuster, y en los arranques de este siglo se encumbraron superproducciones financiadas por falsas independientes (Miramax, Searchlight,…) Ahora toca premiar a pelis planeadas como taquillazos pero que se las tuvieron que apañar con 4 duros.

Kathrin Bigelow es una directora fallida. Sus películas siempre transcurren a trompicones en los que se olvida de personajes y descuida la narración. Echen un vistazo a su limitada filmografía y verán de lo que les hablo. Días extraños, K:19 o El peso del agua, no són obras al aura “dogma” si no que taquillazos malogrados. Es más, gran parte de su filmografía no se habría rodado de no ser por el apoyo directo o indirecto de James Cameron, ese mal hombre.

En tierra hostil es un filme tan falso como su publicidad, donde se utiliza el reclamo del nombre de actores que desaparecen de escena a la primera explosión o disparo. El regusto por la espectacularidad de su realizadora queda evidenciado en su querencia a reververar en pantalla una escena filmada desde diferentes cámaras. Lo sobrado de su presupuesto queda registrado en el uso de técnicas de rodaje —tomas aéreas, gruas, exteriores controlados…— que encarecen notablemente un presupuesto.

Resulta curioso que a la hora de alabar la fihura de Bigelow, se haga hablando de su pulso narrativo muy masculino, y presentándola como víctima del machismo de su ex marido y de la Industria. De lo segundo no opino, los invito a leer cualquier ficha de produción de sus películas para ver la implicación de Cameron. Y, siempre he pensado que las primeras que no hacen nada por combatir la discriminación sexual son las actrices; pues en cuanto se vuelven estrellas y montan SU productora, trabajan con directores.

Respecto a lo primero, pienso que estamos opinando sobre una directora, no una travestida. Bigelow tiene su impronta narrativa —que no me guste no quiere decir que no se la reconozca—, no es una mujer que rueda como un hombre. Es una directora que plasma los confilctos humanos en su exponente físico y no en la exhibición de unos manolos blatnick.

Por otro lado, no soy imparcial respecto a James Cameron. Me parece un visionario, un pionero, un lo que quieras; pero, ante todo, un gran director de cine. Quizás, os sorprenda que diga para mí es uno de los últimos románticos. No sólo su obra transmite un gran amor al Medio, si no que sus películas tratan sobre los riesgos del afecto. Sobre la aventura de enamorarse. En su momento intentaré explicarme, pero ahora, al dar por sentado que parte de vosotros no habreís visto aún Avatar, no entraré en detalles. Simplemente os diré que al igual que sus antecesoras su guión es torpe, su defensa del animismo ralentiza la historia y sus moralejas sudan moralina. Estamos ante una obra que defiende la libertad del ser humano, que con la fuerza de la esperanza se puede cambiar el futuro y que no hay mayor vértigo que el enamorarse.

Estamos ante una produción exquisita en su cuidado en el detalle, e indiscutible en su resolución técnica. Estamos ante un peli, de esas que disfrutas viéndola, compartiéndola y recordándola.

Probablemente le den premios técnicos.

Y ahora, ha llegado el momento más duro para mí. El de reconocer mi condición de BOCAZAS.

Siempre dije que no me gustaba el cine de Quentin Tarantino. Algunas de sus ideas me atrrapaban pero sus filmes me dejaban indiferentes. Aseguré que daba por vistas todas sus películas. Tras hacerme el interesante a lo Nino Ortea, accedí a ver Malditos bastardos. La he vuelto a ver este fin de semana en su versión original, gracias al bendito dvd que me has regalado.

Me encanta esta ucronía en la que un grupo de amorales reescriben la Historia. Aunque, no podía ser de otra manera en una película en la que uno de los protagonistas se llama Marcel, se cita a King Kong y suena mi canción favorita de mi favorito David Bowie.

Oscar al mejor guión original, banda sonora y títulos de crédito —creo que esta categoría ni existe—.

Resumiendo, bienvenida sea la feria de los Oscar si nos permiten vanalizar sobre el Cine.

Y ahora —a la espera de quitarme el sombrero ante El sombrerero loco— a ver si finalmente descubro si eres Glen o Glenda.

© Nino Ortea. venyenloquece@hotmail.com Gijón 2/III/10