Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

miércoles, 30 de junio de 2010

Una de vaqueros: Adonis del desierto

Rawhide Kid: Slap Leather.

Guión: Ron Zimmerman. Dibujo: John Severin.




No hace falta ser Alicia para desear vivir en El País de las Maravillas.

Todos tendemos a la idealización, y a crear iconos allí donde simientamos nuestros anhelos: El mundo quimérico del Far West aparece poblado de vaqueros —quizás aseados, pero nunca acicalados— poco dados a refinamientos sociales, y guardianes celosos de su explícita virilidad. Estos hombres, condenados a penar en soledad algún amargo desamor, despiertan involuntariamente pasiones encendidas en corazones femeninos; y aunque la tentación es grande, finalmente optan por la libertad que supone vagar por unas praderas cuyo límite es el cielo estrellado.

Slap Leather es una miniserie de cinco números publicada en el año 2003 por la comiquera estadounidense Marvel. Su protagonista, Rawhide Kid, lleva en el armario de la editorial desde 1955. Recientemente formó parte del reparto de la excelente miniserie Blaze of Glory —firmada por John Ostrander y LeonardoManco— y en la actualidad protagoniza la miniserie de 4 entregas The TombstoneBlues, esctita por Ron Zimmerman e ilustrada por Howard Chaykin.

Rawhide es uno de esos pistoleros andantes cuyas andanzas son vistas como leyendas por los ficticios pobladores del Oeste Norteamericano. Sus diferencias con compañeros como Kid Colt estriban en su inmunidad al encanto femenino y en su aspecto y modales refinados. Tras leer Slap Leather queda claro el porqué de su indiferencia ante las mujeres: estamos ante un vaquero al que le gusta que le salga algún tiro por la culata.

Aunque pueda sorprender a más de un bebedor de zarzaparrilla en estos tiempos donde salir del armario es casi deporte olímpico, la decisión de evidenciar la condición homosexual del personaje llevó a colectivos de descerebrados yanquis como la Traditional Values Coalition a desearle a Kid el mayor de los sufrimientos como consecuencia de sus prácticas sodomitas.

Ajena al revuelo está una gran obra, que asentó a su guionista —Ron Zimmerman, colaborador del radiofónico Ron Stern— en el mundo de la Historieta. El relato atesora diálogos ágiles que definen perfectamente a los personajes. Zimmerman comparte la habilidad de Rawhide para encadenar ironía, sarcasmo o inocencia en sus comentarios. Ensillado con un esquema clásico en el género —pueblo ayudado por forastero frente a la amenaza de banda de forajidos— el tema se desboca rápidamente hacia una sucesión de reflexiones irónicas sobre constantes humanas.

La sinrazón del heroísmo, que nos lleva a sacrificarnos por quien no nos merece. El egoísmo del amor filial, que hace que un hijo desee ver a su padre muerto antes que aguantar las burlas por la ineptitud de su papi-sheriff. O la cobardía con que confiamos a extraños la defensa de lo que nos es querido, aparecen hábilmente entremezclados en este western poblado por pistoleros que desean ser princesas, doctores en medicina expertos en el Paternina, mujeres deseosas de matar y violar, u hombres que creen que el “valor” sólo es sabroso cuando marca a un chocolate.

La historia guarda referencias a obras clásicas — de Sólo ante el peligro a Raices profundas y a personajes históricos –de la Laura Ingulls de La casa de la pradera, al Presidente George Bush–. Como ejemplo del tono de la obra, comentar que el alcalde del pueblo responde al apellido Bush, tiende a llamar terroristas a los bandidos y ostenta el cargo tras ganar unas elecciones con la mediación de su padre y su hermano.

John Severin firma un dibujo costumbrista en los ambientes, detallado en los escenarios, equilibrado en los personajes y ágil en las situaciones. Su paginación y angulación desbordan un clasicismo nada vetusto. Adecua su arte al ritmo de la historia, manteniendo una narración acompasada al guión. Su firme entintado le permite destacar dentro de cada viñeta los elementos esenciales, resultando unos planos medios que en muchos casos cumplen la función de primeros planos.

Si te apetece leer una historia entretenida, inteligente y con regusto clásico, no dejes escapar Slap Leather. En su momento, la obra fue publicada en castellano —por el grupo editorial Planeta— en dos entregas formato pretigio que aparecieron en la línea Max bajo el título de Rayo Kid.

Eso sí, al igual que cantó Bob Dylan en su tema Tombstone Blues, aconsejo que no dejéis entrar a los niños.

Hoy junio. Mañana julio. ¡El tiempo es un rayo!

©Nino rtea, desde su silla de montar caliente . Gijón, 30-VI-2010