Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

lunes, 16 de agosto de 2010

John Ostrander, Raíces Profundas del Western 4/15

El hombre del Oeste

Desde un principio, Ostrander se ha mostrado inclinado a romper la división temática en géneros, y a combinar enfoques teóricamente contrapuestos en un mismo relato.

Así, en Grimjack aunaba elementos de Espada y Brujería con referencias al Hardboiled. Este gusto por religar temáticas, se aprecia en sus recientes westerns. En The Kents, junto a pasajes extraídos de la realidad histórica, aparecen referencias al universo superheróico de la DC, y dudas que han acuciado al hombre desde la noche de los tiempos.

Ostrander reconoció verse influido, al igual que gran parte de los artistas norteamericanos, por la narrativa del Western. Este peso se aprecia en todas sus obras; máxime al tratarse de un guionista que pese a intentar adaptarse a su compañero gráfico, siempre deja su impronta en sus trabajos, realizando una especie de tributo al hombre común, al héroe desprotegido de sus habilidades especiales y tan sólo armado con sus ideales y sueños. Uno de los pasajes de su obra donde más fuerte es ese influjo es Grimjack, personaje que debe en gran medida su estética al hombre sin nombre de Clint Eastwood; como evidenció junto a Tim Truman —cocreador de la serie—, en los episodios 10 y 11 de la colección, donde Jack viajó a un Oeste deudor del de Sergio Leone.

Con todo, Ostrander comenzó a sentirse interesado de una forma más seria hacia el Western, como consecuencia de la pasión mostrada hacia el género por su difunta esposa Kim Yale, reconociendo haberse acercado con anterioridad más al Oeste de las leyendas que al histórico.

Una constante en los relatos de John es situar sus temas en un contexto que siempre guarda apariencia de real. Independientemente de que la acción transcurra en un mundo imaginario de seres alados o en un ámbito histórico, impregna sus fantasías de substratos y enfoques realistas. Al presentarnos a los héroes de Blaze of Glory en su faceta más humana —el problema de criar a un hijo, la dificultad de afrontar una vida normal profesional fuera de la faceta heroica, o los problemas psicológicos que conlleva el llevar una doble vida— logra convertir en creíble cualquier historia que pase a contarnos. Pese a que aparentemente nos encontramos ante personajes que se enfrentan a problemas más grandes que la vida como el racismo, o la especulación económica; en realidad nos encontramos ante personas que defienden sus ideas y sueños.

La sensación de verosimilitud se acrecienta al intercalar en su relato a personajes históricos como Buffallo Bill o Jesse James; a la vez que hilvana el tejido fantástico de su relato con sólidas hebras de realidad espacio-temporal. Ambas historias transcurren en épocas y lugares concretos de Norteamérica.

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