Ven y enloquece

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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Los gloriosos tercios del saber 02

Y en mi vejez, ¡viruelas! ¡Tócate las muelas!

Aquí estoy, de vuelta a la escuela para no aprender nada. Aunque, cualquiera se lo dice al talantista de nuestro actual presidentalista. Lo mismo me zapatea el fandango al ritmo de “Usted no es español, Sr. Ortea”; o me manda a Melilla a hacer una encuesta sobre el uso de Nocilla entre la población moruna pasada ya la una.

Ya hace años que estoy en desuso y desaprovechado —la culpa es de ELLAS y de su apego a volver invisible al insufrible—. Pero ahora me encuentro solo, desempleado y desmotivado. Soy un mercenario a desgana de los tercios del Saber, donde combato durante 5 laaargas horas al aburrimiento con la mejor de las apatías. Pero, ¡cómo para quejarse está el patio! Lo mismo me mandan barrerlo. Y más después de la última genialidad de Pepeluí; que lo suyo, aunque lo parezca, no es un chiste.

Nuestro cabecilla, al ser preguntado sobre el alto nivel de desempleados en España, como no podía hacerse el sueco se hizo el noruego "Una persona, cuando está formándose, está trabajando, está trabajando para el país" (José Luís Rodríguez Zapatero. Oslo. 13/09/2010)

Dame la manita, Pepeluí. Debo reconocer que, en mi torpeza, al firmar mi primer contrato allá por 1986, debí de fijarme en eso de la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. Toda responsabilidad sobre mi perenne precariedad laboral recae en mi no haberme parado en aquel momento a leer lo que firmaba y haber respondido a mi entonces contratista: “Verás, artista, lo que no quieras para tus propios no se lo ofrezcas a los extraños”. Eso sí, tengo que reconocer que ni entonces ni peonces me han despeinado las inclemencias laborales. Pues, menos de mono de barraca, he trabajado de todo en esta feria de las vanidades. Hambre nunca he pasado y, la verdad, me he divertido bastante.

Además, como parte contratante de la primera parte, mi intención no es la de explicarle al monclovita que, obviamente, no es lo mismo estar en el paro que estar parado. Ya lo hizo otro literato —por entonces senador— con la diferencia entre estar “durmiendo” y estar “dormido”; y al final le tombolearon un premio nobel de literatura. Yo, como no quiero el premio pero sí el dinero, quizá deba dedicarme a eso de escribir leyes. ¡Seguro que como mal aforado acabo bien forrado!

Y si no, al cuento.

El 15 de septiembre de 2010, el lenguaraz portavoz del PSOE en el Congreso de los Aforados —el magistrado y ex ministro José Antonio Alonso— defendió el despropósito de negar el carácter bélico de la misión de los soldados españoles en Afganistán, con ese recurso tan español de que el Infierno son los demás: A diferencia del Gobierno español, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y otros hablan de guerra en Afganistán porque en la lógica del uso de la lengua inglesa la palabra guerra, ‘war’, se utiliza de manera polisémica y, así, se habla de guerra contra el narcotráfico, contra el crimen o contra el terrorismo.

Quizás porque en su interior llevaba abanderado, al aforado cayó en el ardor guerrero de la defensa de la no guerra. Además, sabido es que todo anglófilo usa la palabra “war” no sólo cuando va a batallar, sino que cuando va a visitar a su suegra, a comprar de rebajas o a pedir algo en una barra durante la “happy hour”. Vamos que lo de “I go to war” es la forma que tienen los marines de decir “Voy a Disneylandia” cuando están de permiso.

¿Para qué estudié Filología Inglesa? ¿Para conocer alguna lengua aviesa? No era esa mi intención, aunque resultó mi perdición.

Al final, la verdad sajona está en esos manuales que nos aseguran que dominaremos el inglés con 100 palabras. Guar, puentin, futin, choped y kocakola son los 5 vocablos imprescindibles en toda conversación con educación. Desde ahora, confío en que los aforados tengan a bien darse cuenta de que cuando, para abreviar, los llamo “¡Guarros!”, en realidad los estoy enlistando como “Soldados del amor” (guarriors of lof).

Bueno, ahora que estoy de regreso a la escuela, a ver si aprendo a botarlos con mi voto, para que dejen libre su retaguardia a la nueva guardia. Que ya se me está pasando el arroz para sentarme en este banquete de aforrados.

Y es que, soy tan mercenario que hago por dinero lo que ni me planteo por cariño.

Gracias.

Nino