Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

jueves, 18 de julio de 2013

Trabajas menos que el sastre de Tarzán.



Algunos somos exquisitamente generosos con aquello que no nos importa; por eso nos es indiferente que en La Conchinchina se subvencione al de al lado y no al de enfrente. Pero cuando no se trata de atravesar océanos, sino de cruzar calles, la cosa cambia y ponemos el grito en el cielo, cual tarzanes selváticos, si en vez de favorecer a los que vivimos en los entresuelos subvencionan a los vecinos de los áticos.


 Al igual que abundan menesterosos que niegan limosna a los mendigos –aduciendo que trabajan menos que el sastre de Tarzán– y sobran igualitarios que, por no discriminar, tratan igual de mal a todos los que son diferentes, somos legión los necesitados que criticamos que se ayude a esos otros que no somos nosotros.

En estos tiempos difíciles en los que está tan en uso el desempleo, somos muchos los parados que no nos estamos quietos a la hora de criticar ofertas de trabajo que no nos emplean. Nuestro egoísmo nos lleva a no andarnos por las ramas a la hora de hacer el tarzán en la jungla laboral; por lo que protestamos cuando los amos blancos seleccionan a negros de otros pueblos para sus safaris empresariales.


Del egoísmo a mi egocentrismo. Suele ponerme de lo más andaguachita cualquier oferta de empleo a jóvenes que peinan melena o a adultos que lucen coleta. Si a la ocasión la pintan calva, ¿por qué se desdibuja ante este alopécico? Cuando ya bramo bundolokrigaes tras comprobar cómo los parias convertimos la lucha de clases en una guerra de clanes al grito de ¡¿qué hay de lo mío, tío?¡, en cuanto le arrojan una liana para salirse del fango a alguien que no somos nosotros aunque sí sea de los nuestros.

 
John Mahoney, Johnny Weissmuller, Ron Ely and James Pierce on a Mexico City sound stage (1966).

Ayer, se abrió en Gijón el plazo de inscripción a un plan de empleo regional en el que tendremos tratamiento preferencial los parados de larga duración. Para mi sorpresa, entre los más quejumbrosos contra este criterio de selección figuran otros desempleados que están muy ocupados en defender lo suyo y no lo de todos.

Una vez más, la condición de “paja” o de “viga” depende tanto de aquél que lo ve como del ojo que la abriga.



Nino Ortea.