Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

De Houdini a Baudelaire.



Edición nineante de mi anterior post  Consejos a los jóvenes escritores 001



Siempre quise ser un mago. Pero no tipo Harry Potter, pues mi vértigo me impediría montar en escobas voladoras, y mi cobardía —disfrazada de prudencia— me llevaría a desmayarme antes de asumir ningún papel de héroe. No, lo que yo quería era ser un prestidigitador como Houdini, alguien que supiera escapar con ilusión de la realidad.


Siempre me atrajo lo distinguido de su porte, con esos esmoquins cortados a medida. Desde parvulitos, fantaseo con estar rodeado de chicas voluptuosas que me dejen hacer magia con sus cuerpos… ¡Y no puedo negar que me enloquece lo de estar sobre un escenario donde soy el centro de atención!

El problema está en que los magos no tenemos buena fama. Eso de ser ilusionista, suena a ser un gran iluso, y de iluso a tonto hay menos distancia que de mi corazón a tu olvido. Pero bueno, si uno no persigue sus ensueños lo pellizcan sus demonios, así que desempolvé mi caja de juegos reunidos geiper, y me puse a enredar con la varita mágica, los polvos milagrosos y el conejo en la chistera.

Muy pronto me quedó claro que el tiempo no había obrado milagros:
Mi torpeza con las manos seguía ahí, en mi hechura ningún traje queda a medida, y cuando tengo un cuerpo serrano delante, procuro echarle el diente, no partirlo a la mitad. Aunque con el sector voluptuoso sí que obro milagros, pues las chicas se vuelven invisibles a mi mera presencia… y como no soy Mister elásctico, no puedo alargar mis brazos para retenerlas.
Lo que en otros es virtud, a mí se me afea como defecto; así que el tesón que en ellos se viste de “constancia”, en mí se desviste como “terquedad”, y como soy terco en mi constancia… ¡venga a menear la varita, pero el conejo no salía de la chisterita!


Dado mi fracaso, decidí despojarme de mi disfraz de Houdini, y travestirme en Baudelaire. Para ello vendí mis juegos geiper y me hice con un juguete wi-fi que me permitiera plasmar un taller creativo donde brotaran mis propias flores del mal. Lastrado por las dudas y alzado por las ilusiones, titubeé respecto a la manera en que presentarme ante mi audiencia desconocida. Y quizás, también dudes de la forma en que canalizar tu expresividad:
Si quieres ser notario de la realidad ajena, es una opción que te aburrirá, pero te hará parecer profundo. Aunque te aviso: aquello que nos hace humanos es lo irreal —la pasión, la tristeza, la alegría…— y además, recuerda que las palabras son lo más alejado que hay de una verdad universal. Si quieres hablar de lo mismo que hablan otros, al mismo tiempo y con el mismo discurso, hazlo, nunca te sentirás solo. Pues son legión los que escriben para que los lean, no por el placer de comunicar. Si quieres la fama de lo efímero, escribe poco, critica mucho y redacta un fugaz cuerpo de posteos que articulen el manifiesto de tu petulancia manifiesta. Llegarás a político.

Si quieres ser escritor, escribe. La inspiración es enemiga de la pereza, y aliada de la constancia. Creé en ti sin supravalorate. Sácale músculo a tu ingenio golpeando el saco de la productividad. Confía en ti. Que fantasees con la realidad, que la deformes o embellezcas, no quiere decir que no la aceptes; simplemente es una muestra de tu necesidad de soñar algo mejor.. Tendrás mil razones para dejarlo. Te invadirán mil dudas. Y quizás te visite El gran Satán y te susurre: “No escribas, no le interesa a nadie. Déjalo. Ven y embrutece”…

No muerdas la manzana.
Escribe
Gijón, 24-XI-2013.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Abajo la subida del IBI



Desde 2008, cientos de miles de ciudadanos han visto como crecía su recibo del IBI, con subidas que en muchos casos alcanzan el 60% y llegaron a superar el 100%. La actualización de los valores catastrales, la subida de los tipos impositivos, el aumento de recargos y la eliminación de bonificaciones, unida al incremento extraordinario aplicado por el Gobierno en 2012 y 2013 están detrás de esta subida.
Desde OCU decimos basta, y pedimos el apoyo ciudadano para frenar la subida del IBI y lograr un impuesto más justo y equitativo.
Súmate a la campaña Abajo la subida del IBI. Con tu apoyo, pediremos:
  • Al Gobierno central, que no se prorrogue la subida extraordinaria del IBI en 2014.
  • A los ayuntamientos y a la Dirección General del Catastro, que se respete la ley y no se admitan valores catastrales que superen el límite legal del 50% del valor de mercado.
  • A los ayuntamientos, que las subidas del valor catastral sean compensadas en 2014 con otras medidas, como la reducción del tipo impositivo, bonificaciones y subvenciones para colectivos desfavorecidos.
  • A todas las administraciones, que se revise un sistema impositivo injusto que permite subidas indiscriminadas del 30, 40 o 60%.
Tú decides: juntos podemos lograrlo.

El porqué de este paripé.



El porqué de este paripé.

Las cámaras parlamentarias se parecen mucho al campo de los sueños del patio de un colegio. En ellas también hay quienes se enrabietan y –al ver que no se los selecciona para ser capitanes del equipo– amenazan con llevarse el balón para formar otra pandilla. De ser compañero a contrincante dista una simple contrariedad: no recibir los galones de mando.
Tras mandar a paseo los colores que siempre pasearon con orgullo, algunos de esos enrabietados deciden forman un partido cuyo objetivo es pescar votos en el río revuelto que han creado los berrinches tras su marcha. Los ejemplos recientes más preclaros, en eso de cargar contra quienes no quisieron cargar con ellos, son las formaciones UPYD y FORO. Sus dos próceres –Rosa Díez y Francisco Álvarez-Cascos– habían ocupado altos cargos en la administración pública, gracias a su ordena y mando en unos partidos cuya organización no cuestionaron mientras los vientos de su funcionamiento hinchaban sus velas.


Pero, tras verse varadas en tierra sus ambiciones mandatarias, juraron que su navegación había sido lo más parecido a penar en galeras, por mucho que los viéramos sentados en poltronas. Y al convencerse de que sus otrora compañeros persistían en llevar la nación por tierras extrañas, fue –con su voluntad de sacrificio– que decidieron fletar otra nave que les permita pilotar a unidad en el destino universal que es España.
Parece que fue hace un siglo y fue sólo hace dos años, que FORO logró la jefatura del gobierno asturiano, tras una victoria electoral que no le dejaba más elecciones que pactar un presupuesto o prorrogar el existente. A falta de presupuesto, el Sr. Cascos esgrimió el pretexto de culpar a los demás de ser el infierno de la oposición y convocó nuevas elecciones, en las que esperaba que sus administrados le diéramos la razón. En lugar de ello, los asturianos le dimos un disgusto: el resultado no fue el que esperaba y tres partidos se unieron para que quien mande en el patio no fuera él, sino otro más seriote e igual de feote.

El Destino, que a veces más que caprichoso es malicioso, quiso que fuera el partido de la Sra. Díez el que diera la puntilla al bravío Sr. Cascos. Y ella, tan discreta como coqueta, no tardó en venir a bombo y platillo a supervisar lo que los dirigentes de su partido en Asturias habían acordado.
¿Se imagina que su señora madre lo acompañara –a usted, ya cuarentón– a la tienda para asegurarse de que el lechero les da leche de verdad? ¿Ve sentido a que su progenitora se plante en su casa cada vez que usted no mezcla la ropa blanca con la de color?
Pues igual de inaceptable me resultó que la omnipresente señora se presentara como madrina en el bautizo del recién nacido asturiano. Su actitud me recordó a la de esas madres opresoras que se acercaban –no al patio del colegio, sino al de la universidad– a preguntar a su hijo cómo le había salido el examen. Si ése es el grado de confianza que Rosa Díez demuestra en sus compañeros de partido, ya me la imagino haciendo inspecciones sorpresa a sus convecinos cuando ejerce de presidenta de comunidad.

Pasado el tiempo, esa “entente cordiale” se ha mostrado más bien como un “tente mientras cobro”. Con más ruido que nueces, Izquierda Unida y UPyD dieron por roto el pacto de legislatura. Sus razones me parecieron excusas, al igual que ciertas palabras me suenan a rebuznos. Llevado por mi natural desconfianza hacia los desprendidos que cobran por todo, no pudo evitar el sorprenderme que el anuncio de la fractura coincidiera con un congreso de la formación política comandada por la Sra. Diez.


Y ahora, a los asturianos se nos vuelve a amenazar con la paralización presupuestaria. Y mucho me temo que los causantes del embrollo se presenten como sus solventadores. El porqué de este paripé me suena a comedieta, de esas malas que algunos nos montamos para justificar nuestra presencia en lugares donde hace tiempo que lo unico que se espera de nosotros es que nos vayamos.

Gijón, 19-XI-2013.

martes, 19 de noviembre de 2013

El pasado ya no vuelve II



Supongo que con el PERDÓN pasa como con el OLVIDO: son palabras que usamos habitualmente, pero las sentimos en ocasiones contadas. Por fortuna conozco el AMOR y desconozco el PERDÓN.

Desconozco el PERDÓN sentido y sincero, el que resulta de superar un daño irreparable. No sé si mi vida ha sido fácil, pero sí que no ha sido dolorosa. Puestos a buscar  culpables de lo poco malo que me ha pasado, el destino y mi inconsciencia se reparten las culpas de mis penares cantados por soleares.





Respecto a mi inconsciencia, no me puedo perdonar mis actos instintivos; lo mismo que un sacerdote no puede absolverse de sus pecados. Por lo que afecta al destino, aún está por escribir; y sería imperdonable que no espere al final de esta representación que protagonizo para juzgar la calidad de su libreto. ¿Quién sabe la música del azar que aún le queda por bailar a este danzarín de pies planos?

Así que a los demás los culpo de que de pasan y no de lo que a me pasa. Encuentro inexcusable que desprecien lo que más aprecio, al igual que me resulta imperdonable que obren según su antojo y no mi capricho. Además, no puedo perdonar a quienes me hacen daño de manera gratuita; sus ofensas les saldrían gratis.



Asimismo, los practicantes del perdón aseguran que éste conlleva el olvido; y ése es un monte en el que nunca clavaré una cruz. Olvidar conlleva el peligro de volver a morar en lugares que los ángeles no se atreven a sobrevolar; y, pese a mi tendencia a sobrevalorarme, no soy ningún valiente.

Recordar es una forma de crecer, de aprender y alejarse del dolor. Si se llama “juicioso” a quien recuerda que el fuego o el filo pueden hacer daño, ¿por qué a quien recuerda qué o quién le hizo daño se le denosta como “rencoroso”? ¿Acaso lo inteligente es exponernos al sufrimiento?



Admito que resulta inevitable que me decepcione quien traiciona mi ilusión. Sé que no tiene la culpa de que yo le depositara mi confianza; pero yo sí que la tendría de volver a hacerlo. El descenso del devocionario de mi afección al bestiario de mi aflicción es una caída en picado, de la que me recompone el tiempo que todo lo cura. Así mi corazón se acompasa, mi estómago se asienta y la razón me hace comprender lo que había de quimera en lo que creí un espejismo. No puedo perdonar a quien ya no aprecio. De ahí que me reafirmo en que no perdono a los miserables ni olvido sus afrentas.



Quizá el pasado no vuelve, pero sí revuelve. Es juicioso asegurarse de que descansa en paz: muerto y enterrado.


El pasado ya no vuelve (I).



Nino Ortea. Gijón, 17-XI-2013.