Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

viernes, 6 de diciembre de 2013

Sigo aprendiendo y disfrutando.



Hay momentos en los que conviene mirar hacia atrás sin ira, contradiciendo al escritor John Osborne, para apreciar el camino recorrido. Momentos como esta mañana soleada de invierno en otoño, en la que parecen tan lejanos los ataques del invierno del desencanto contra la primavera de mi ánimo.




Parece mentira lo mucho que se puede tardar en recorrer la corta distancia que nos aleja de ser como no queremos ser. Supongo que los comportamientos viciados parecen siempre los mejores atajos, de ahí que recurramos a conductas devenidas en tics de nuestro histrionismo. No nos damos cuenta de que esos atajos son, en realidad, las paredes del laberinto que nos lleva al corazón de las tinieblas de nuestro personaje; y nos aleja del latir acompasado de nuestra persona.



Un día, ya harto de taquicardias, dejas de moverte en meandros y vuelves a retomar tu paso. Tu única dirección es alejarte de lugares donde no quieres estar. Con suerte, algún día en cualquier esquina, te cruzas con alguien con quien acomodas tu ritmo vital. Alguien junto a quien estos tiempos difíciles que vivimos se transforman en memorables, al compartir experiencias de azúcar o de sal. Junto a ella procuras compartir la magia de lo cotidiano, buscas tu reflejo en su sonrisa, te empapas de su perfume en cada amanecer compartido, le levantas la falda si se deja… Y, ante todo, sigues aprendiendo y disfrutando.



La vida es un paseo que no siempre nos lleva a callejones sin salida. Muchas veces esos paseos conducen a una sala, en un principio oscura. Allí sólo tenemos que esperar, como una bombilla, a que nos encienda el roce adecuado.

No desmayes en tu paso. No te desanimes en la espera. No siempre será invierno, llegará la primavera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.