Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

lunes, 27 de enero de 2014

La culpa es de la educación (1 de 3).



Cada vez tengo más claro que la EDUCACIÓN es la causa de muchos de nuestros problemas.

Y por “educación” no me refiero a la mala, a ésa que nos imponen ¿educadores? preocupados por los moscosos a disfrutar y no por los mocosos a educar.

 
En esta educandis causa problemorum, la culpa no es de la más fea, sino de la más apreciada; pues las mayores trabas sociales nos las suele causar la BUENA EDUCACIÓN que nos transmiten nuestros seres queridos. Vivimos en una sociedad en la que al “pillo” lo consideran “listo” y al “respetuoso” lo tildan de “tonto”. Ahora que subsistimos en un pais para pobres, recuerdo con vergüenza las palabras de ese ministro de un partido que ya no era socialista ni obrero, en las que venía a proclamar que en España quien no se hacía rico era porque no quería. Él quisó y lo logró, así que no le faltaba razón; aunque nos faltara al respecto.


Al igual que razón no les falta a los miserables en su afirmar que lo inteligente es aprovecharse del indigente: ahí tenemos la interminable lista de próceres, a los que se les dedican calles o se les tributan libros, cuyo mérito indigno es el de haber exterminado a semejantes o haber extenuado a humildes.


Esto de rapiñar lo ajeno es tan humano como el abusar del débil. Fijémonos en un niño –impoluto frente a la mácula de lo ético– y veamos cómo se enrabieta cuando intentamos recuperar esas llaves que le ofrecimos como sonajero y él consideró un regalo lisonjero. Con lo feliz que estará en su egoísmo infantil hasta que sus padres le inculquen que tiene que compartir. Y es que uno empieza por los juguetes y acaba compartiendo su corazón, para terminar perdiendo la razón cuando te lo devuelven partido.

Por lo que es un silogismo deductivo concluir que la culpa de nuestros problemas sociales está en nuestros buenos modales: si eres arisco, nadie te deja el corazón hecho cisco. Aplica esta máxima incluso a los aspectos mínimos de tu día a día; y tendrás una vida tan tranquila como aburrida


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.