Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

domingo, 4 de mayo de 2014

Mismas ilusiones, nuevos sueños.



Hola:
Sé que te gustará saber que ayer acabé el borrador de mi proyecto de novela: BEO.
En sus, por el momento, treinta y un capítulos más prólogo aparecen fabulados: Prince, Bob Marley, Los Secretos, David Bowie, Blade Runner, La guerra de las galaxias, Loca academia de policía, Twin Peaks, Espacio 1999, 625 líneas, Antonio Segura, José Ortiz, García Márquez, John Fowles, Sven Hassel, el Capitán Trueno, el Coyote, los fanzines, La Movida, los asesinatos de ETA, la apertura de la verja de Gibraltar…
Todos esos nombres y hechos resuenan en algún momento entre las paredes de una casa en una localidad castellana, donde la muerte rasga los labios de la vida y la realidad quiebra las alas al deseo.


No tengo planes para el libro más allá de corregir su escritura. Aunque tengo claro que el éter de Internet me ha embriagado de veleidades escritoriales; y que la vanidad en mis venas me lleva a buscar la inmortalidad literaria.

Nací en un tiempo difícil para la Libertad, en el que los valientes se decidían a tener hijos. Escribo en un tiempo difícil para la Cultura, en el que los espantadizos nos decidimos a escribir.

Escribo sin plantearme si mis palabras serán leídas por otros. La escritura es un mimo a mis sentimientos y un refugio en la soledad voluntaria a la que me lleva el aburrimiento de la compañía. Me gusta estar a solas con mis ilusiones creativas. Escribir es el acto multitudinario que más me entretiene.

Éste será mi tercer libro escrito. Mi añorada madre, maestra en el uso metafórico de los refranes, me diría eso de “Ánimo, hijo: a la tercera, la vencida”. A ella le gustaba contar historias y a mí escuchárselas. Es por ella que me gusta también escribirlas. Ella está en todo lo bueno que hago y pienso. No necesito de ningún día que me la recuerde; pero en una fecha como hoy su ausencia se impregna en la tinta roja del calendario.

Igualmente, al escribir pienso en Gus. Me siento contento de haber tenido un amigo como él. Por un tiempo, el nombre de “Agustín” fue el que le había dado al protagonista de esta novela; pero he decidido guardarlo para un proyecto futurible de obra dialogada, quizá una pieza de teatro o un guión para un corto. Gus era un apasionado de la vida y la palabra; y como tal, del Teatro. También dio vida a un corto cinematográfico.

Gracias a Toni y a Carmela por ayudarme a ensoñar nuevas quimeras con mis viejas ilusiones.
Nino.

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