Ven y enloquece

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Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

domingo, 1 de junio de 2014

Cuestión de tiempo por Juan Giménez 1/2

Cuestión de tiempo es el título de una antología publicada en 1982 por Toutain Editor, compañía con la que el Juan Giménez colaboró a lo largo de los años en varias de sus revistas mensuales (Comix Internacional, 1984 o Zona 84) centradas en la narrativa fantástica.
En dicho álbum se recogen  siete historias cortas escritas, dibujadas y coloreadas por Gimenez.  Las seis primeras constan de 8 páginas, mientras la séptima se desarrolla en 4. Todas fueron publicadas en la publicación 1984, y salvo en el caso de la última, Residuo, la unidad temática que existe entre ellas es innegable.


Nos encontramos ante unos de los primeros trabajos del autor como artista total. En la actualidad Gimenez es un dibujante reconocido a escala planetaria, y su trabajo ilustrando la saga La casta de los Metabarones, que guioniza Alejandro Jodorowsky, ha posibilitado que su figura se mantenga popular pasados casi 30 años de su llegada a la Industria de la Historieta.
Poco puedo añadir a lo que ya se ha escrito sobre el imponderable trabajo gráfico de este argentino internacional, sólo comentaros que la fuerza de su trazo hiperrealista ya se encuentra aquí. Y que su expresividad fría en el colorido se despliega en esta fantástica antología sobre “lo fantástico”.

El aspecto que, tanto allá por el año 1982 como ahora, más me ha llamado la atención en la obra es la habilidad como fabulador de Gimenez.
Su capacidad para construir una historia partiendo de una anécdota, y en un espacio tan limitado para una estructura de introducción / nudo / desenlace,  como son ocho páginas. Todos los que fantaseamos con la idea de la creación literaria, sabemos de lo difícil que es firmar un buen relato corto. Todos los que hemos intentado expresar en un sms la profundidad de un sentimiento, sabemos de la dificultad de la síntesis.


Se me había olvidado comentaros, hasta ahora, que un bibliotecario archivaría Cuestión de tiempo en la sección de Ciencia-Ficción, mientras que un lector la guardará en un lugar donde siempre tenerla a mano. Así que ya sabéis: naves, aeronaves, extraterrestres y mujeres imposibles aparecen en sus páginas. Donde también se encuentran constantes humanas como la soledad, la avaricia, la soberbia o la nada.
Desde siempre, La Ficción ha tenido un componente de reflexión sobre la realidad sociológica del momento en que vivimos —véase el despegue de la Ciencia-Fición durante La Guerra Fría—; una crítica a los valores sociales imperantes en la época —véase toda la excelente narrativa gótica engendrada durante La Época Victoriana—; y una denuncia sobre los desastres que conlleva la concentración del poder tecnológico en unos pelajes de elegidos…

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