Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

domingo, 10 de agosto de 2014

Kong (re)vive: La tierra olvidada por el tiempo II




 —Sé que temíais que no volvería. Son muchas las veces que se ha contado mi muerte. Quizás la de Peter Jackson ha sido la narración más espectacular —se detuvo para enjaguar su boca con agua salada—. Pero los humanos, en su soberbia, dan por seguro lo que desconocen; al igual que persiguen al diferente y desprecian al extraño...


Agarrándose al cuello de Glin-Glin “la jirafa elástica”, Kong se incorporó.
—Nos llaman freaks, aberraciones, monstruos... Nos consideran irreales sólo por ser diferentes, cuando somos aquello que ellos imaginan, lo que sueñan, lo que temen y anhelan.
Nosotros encarnamos las virtudes que envidian y disfrazan de defectos o pecados. Somos lo prohibido, lo innombrable, lo ignoto. Por sentir nos llaman desalmados, por admirar la belleza nos llaman bestias. ¡Eso se acabó!Nosferatu, asustado, dejó de mirar su reflejo en el espejo de Madrastra, y abrazó a su amado Hombre invisible–. No volverán a usarnos para volcar sus frustraciones, quemarnos con su ira o despedazarnos con sus críticas.
Como bien sabéis, han sido varias las veces en que he viajado a sus tierras, a esa mitológica Lilliput, capital: Nueva York. No volveré a apasionarme por sus mujeres, ni a bañar con mi sangre sus calles. Me da lo mismo que construyan rascacielos enormes... ¡No volveré a escalarlos!

En ese momento reparó en lo crecida que estaba Chita, y en cómo se había convertido en toda una gorila.
Se acabó. No volveré a relacionarme con los yahoos. Ésta ha sido la última vez. Y por eso, la más dolorosa. He aprendido. Mientras yacía sobre su sucio asfalto he tenido tiempo de sobra para pensar. Mientras me daban por muerto en aquél vertedero, pude recapacitar… De la que, tras ser rescatado por mis cuatro amigos, huía de sus costas, puede ver cómo son en realidad.

—He tomado una serie de decisiones, la primera, por favor, no me llaméis “king”. Ese término regio lo dejo para los pusilánimes de sangre azul, la mía es roja.
Otra: aparcaré viejos rencores y querencias. No volveré a descorazonarme por ingratas. Ni dedicaré mi vida a vengarme. No merecen mi tiempo. No ganaría nada. Sólo ensuciarme con su contacto.
Así que, ni se os ocurra volver a traerme humanas vestidas en gasas y coronadas en guirnaldas. ¡A la próxima, os la coméis vosotros!
Si queréis, iré contándoos lo que son los humanos. Para ello utilizaré la fabulación, pues no merecen que los compare con nosotros, las bestias. Pronto lo escucharéis, pero ahora, en celebración del gran Drolo Drolo “Señor de todo lo que se menea” bailemos la alegría del vivir más chic:

One, two, three, four...
¡Aaaaargh!
Freak out!
Le freak, c’est chic!
© Nino Ortea.


8 comentarios:

  1. Una historia divertida, pero con un mensaje realista.
    Me alegro de haber venido a visitarte de la mano de una amiga en común.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Buenos días, Humberto:
      Gracias por tu interés en el blog.
      Sí, esta fabulación sobre Kong me permite reflexionar un poco sobre mi realidad. Nada hay más disparatado que el mundo en que vivimos y alejarse de él con la ficción permite idear posibilidades menos aburridas para nuestras vidas.
      Ése es básicamente mi propósito al escribir, Humberto.
      Un abrazo.

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  2. como no menospreciar a alguien tan grande no? pobre Kong... y los demás también... salu2 máster...

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    1. Buenos días, JLO:
      Kong es un grande entre los grandes, ya que tiene un poco de todos nosotros que participamos de su fantasía.
      Me identifico mucho con su fábula; y su imagen icónica me hace batirme el pecho.
      Gracias por tu visita a esta estación y subirte a este vagón, JLO.

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  3. Me ha encantado este texto sobre Kong (No seré yo la que lo llame King si a él no le gusta). Me he divertido mucho con lo que cuentas sobre todo la explicación de por qué no quiere que se le llame King.
    Un saludo :)

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    1. Buenos días, Sara:
      ¡Pues más encantados estamos en La isla de la calavera con tu visita y comentario!

      Éste es el primer capítulo de un relato serializado que en su momento no acabé, quizá ahora me anime a finalizarlo. Disfruto mucho con su reescritura. El ver que interesa me anima a plantarle ponerle un punto y seguido.

      Sí, no lo llames “rey”, a él sólo le gusta serlo de corazones monos.
      Buen lunes, Sara.

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  4. Respuestas
    1. Buenos días, Recomenzar:
      Muchas gracias por tu compañía lectora y palabras de ánimo.
      Besos

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.