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viernes, 12 de septiembre de 2014

TORPEDO 1936: EDICIÓN INTEGRAL DE PANINI 3/4



Alejado del mundo de la Historieta, Torpedo ha tenido una larga y próspera vida, pese a contratiempos como el desencuentro con Glénat Francia que impide la realización de una película de imagen real sobre Torpedo, producida por Warner Bros. Entre sus correrías fuera de las viñetas, destacan: Tic-Tac, corto de animación dirigido por Juan Antonio Rojo –según el relato recogido en El arte de rematar– que Manga Films distribuye en 1996. Estamos ante el episodio piloto de un proyecto fallido de producir una serie animada de televisión basada en el personaje. Glénat comercializa junto al VHS un álbum homónimo, que reimprime cinco historias. En 1993 se estrena la obra teatral Torpedo, dirigida por Pepe Miravete. O en 2005 Abulí, de la mano de Planeta, publica el libro Los relatos de Torpedo, donde recoge quince relatos publicados con anterioridad principalmente por Playboy y Toutain Editor–.




Sexo, violencia, traición y egoísmo pueblan las páginas de Torpedo 1936. A primera vista, estos rasgos no la diferencian de multitud thrillers comiqueros –de los relatos de la editorial E.C. al Sin City de Frank Miller–. Entonces ¿qué explica el abandono del proyecto por parte de un escandalizado Alex Toth, curtido en mil batallas gráficas?

Luca Torelli es un asesino a sueldo, timador y amoral. Italiano de nacimiento –vean Érase una vez en Italia–, tras probar amargo sabor de la sangre en su Sicilia natal, emigra a Nueva York y descubre que es más cómodo ganarse la vida sacando humo de una pistola que sacando brillo a unos zapatos –lean Qué tiempos aquellos–. Este nada apenado viudo de una dama ejecutada en la silla eléctrica, es un sádico con las mujeres, a las que usa de la que combina despiadadamente el placer con los negocios. Nuestro disoluto homicida ha hecho del crimen una empresa. En la mejor tradición del “noir”, cuenta con una oficina donde recibe a sus clientes; pero a diferencia del Sam Spade de Dashiell Hammet, no descubre el material del que están hechos los sueños, sino que explora su fragilidad, en situaciones que harían sonrojarse a los curtidos personajes de cualquier novela de Chester Himes.
 
Torpedo demuestra ocasionalmente tener su corazoncito, llegando a respetar a la mujer ajena o defender a una familia oprimida; lo que, en la línea de la película Raíces profundas, lo lleva a convertirse en modelo a seguir para un tierno infante –vean Conmigo no se juega–. Torrelli cuenta como desleal ayudante con un descerebrado tan depravado como él; pero carente de su sangre fría. Rascal, nombre del prenda, había sido contratado para enfriar a Torpedo, pero tras comprobar la catadura del siciliano opta por guarecerse bajo su sombra.

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