Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

domingo, 5 de octubre de 2014

Mi corazón delator de nuestros días de vinos y rosas III



Se acerca la noche. Confío en poder soñar. En mis sueños, vivo en la cara oculta de la Luna. Allí nadie me ve. Allí, libre de la gravedad del qué dirán, camino con pasos de gigante hacia el arcoíris. A falta de corazón, tengo una caja de bombones. A Dorothy no le importa. Dice que el Mago de Oz me curará.


Siempre que llegamos al camino de baldosas doradas, me coge de la mano y empezamos a cantar. “We're off to see the Wizard, The Wonderful Wizard of Oz. You'll find he is a whiz of a Wiz! If ever a Wiz there was. If ever oh ever a Wiz there was The Wizard of Oz is one because, because, because, because, because, because. Because of the wonderful things he does. We're off to see the Wizard. The Wonderful Wizard of Oz”.


No entiendo lo que canto. En cuanto me jubile aprenderé inglés. Quizá entonces no sólo sienta júbilo cuando sueño. Casi puedo oír latir mi corazón al evocar a Dorothy. Por fortuna, cuando La Ciudad Esmeralda se muestra hermosa y cercana, suena el despertador. ¡Salvado por la campana! En una hora seré el rey de mi despacho. ¡Dios salve al rey!

“Volveré a casa a la hora de cenar, cariño”.

¿Quién necesita usar su corazón palpitante teniendo un utilitario radiante? Y pensar que hubo un tiempo en que soñaba con pasar a recogerla en mi caballo de cartón. 
 Ahora la veo tan vulgar. Y pensar que hubo un tiempo en que se me paraba el corazón cuando la veía. Ahora…

Ahora estoy mejor sin corazón. El que tengo de lata no me delata.



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