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jueves, 30 de octubre de 2014

Batman Un Halloween largo y oscuro 1/3



 Batman: El largo HalloweenBELH– y Batman: Victoria oscuraBVO– son dos excelentes aventuras de Batman que enmarcan el transcurso de su trama en la festividad de Halloween. Ambos títulos se encuentran disponibles en el catálogo de la editorial española ECC.



El guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale habían realizado con anterioridad tres acercamientos a la ligadura entre la celebración del “truco o trato” y el personaje, firmando sendos especiales de Halloween dentro de la serie Legends of The Dark Knight: Choices (Elecciones), Madness (Locura) y Ghosts (Fantasmas). Especiales que aparecen agrupados en el volumen Batman: Caballero maldito.

Locura es mi relato favorito de entre los tres. Utiliza la excusa del secuestro de unos niños por parte de Sombrerero Loco, para reflexionar sobre la dificultad en transmitir nuestro cariño a los seres queridos, ejemplarizada en la relación de Gordon con su hija adoptiva, Barbara. A su vez establece una engarce entre la obra Alicia en el país de las maravillas y Batman, para quien el libro es una especie de kriptonita que irradia recuerdos de una etapa feliz y sentimientos de culpa. La humanización del héroe, sensible al recuerdo de una lectura infantil, nos trasmite la soledad de aquél que lo posee todo, aunque todo lo que posee le recuerda que está solo. Idea omnipresente en los trabajos posteriores de Loeb y Sale con el personaje.


El largo Halloween se desarrolla en el primer año de existencia del Murciélago, cuando los bajos fondos de Gotham estaban controlados por familias mafiosas, y los monstruos llamados a aterrar la ciudad estaban en fase de rodaje. Wayne acompasa su función de defensor de la ciudad a su actuación de vividor, y el paladín establece vínculos de amistad / odio con personajes que conllevarán su devenir posterior. Millonario y alter-ego compartirán objetivos: Wayne combate económicamente a los Falcone, Batman frena sus fechorías; Bruce encara la sensualidad de Selina, el Murciélago el ronroneo de la Gata.



Archie Goodwin, supervisor de los anteriores trabajos del dúo para DC, los animó / retó a que desarrollaran una aventura de Batman estructurada como una novela negra. Frank Miller aceptó que usasen algunos personajes creados por él para la su obra Año uno; el guionista Mark Waid les recordó la importancia de Dent en la forja del héroe;... El resultado es un soberbio fresco batmaniano donde los creadores no ocultan referencias a obras como la película de El padrino (F.F. Coppola, 1972), homenajes a mentores —Gordon guarda gran parecido con Goodwin—, y guiños a sus trabajos anteriores. Releyendo Locura, vemos que son varios los párrafos de ésta repetidos en BELH: como la descripción de Sombrerero Loco, calcada en la página 18 de la novena entrega, o en la 16 del décimo capítulo.



Batman Un Halloween largo y oscuro 2/3



La trama de El largo Halloween viene a ser el siguiente:

Miembros de las dos familias mafiosas más importantes de Gotham están siendo asesinados, las coincidencias en el modus operandi, y en el momento elegido para los crímenes, siempre días festivos, hacen sospechar a los representantes de la ley, Gordon, la legalidad, Dent, y la justicia, Batman, que están ante un asesino en serie, bautizado como Festivo. Mientras las víctimas van en aumento y las relaciones entre los gánsteres se ensangrientan, afloran diferencias entre los defensores del orden a la hora de decidir cómo se enfrentan a unos gánsteres a los que simultáneamente tienen que proteger de un asesino.


El argumento bebe directamente de la tragedia clásica: Familia, Lealtad, Honor,... son los factores que condicionan el desarrollo de este drama. El amor a una ciudad, a un padre, a un esposo... impulsa tanto a asesinos como a justicieros.

Una impresión de muerte de la inocencia —Batman y Dent cambian concluyentemente tras esta historia—, de desaparición de un orden —los imperios mafiosos serán reemplazados por los reinos de taifas de las monstruosidades—, de quiebra de los vínculos afectivos —relaciones como la amistad o el matrimonio no protegen a los protagonistas de la fatalidad—, impregnan a la obra de una gris sensación de pérdida. El desamparo de los personajes queda patente en su continuo reafirmar sus creencias — las frases “Creo en Gotham... ... “Creo en Harvey Dent” abren y cierran el relato—. Estás afirmaciones, junto con ciertos enfoques usados en BELH para los personajes, tendrán peso en el guión de la película El caballero oscuro (Christopher Nolan, 2008)


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La sensación de que todos somos víctimas de los caprichos del destino, queda reflejada en el uso indistinto por parte de los protagonistas de las mismas expresiones —“Haré lo que deba ser hecho”...—. Batman se resiente ante esta condición de marioneta en manos del sino, y al acercarse al abismo emocional por el que se ha precipitado Dent, ahora Dos Caras, no puede evitar darse cuenta de que él podría haber sido el que se despeñó por la falla que separa a la obsesión de la locura. Este tema dará mucho juego en el siguiente trabajo de la pareja.




Batman Un Halloween largo y oscuro 3/3




Victoria oscura continúa la trama de BELH. Las coordenadas de partida son las mismas: historia desarrollada en trece entregas —de Halloween a Halloween, siendo los episodios que coinciden con la festividad de carácter especial— junto a un episodio 0, publicado en la revista Wizard. Volvemos a estar ante un criminal que asesina mensualmente coincidiendo con días festivos; volvemos a encontrarnos ante una estructura de novela enigma articulada por reflexiones sobre: Familia, Identidad, Soledad.... volvemos a hallarnos ante un Bruce Wayne que al vestirse de murciélago se desviste del disfraz de millonario despreocupado. Estas coincidencias pueden hacer pensar que afrontamos un remedo de BELH. Creo que no.



Hay diferencias que hacen que BVO supere incluso puntualmente a BELH. Estas diferencias van más allá de que las víctimas sean policías, en cuyos cadáveres ahorcados cuelgan páginas, sobre las que el asesino —The Hangman— reproduce el juego del ahorcado; o de que en este caso todas las pistas parecen inculpar a un único sospechoso: Dos Caras. La diferencia radica en que Loeb articula Victoria oscura sin la celeridad e incertidumbre que resienten el final de El largo Halloween, donde el lector tiene la sensación de que o bien el guionista ha dejado una serie de pistas ocultas a lo largo del relato, o bien no ha resuelto de forma verosímil la autoría de la totalidad de los asesinatos.


En Victoria oscura sus reflexiones sobre los personajes, y sus sentimientos, aparecen mejor desarrolladas, pivotadas sobre los devastadores efectos de la pasión envilecida y el peso del odio en las entrañas. Si en BELH asistíamos a la génesis de un villano clásico, ahora estamos ante el origen de un héroe: Robin. A la vez que el guionista aporta nuevos enfoques sobre protagonistas conocidos, como la duda sobre la ascendencia de Catwoman.


Su narración es acompasada, y aparecen voces armonizadas por el viejo sentimiento que afina las cuerdas de nuestro corazón: el Amor: amor paternal, amor carnal, amor loco... el apego de Loeb por el cine se palpa en toda la obra, sobre todo en los pasajes protagonizados por un Joker que repite diálogos de James Cagney en Al rojo vivo (Raoul Walsh, 1949), o expresiones de Richard Widmark en El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947).


Los personajes han cambiado tras los desmanes de Festivo. Gordon, ya comisario, sufre el dolor del alejamiento de su familia, a la vez que muestra cierto recelo hacia el Murciélago; Batman, mortificado por la desgracia de Dent, decidirá confiar en Robin —integrado por primera vez al reparto de Loeb y Sale— para salir de esa fortaleza de soledad en la que había convertido su bat-cueva. Estas diferencias se aprecian en el tono de las obras. Mientras El largo Halloween comenzaba con esperanza y terminaba con desolación; Victoria oscura comienza con soledad y termina con alegría. 



Lo que iguala a ambos títulos es el imprescindible trabajo de Sale, quien ratifica en cada viñeta su profunda condición humana en un medio poblado de estrellas cuyo arte es brillante pero frío. Sale trasmite todo un torrente de sensaciones y emociones con sus lápices: su Hiedra Venenosa nos hace desear el roce de sus labios infectos, la fiscal Porter convertiría en cautivo del mal a cualquiera con sangre en las venas. El dibujante desborda imaginación, innovación y pericia en la composición y desarrollo de cada entrega; plasmando personajes que se funden con la ciudad que aman, o se empequeñecen ante los que aman, pero cuyo corazón late viñeta a viñeta.


Destacar el trabajo del colorista, Gregory Wright, quien añadiendo el gris a toda tonalidad sumerge a la obra en unas aguas de innegable belleza: convierte Gotham en una dama melancólica por cuya atención se enfrentan héroes y villanos.


Vivimos tiempos de sustos y malos tratos, evadirse de su machaconería con la lectura de unas buenas historias nos alejará de la histeria.


Nino Ortea, Gijón, octubre de 2014.

martes, 28 de octubre de 2014

Kong (re)vive: Monstruosa fiesta playera 1/2



Kong (re)vive!

Un cuento (re)contado por Nino Ortea

Capítulo IV

Monstruosa fiesta playera 1/2



 El golpe contra la arena fue lo mejor de aquel viaje nauseabundo a través de los intestinos del cetáceo. Sin tiempo para lamentarme de que el capitán Ahab no hubiera tenido mejor puntería, me dispuse a intentar despegar de mi cuerpo las babas pegajosas y los restos del flujo gástrico del animalito.

El sol naciente me daba de frente, y eso me impedía ver con nitidez. Cómo no escuchaba cerca de mí ninguna voz femenina, no me apetecía andar a palpo, así que esperé a que mis ojos se acostumbraran a la claridad. Frente a mí oía un millar de voces, y, casi a ciegas, me acerqué a esos sonidos con ganas de hablar sobre mí y mi blog.

No tenía ni idea de dónde me encontraba, pero imaginé que en una fiesta playera de monstruitos que celebraban de día la inminente noche de Jalogüín, imagino que para así verse mejor ya que a obscuras poco diferencia a los monstruos de los curas. Algunos de los asustadores estaban muy logrados, pero nada que ver con el verismo que alcanzan sus imitaciones en el Cine. Una leidi con dos cabezas se me quedó mirando fijamente, y no pude evitar bajar la vista para comprobar si tenía cerrada la cremallera. 

Más adelante, un huesudo capuchón, enfundado en un hábito raído, me hizo señales con su guadaña. ¡Sí, justamente en ese momento estaba yo pensando en ponerme a segar!