Ven y enloquece

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jueves, 26 de febrero de 2015

Este jueves: Cancionero



Después de mi grata experiencia con el grupo de relatos de los jueves, que descubrí hace una semana a sugerencia de El Demiurgo, caigo en el placer de la reincidencia. 



Ya he escrito en varias páginas este blog modesto -y en múltiples paredes de distinguidos urinarios públicos–, el aprecio de este torpe maletilla por el maestro Joaquín Sabina.

Su canción Tratado de impaciencia nº 10, resuena en mi historia y sonará en tu ordenador si presionas el vínculo con el video que aparece en las últimas líneas del cuento.


Gracias por sugerir un tema tan sugerente, Juan Carlos.

Podéis encontrar los temas de nuestro cancionero en esta entrada









Tratado de impaciencia 350


Son muchos los verbos que evito conjugar; y no estoy pensando en los defectivos o irregulares. “Esperar” es un predicado transitivo que odio transitar: me vuelve intransigente e incapacita como sujeto paciente de agentes pasivos.

No me voy a definir como puntual —puestos a mentir, prefiero fantasearme como atractivo— ni de los que acuden con tiempo a sus citas; la inquietud que sufro durante la quietud de la espera me ha llevado a autorecetarme un protector de estómago: llegar retrasado cinco minutos.


Este pasado viernes, tuvo a bien sugerir que nos viéramos la sugerente Pandora: mujer de virtudes sugestivas, entre las que quizá esté el contorsionismo, pero no la puntualidad.

Con la excusa de ponernos al día, propuso quedar de noche. Por eso del derroche, antes de salir recordé mudarme de calzoncillos y perfumar mi falta de aseo, mientras tarareaba preso del deseo el premonitorio "perdóname si llego tarde".



Habíamos quedado a las nueve en una cafetería cercana, por si las musas, a su casa; pero alejada de mi morada. Como me veo gordo, y me sé pesado, aprovecho mis contadas citas para caminar y adelgazar mi componente narciso de la que me miro en los escaparates. Ya subido al caballo de cartón del deseo, troté hacia la posada donde confiaba en que el amor hiciera morada.


Tras deslumbrarme con impasibles soberbias de una belleza que me causaron tortícolis, llegué al lugar señalado a la hora acordada. Bueno, aproximadamente; según mi reloj solar pasaban cuatro minutos de las nueve de la noche.

Busqué y rebusqué por el café –no sería Pandora la primera cita que se esconde al verme llegar–: no la encontré. Respiré aliviado. Me miré a un espejo. Me subí la bragueta. Y me senté a esperar. 
A esas horas, ojear el periódico me parecía demodé, y morderme las uñas resultaba declasé, Comprobé en el móvil que Pandora no había desquedado recurriendo al cobarde envío de un guasap. ¡Sin novedad! Sólo quedaba esperar y mantener la compostura.

Lo que no fue tarea dura hasta que escuché al profeta Sabina cantar: “Aquella noche no llovió, ni apareciste disculpándote...”

Nino Ortea.

50 comentarios:

  1. Muy interesante lo que propone Demiurgo y en este caso el tema de Juan Carlos me parece como a ti muy sugerente y me ha encantado tu relato, Nino.

    Un beso.

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    1. Buenos días, María:
      Sí, ambas propuestas resultaron muy inspiradoras.
      Me alegra que te haya gustado el relato.
      Un abrazo, María.

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  2. Muy buen ambientación para un tema que me gusta mucho, como todo lo de Sabina.
    Un placer leerte.

    No hay cosas peor que esperar...bueno, las hay, pero esperar y todavía que no llegue.... es espantoso!!!!

    un fuerte abrazo juevero

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    1. Buenos días, Cass:
      Gracias por tu lectura y comentarios. El placer es compartido ya que los textos cobran sentidos al ser leídos y reescritos en cada lector.

      La espera forzada, ésa que transmite desinterés por parte del tardón, es intolerable. Creo que todos conocemos a personas selectivas en sus retrasos, que dependiendo de cómo o con quién han quedado, se desplazan cual liebre o cual tortuga.
      Un abrazo, Cass.

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  3. tardé un poco, pero encontré el enlace y volví a disfrutar del tema.... bs

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    1. Gracias por la observación, Cass. Intentaré destacar el enlace.

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  4. Buenísimo!! Me encanta tu forma de contar, lo ameno que haces leer...

    Siendo un relato cortito, está lleno de detalles y pleno en significado.

    Ese final es...No tengo palabras, me ha gustado tanto, que no sé expresarlo.

    Yo adoro a Sabina :)

    Muchos besos

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    1. Buenos días, Carmen:
      Creo que el encanto que le encuentras a mi forma de contar, tiene mucho que ver con tu forma de leer: abierta a estímulos y rica en imaginación. Es algo así como quien ante un amanecer, ve que es hora de acostarse y otros sienten una belleza que, en el fondo, está en sus sentidos.
      Sí que las tienes. Tienes palabras hermosas que me expresan aprecio y me llenan de ánimo.
      Gracias, Carmen.

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  5. Usted tiene más de Manolete que de maletilla, Sr Ortea

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    1. Buenos días, Ángela:
      Gracias por sus pinceladas de aprecio hacia este eterno aprendiz de pintor.

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  6. Vamos a ver si sale el tercer comentario sin que se pierda.
    Te decía lo primero de todo que la canción que has puesto es un acierto pleno, claro que Sabina siempre lo es. Y lo segundo que el texto me ha parecido una maravilla salpicado con esas notas de humor que son su sal y su pimienta y te hacía referencia a lo de "perfumar mi falta de aseo", entre otras. Luego las pinceladas que das sobre ELLA, están tan bien dadas que nos hacen tener una idea suficiente de cómo era ella, en fin.... que me ha gustado muchísimo y lo he disfrutado en cantidad.

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    1. Me gusta la dualidad.
      te agradezco tu interés comentador.
      Un abrazo, Tracy.

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  7. Vamos a ver si sale el tercer comentario sin que se pierda.
    Te decía lo primero de todo que la canción que has puesto es un acierto pleno, claro que Sabina siempre lo es. Y lo segundo que el texto me ha parecido una maravilla salpicado con esas notas de humor que son su sal y su pimienta y te hacía referencia a lo de "perfumar mi falta de aseo", entre otras. Luego las pinceladas que das sobre ELLA, están tan bien dadas que nos hacen tener una idea suficiente de cómo era ella, en fin.... que me ha gustado muchísimo y lo he disfrutado en cantidad.

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    1. Buenos días, Tracy:
      Te agradezco esta atención por triplicado, es una pena que Blogger sea tan descuidado (o quizá tenga celos de la belleza de unas palabras que no le dedicas)

      Sabina (el compositor y su personaje) son mucho Sabina. El Sr. Joaquín Sabina persona, tiene sus sombras y luces, como todo humano. Me congratula que el condimento de sal y pimienta haya sido a tu gusto, uno cocina en soledad y siempre teme abusar o quedarse corto al condimentar, dependiendo del estado de ánimo.

      ELLA es eterna y etérea, ¿quién sabe si habían quedado, si se habían encontrado o, si en su encaminarse al café, entró en una perfumería donde le pareció más aromático el dependiente, un tal Tino?
      Un abrazo, Tracy.

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  8. Es que a lo mejor los inmortales tienen otra noción del tiempo, por eso de dejar esperando. A lo mejor se resiste a involucrarse con un mortal.
    Creo que Pandora seguirá siendo mencionada.

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    1. Buenos días, Demiurgo.
      El tiempo es mortal: en su espera, mata esperanzas; tras su pasó, fulminó ilusiones. Lógico que una inmortal ajena a sus efectos, lo vea como un mero viejo que pierde sus dientes mordiendo piedras. para Pandora el tiempo no existe: es una percepción tan volátil como el deseo.

      Quizá Pandora siga buscando ayuda para recuperar lo que desperdigó su curiosidad.
      Un abr4azo, Demiurgo.

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  9. Siempre la espera con una bonita canción, se hace mucho mejor, y sobre todo más corta. Espero que no tardara en exceso.
    Un abrazo

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    1. Buenos días, Carmen:
      Al igual que Jean Cocteau creo que el purgatorio es una sala silenciosa, en la que te sientas a la espera de que suene un teléfono y poder escuchar al otro lado la voz humana que anhelas.
      El problema es que tras ese purgatorio puede llegar el infierno de la realidad, de saber que esa espera concluye con la realización de aquello que temías.
      Un abrazo, Carmen.

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  10. Al menos el colega había perfumado su falta de aseo, eso ya estaba pero que muy bien, porque a lo visto, Pandora no parecía muy dispuesta a aparecer y cumplir sus deseos. Escuchar a Sabina no es lo mismo, pero que duda cabe que también es muy satisfactorio.
    Un buen relato, muy divertido.

    Un abrazo

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    1. Buenos días, José:
      Es que el narciso de Ninoniani es desaseado pero engolado. Excusa su falta de higiene como un sentido homenaje a la aristocracia decimonónica parisina, que hizo del hedor su fragancia perfumada.
      Me alegra que te divirtiera la lectura.
      Gracias, José.

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  11. Es la primera vez que te leo, y me gustó mucho hacerlo, tu relato tiene un toque de humor e ironía que me atrapó. Más de que el pobre se haya quedado plantado sin su cita, el final es redondo con la canción escogida.
    Un abrazo.

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    1. Buenos días, Sindel:
      Me alegra que tu primera visita te haya atrapado en su lectura.
      La ironía está en la mente de quien lee, más que en el propósito de quien escribe. Está en tu agilidad para no quedarte lastrada por lo que son palabras; y convertir los signos en símbolos.

      El humor es tan necesario como la belleza, digamos que es algo que embellece lo que sentimos y, obviamente, convierte ciertos rostros en arrebatadores.

      Y sí, ésta de Sabina es una canción que, sin su soltura, yo también he contado tras un cambio de capricho.
      Un abrazo, Sindel.

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  12. Pues yo creo que, en un impulso de esos "perfumiles" a Pandora le llegará tu oleaje de galanuras y abrirás su caja de sorpresas... No sé que os deparará el encuentro, pero seguro que los verbos cambiarán su "inclinación", y acabarán cantando:

    Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
    Yo no quiero contigo ni sin ti;
    Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
    Es que mueras por mí.

    Y morirme contigo si te matas
    Y matarme contigo si te mueres
    Porque el amor cuando no muere mata
    Porque amores que matan nunca mueren.
    Porque como tú sabes, Sabina es irresistible...
    Ay, Nino, que estupendo relato, tan animado, de esos que inspiran y dan ganas de irse de aventuras...
    Salud!

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    1. Buenos días, Clarisa:
      No hago secreto de que me gustan Los Secretos, ni de que sentí cercana la muerte de Enrique Urquijo. A día de hoy sigo prefiriendo el “Ojos de gata” de Enrique frente al “Y nos dieron las diez” de un Sabina que para mí nunca será Joaquin.

      Sin embargo, a medida que envejezco. más me gustan las canciones de Sabina. Hoy mi favorita es “Peor para el sol”, al igual que ayer lo fue este “Tratado de impaciencia” y siempre acabo entonando eso de que me gusta el “whisky sin soda”.
      Sabina le escribe y canta a lo que nunca muere, quizá por eso sus canciones son ajenas al paso del tiempo y esperan a que llegue nuestro momento para acudir a su cita.

      ¡Animo con el libro, Clarisa!
      Un fuerte abrazo.

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    2. Buenos días Nino,
      Me encanta esa canción de Sabina y con tu relato hacen un maridaje perfecto. Muy buen relato. Felicidades!
      Intento ponerme al día, con todo lo que me he perdido estos días.

      una lluvia de besos

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    3. Buenos días, milady Maduixeta:
      ¿Cómo decirte?
      ¿Cómo contarte?
      ¿Cómo escribirte lo mucho que te agradezco la intensidad de tu compañía?
      Un abrazo

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  13. ja!...de lujo tu relato!...haciendo gala de ingeniosos juegos de palabras nos regalas una historia de desencuentros que nos sensibiliza más aún ambientada por "el maestro" Sabina.
    Destaco este párrafo que me encantó
    "Con la excusa de ponernos al día, propuso quedar de noche. Por eso del derroche, antes de salir recordé mudarme de calzoncillos y perfumar mi falta de aseo, mientras tarareaba preso del deseo el premonitorio "perdóname si llego tarde"."

    Un abrazo

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    1. Buenas tardes, Mónica:
      Lo que es un lujo es encontrarme con palabras de aprecio como las tuyas. Creo que el ingenio está en lo que tú lees, no en lo que yo escribo; ya que en tu lectura le pones los detalles que dan vida a unas palabras inertes en la pantalla.
      Un abrazo, Mónica.

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  14. No puedo evitar decirte: Me encanta cómo escribes! Tu narración tiene personalidad y fluye desde lo cotidiano, permitiéndose entrelazar en aventuras algo misteriosas también. Convengamos que esa Pandora, tiene lo suyo. La canción, se acomoda perfectamente a esa espera desafortunada, que sin duda alguna, no puede más que abrazar la impaciencia (lo digo con experiencia en el tema). Genial! Y una alegría volver a encontrarte este jueves... Sigue reincidiendo que es un gusto leerte!!
    Besos!
    Gaby*

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    1. Buenas tardes, Gaby*:
      No quiero obviar agradecerte que me encanta lo que me escribes. Habla mucho y bien de ti el que le dediques estas palabras de aprecio a un desconocido; palabras que son como esa sonrisa de esperanza que alguien nos dedica en una sala de espera, o como ese cruzarte con una mujer fragante que en pleno invierno rezuma primavera.

      El problema del purgatorio de la impaciencia ante la espera forzada, es que muchas veces lo acabamos prefiriendo al infierno de la confirmación de la decepción. Lo malo, que nos lleve rápido; lo bueno, que se acurruque a nuestro lado.
      Intentaré seguir disfrutando de las ideas que proponéis para relatar los jueves,.
      Gracias por tu compañía, Gaby*.

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  15. que lindo lo que estan haciendo
    trabajando en equipo es maravilloso
    Conocerse a través de la letras y sin conocerse disfrutarse
    bello

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    1. Buenos días, Mucha:
      Sí, ésta es una experiencia reconfortante en lo anímico y en lo creativo.
      Curioso que los lejanos nos dediquen palabras cercanas que silencian los allegados, ¿no crees? Es como si nuestros cercanos nos prefirieran como globos vacíos, ya que de inhalarnos palabras de aprecio nos hincharíamos de orgullo y emprenderíamos vuelos, que ellos saben condenados al fracaso.
      Sí, conocerse a través de las letras es disfrutarse con sentidos que creíamos perdidos.
      Un abrazo, Mucha.

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  16. Uno desespera cuando espera...Elección musical perfecta para tu texto de narración ágil y como ya te han dicho con ese toque de acidez e ironía tan personal, Lo disfruté Nino.
    Un abrazo.

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    1. Buenas tardes, San:
      Lo bueno de estas esperas, convertidas en plantones, es cuando no acaban en la desesperanza. Vuelves a quedar, vuelves a confiar, vuelves a ilusionarte... Y todo ello pese a que constantemente tus recuerdos y los cantos de cuerdos como Sabina, te avisan de lo loco de confiar tu corazón a quien no sabe ni darle cuerda a un reloj para no llegar tarde a una cita.
      Pero, sin esperanza ¿qué nos queda?
      Gracias por tus palabras, San.

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  17. No me gusta esperar, tampoco que me esperen. Pienso que la puntualidad es una virtud muy de agradecer. Dicho esto, hay personas a las que les perdono la tardanza a pesar de saber de antemano, o tal vez por eso, que van a tardar. Es lo que tienen las amistades incondicionales. Me ha gustado mucho tu historia y su desarrollo que lleva al protagonista a una espera infructuosa. Sabina, poeta urbano y algo canalla como siempre, pero también como siempre genial y único. Fué el elegido también por mí para mi entrada.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Buenas tardes, Pepe:

      Sin ser puntual, sí que llego a tiempo a mis citas.
      Y es que si acudo a mi hora por algo tan profano como el dinero, ¿cómo no lo voy a hacer en alas de algo tan humano como el deseo?
      La impuntualidad es una falta de aprecio y una muestra de chabacanería. Soy de natural tolerante, pero no con las faltas de respeto y sí con las de ortografía.

      Sin falta leo tu relato.
      Un abrazo, Pepe.

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  18. Un relato muy bueno, con un sentido del humor fino y muy atinado para el espíritu de la canción. me ha encantado tu segundo jueves.
    Abrazos.

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    1. Buenas tardes, Juan Carlos:
      Te agradezco tus palabras de aprecio,
      Tu relato me ha parecido único, el más sentido y el más vivido. Me ha enriquecido el leerlo. La que cuentas es una historia que debe ser leida, trae luz en estos tiempos oscuros.
      Gracias, Juan Carlos.

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  19. Creo que en la espera hay siempre un momento de reflexión que de otra manera no tenemos.
    Un abrazo.

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    1. Buenas tardes, Fabián:
      Sí, tienes toda la razón. El problema llega con el momento de inflexión, cuando te das cuenta de que has esperado por la nada.
      Me gusta esperar, me revuelve que me mantengan a la espera.
      Un abrazo, Fabián.

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  20. Me gusta mucho cómo has contado la historia con esos juegos de palabras que pones en tus frases y que te sacan una sonrisa primero y después una pequeña reflexión.
    Odio tanto esperar como que tengan que esperarme, por eso suelo ser muy puntual (excepto en casos de fuerza mayor je je )
    Un placer leerte, espero que continúes con nosotros!
    Un beso

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    1. Buenas tardes, Charo:
      Gracias por tus palabras de aprecio. Muchas veces temo que mi regusto por jugar con las palabras dificulte la lectura de mis textos. La verdad es que me gusta escribir de oído, jugando con la sonoridad de las palabras.

      Yo más que muy puntual, procuro no llegar tarde. Hay ocasiones en las que, sin tenerme que parar a bajar a gatitos de arbolitos, sí que llego con un ligero retraso. Pero también llego avergonzado por mi impuntualidad.
      Si a mi paso no se ponen en hora relojes, tampoco avisan de mi tardanza por altavoces.

      Encantado de seguir con vosotros, Charo. Gracias por la invitación. Acabo de pasarme por el blog de Dorotea.
      Un abrazo.

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  21. Estaba escrito -sin rimas- que la tal Pandora, con lluvia o sin ella no iba a acudir. No sabe lo que se perdió -bragueta incluida-.
    Me gustó el tono sabiniano -o sabinista-. No es fácil y seduce.
    Abrazos

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    1. Buenos días, Alfredo_
      Quizá Malena llegue con la lluvia, pero está claro que Pandora es mujer de ambientes secos, como lo fue su descortesía.
      Gracias por tu visita y comentario. Alfredo

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  22. Bueno, bueno... yo sí que llego tarde pero llegué cuando la luna (y tú) me sugeristeis que era el momento, perdóname por llegar tarde pero no andes lamentando porque es una maravilla de relato.
    Me ha encantado!!!
    Gracias por invitarme a leer tus tontas aventuras :))
    Un beso!

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    1. siemeNada de tarde, Teresa. Siempre a tiempo, siempre en tu libertad.
      Que conste que al dejarte el vínculo a este “juevelato” no quería hacerte chantaje, sólo quería que me regalaras la canción de tu compañía.
      Un abrazo, Teresa.

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    2. Y yo solo arrojo mi mensaje porque algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo y me gusta recostar mi cabeza en el hombro de la luna y leer las cosas que me dices cuando callas.
      Te dejo, no los tiro, dos besos: uno por mejilla :))

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    3. Buenos días, Teresa:
      Ni dejado, ni tirado; sino que placentero, como un pato en su estanque, y ágil como un superviviente con vocación. Así estoy yo cada vez que tus palabras anclan en esta isla con Robinsón.
      Y ahora sentémonos, si te apetece, a la sombra de esa palmera a cantar nuetras cosas por soleares, Tere.

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  23. No sé si cantar o mejor contarnos nuestras cosas, si cantamos puede ser peligroso para la humanidad, por lo menos si lo hago yo, qué bonito es tener memoria, amigos, risas, amores,palabras insolencias, libros, el grito en el cielo y más de cien motivos para volver a visitarte.
    Siempre un placer :)
    Un beso!

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    1. Buenos días, Teresa:
      El que canta su mal espanta, soy de ánimo cantarín aunque reconozco que mi voz suena a la del animal de la coz sin ser yo: pequeño, peludo ni suave. Quizá lo prudente sea dejar que resuene el eco de nuestras risas y no el de mis rebuznos. ¡Jaja!

      Me gusta la insolencia, hago de ella mi mejor reafirmación en este mundo de mediocres que no paran de intentar quitarme del medio; pero yo, como el jueves, mantengo mi posición fronteriza entre la Realidad y el Deseo.
      Feliz lunes, Teresa.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.