Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

martes, 10 de marzo de 2015

POWERS: Fábulas para tiempos sombríos 07



Oeming realiza un dibujo dotado de gran veracidad analítica –resultado de la reconocida privanza de Alex Toth en su trazo y disposición– aderezado por la magia de sus composiciones, aparentemente descuidadas, que combinan armónicamente lo mejor de los dos mundos entre los que se mueve la trama de Powers: lo real de las relaciones humanas, y lo irreal de tramas superheroicas. Realizando un dibujo que es captado por los ojos, y disfrutado por el corazón.

La técnica que aplica a las perspectivas y a la planificación se enmarca en el estilo narrativo clásico –plano / contraplano en las conversaciones a dos, plano medio en aquellas entre varios interlocutores, uso de escenas panorámicas para situarnos en los escenarios,...– claramente influido por la cultura cinematográfica; de hecho sus bocetos son un perfecto guión técnico para la anunciada adaptación fílmica de Powers, producida por Columbia Pictures. En un mundo donde en cualquier momento se puede abrir una puerta dimensional que de entrada súbita a un personaje, el artista procede a reorganizar ese orbe real, ordenando el espacio libremente.




Uno de los rasgos más llamativos es que, pese a la estricta ambientación urbana de la serie, los personajes actúan en espacios abiertos, tanto cuando operan en callejones como cuando se desenvuelven entre las paredes de la comisaría. A esta sensación de libertad, contribuye el trazo limpio de Oeming y una aparente tendencia al minimalismo que no impide que, prestando atención a los fondos podamos descubrir cuántas almas solitarias se encuentran de insomnes tras las ventanas iluminadas que pueblan los obscuros edificios.

Sus lápices lo relatan todo, sólo hay que querer prestar atención. Destacan en ese aspecto sus trabajos para las portadas, en las que capta el espíritu de cada episodio: como sus cubiertas para Groupies, continuo guiño a revistas prestigiosas, trama que contiene el que considero su mejor trabajo gráfico en la serie.

Desarrolla un cosmos de personajes que, en muchos casos, parecen extraídos de la más reciente escuela de animación de la Warner Bros. De hecho ha reconocido su inspiración para el Detective Walker en el Bruce Wayne que su amigo Bruce W. Tinn desarrollo para la serie televisiva Batman Adventures. Muchas veces sus creaciones presentan una figuración deformada y una plasmación desenfadada, con claras desproporciones entre la cabeza y el resto de s extremidades.

Al modificar el aspecto y medidas de estos personajes –aumenta su tamaño para presentárnoslos más desvalidos– da cabida en su trazo al reflejo de la psicología de sus creaciones: la ternura y soledad en los inmensos ojos negros de Calista, mientras pregunta a todo aquél con el que cruza qué significa clítoris; la sorpresa y confusión de Deena al, involuntariamente, arrancarle el brazo a un sospechoso.

En otros pasajes, el dibujo es más narrativo que descriptivo. Funcionando sus lápices a modo de cámara que ofrece en primicia las imágenes de los trasuntos de nuestros detectives, antes de que cualquier programa que se dedica a hurgar en la basura de la calle las adquiera en exclusiva. En su trabajo cuenta con la ayuda de hábiles coloristas. La luz y su incidencia en el cromatismo de la obra es un elemento tremendamente expresivo. Son numerosas las secuencias sin luminaria o con una iluminación que no parte de ningún foco, con lo que se crean atmósferas que reflejan la situación interior de los personajes, y no la ambientación exterior de la escena.