Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

domingo, 31 de mayo de 2015

De tebeos para niños a cómics para adultos 13/14



Consciente de los problemas de distribución de sus publicaciones, –que define como “zigzagueantes fechas de aparición”–, anima a sus lectores a subscribirse a ellas; pero al ser consciente de la importancia que tiene el que el comprador acuda a los puntos de venta, donde puede adquirir más títulos, incita a ese mismo lector a que reclame en su kiosco habitual la presencia de las colecciones de T.E.


Intenta contener la progresiva sangría de autores y obras de renombre que sufren sus revistas mediante torniquetes –en forma de “concursos”– en los que brinda a lectores la posibilidad de ver sus trabajos publicados en los mensuales de T.E.; a la vez que da espacio a narradores incipientes a los que no puede retener en cuanto éstos reciben una oferta creativa con más garantías editoriales.

Basta leer la entrevista en el número 3 de “Zander Magazine” a Enrique Corominas, para comprobar la montaña rusa de sorpresas en que se convierte colaborar con Toutain ya a finales de la década de los años 80 del siglo pasado.



Más allá de “1984” y “Zona 84”, son varias las revistas publicadas por Toutain Editor, entre las que destacan: “Creepy”, “Ilustración + Comix Internacional” y la enciclopedia “Historia de los Comics”.


“Creepy” tuvo dos etapas. La primera (de 1979 a 1985) cuenta con 87 –del número 0 al 79 de la colección regular, junto a 7 especiales–. En un principio, imprime historias de su homónima norteamericana, junto con otras de diferentes publicaciones de Warren como “Eerie”.

A medida que el vínculo con Warren se debilita, la edición española va dando más espacio a historias propias de artistas representados por Selecciones Ilustradas, a la vez que su temática se abre a campos alejados de las narraciones terroríficas. 
De hecho, en el número 32 (febrero de 1982) aparece la primera entrega de Torpedo 1936, guionizada por Enrique Sánchez Abulí e ilustrada por Alex Toth. La serie, ya dibujada por Jordi Bernet, recalará en diferentes mensuales de T.E. como “Thriller” o “Comix International”.
 Dracula de Fernando Fernández (publicada del 36 al 48), Los mitos de Cthulhu de Norberto Buscaglia y Alberto Breccia (publicada del 63 al 79) y Las mil caras de Jack el destripador de Antonio Segura y José Ortiz (publicada del 66 al 75) figuran entre las obras más destacables incluidas en este primer volumen.

En las 19 entregas de su segunda etapa (de 1990 1992), “Creepy” alberga dos auténticas joyas: Tragaldabas de Enrique Jiménez Corominas (publicada del 1 al 6) y El otro Necronomicón, gran guion de Antonio Segura ilustrado por Jaime Brocal Remohí (del 4 al 10 y finalizada en el 16) Destaca el apartado “Los archivos del Creepy”, donde se recuperan historias clásicas dibujadas, en gran número, por artistas españoles. En su la apertura de sus páginas a los lectores, destaca la iniciativa “Cuentos cortos de terror”; donde las colaboraciones literarias publicadas eran retribuidas al igual que las ilustraciones que lo acompañaran.


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sábado, 30 de mayo de 2015

De tebeos para niños a cómics para adultos 12/14



En “Zona 84” encontramos un intento de atracción de nuevos lectores, al incorporar obras de autores jóvenes yanquis que destacan por su inflexión clásica, como Dave StevensThe Rocketeer– y Mark SchultzXenozoic Tales–. También figuran obras tan destacables como El sureño (Enrique Breccia), La superviviente (Paul Gillon) y dos títulos, imprescindibles para cualquier lector con cerebro y corazón acompasados, guionizadas por ese auténtico lujo de escritor y persona que es el tristemente fallecido Antonio Segura: Kraken –junto a Jordi Bernet – y Burton & Cyb –dibujada por José Ortiz–.






El cierre en mayo de 1992 del mensual Zona 84 marca el comienzo de la despedida de Toutain Editor, que se culminará en los primeros meses de 1993. Curiosamente, en esos estertores editoriales se da una vuelta a la tortilla; y Toutain que había apoyado “paternalistamente” en sus momentos de apogeo a otros proyectos o editoras –la revista El víbora de La Cúpula contó con su mano en sus primeros pasos–, ve cómo en su etapa final sus proyectos pasan a ser coeditados por “jóvenes bárbaros”, principalmente por la editorial Zinco, con la que aborda planes efímeros como las seis entregas que conforman el tercer volumen del mensual Comix Internacional.



Toutain es constante en su intento de mantener viva su editorial a la vez que de “dignificar” el medio del Cómic, para lo que intenta acomodar la realidad de un mercado –que cada vez es menos boyante– a sus gustos, que él considera los gustos de cualquier “buen aficionado al Cómic”. A los constantes menosprecios a otras editoriales, se une su implicación activa en acciones culturales controvertidas, entre las que destaca su aliento al Manifiesto contra la exposición Tintín y Hergé (1987).



Esta oposición, nunca disimulada a lo largo de sus esporádicos desencuentros con la revista Cairo, a la “Línea clara”, se traduce en el alejamiento de un amplio sector de aficionados que ven en Toutain a un editor varado en ideas pasadas.

De nada sirve frente a esta percepción de editorial anquilosada, el que T.E. hubiera contribuido a la popularización de formatos por entonces “rompedores”, como el de “novela gráfica” –utilizado para Contrato con Dios de Will Eisner ya en 1979– o el de “comic-book” –usado en la línea “Calidad en Comics ´T´” para serializar, entre otros, el Andrax de Miquel Cussó y Jordi Bernet (1988)–.La memoria es frágil; y más a la hora de reconocer sus méritos a los caídos.



viernes, 29 de mayo de 2015

De tebeos para niños a cómics para adultos 11/14



Centrándonos en el ocaso de las publicaciones de T. E. éstas se mantienen fieles a los gustos del editor, orientados hacia obras puras de género, mientas que en el mercado sobreviven las ofertas de temáticas híbridas –“El Víbora” se adapta con soltura a los nuevos gustos, barajando a autores como Peter Bagge, Solano López o Miguel Ángel Martín–, a la vez que cobran fuerza los cómics de superhéroes –finalmente reproducidos de manera mínimamente fiel aquí– y destaca todo el raudal renovador que acompaña a la irrupción del Manga oriental, dada su rica oferta temática y artística.




Al igual que ese rey que culpó a los elementos meteorológicos de la derrota de su armada invencible, Toutain sostiene en los diferentes espacios editoriales de sus publicaciones que el infierno son los demás. En un principio, se muestra casi supersticioso y parece indicar que la mala racha se debe al cambio de nombre de la publicación –de hecho, presenta el número 12 de “Zona 84” como el 78 de “1984”–. Posteriormente comienza a desplazar la responsabilidad de su bajón de ventas a los lectores –que no apoyan la calidad de sus ediciones– y a una parte de su otrora fiel guardia pretoriana de autores, que incumplen su palabra y plazos de entrega –se muestra “dispuesto a perdonar” los incumplimientos de Richard Corben con su obra Pilgor–.


También se manifiesta implacable con los aficionados que le recriminamos el que algunas de las obras presentadas en las revistas aparezcan luego recopiladas en álbumes, que llegan a contar con páginas añadidas respecto al original presentado. O el que, en momentos de falta de nuevo material, serialice en los mensuales obras ya publicadas como volúmenes unitarios. 
Por ejemplo, para justificar la aparición del Den de Richard Corben en la revista, tras haberlo comercializado como álbum, no duda en definirlo como “El Quijote del cómic de los años 70” a cuya presencia necesaria en nuestros hogares ayudará su serialización. Y no duda en añadir que no le interesan los lectores que se sienten estafados por su decisión de revender la historia.


En conjunto, el –por así llamarlo– “Proyecto 84” (de noviembre de 1978 a mayo de 1992) ofrece un balance satisfactorio para los aficionados, tanto los de entonces como los de ahora, al contener un gran número de obras de gran calidad. 



De entre las obras publicadas en “1984”, destacan junto a las ya citadas: Mundo mutante (Richard Corben y Jan Strnad), Nave prisión (Bruce Jones y Esteban Maroto), Cuestión de tiempo (Juan Giménez), Fragmentos de la Enciclopedia Délfica (Miguelanxo Prado), Ficcionario (Horacio Altuna) y Star Raiders (Elliot S. Maggin y José Luis García López)...



jueves, 28 de mayo de 2015

Este jueves: "Hablemos del destino"



Hoy jueves, es nuestro compañero Pepe quien nos recibe en su blog Desgranando momentos para “hablar o fabular” sobre el Destino.
Mi aportación no es un relato o un poema, ni siquiera una reflexión serena: es un capricho delirante, escrito a vuelablog; y, por lo tanto, quizá su factura sea demasiado diletante.

Si pulsas sobre este enlace accederás al resto de aportaciones jueveras.

Gracias, Pepe.

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Todos somos víctimas y beneficiarios de las casualidades. Empezando por Fleming –y la penicilina– y acabando en mi rellano –y con mi vecina–, nuestros encuentros y desencuentros bailan al compás de la música del azar.

Nos rebelamos ante la certeza de saber que la vida puede cambiar en un segundo. En nuestra guerra contra el determinismo, nos fortificamos tras los muros del “querer es poder”.
No tengo duda de que la voluntad cimienta en su presencia murallas que se desmoronan en su ausencia. Y es innegable que cuando el atrevimiento pasa de las palabras a los hechos puede dar comienzo una era de prodigios; o, al menos, una sucesión de momentos en los que nos maravilla la capacidad de la determinación para convertirse en superación o en excelencia.

Nuestras sociedades se articulan sobre la quimera de que la voluntad puede doblegar a la realidad, en un pulso en el que no cuentan cuánto lo intentes, sino cómo lo cuentes. Y como la Historia siempre la cuentan los poderosos, a los humildes sólo nos queda el consuelo de que nuestro esfuerzo tendrá su recompensa cuando el Destino nos alcance. Pues como buenos hijos del caos, sabemos que el desorden y los impulsos foguean nuestros instintos; y también explican las gestas resultantes de nuestro ceñir por la cintura la voluntad ajena. 

Esa valentía de afrontar la locura de enfrentarnos a lo imposible, explica nuestro acercarnos a una pelirroja peligrosa, el anhelar tocar la Luna con los dedos o el sudor frío en una noche tórrida.
Llevado a lo cotidiano, uno no sabe la sorpresa que le espera al torcer una esquina. Uno no elige de quien se enamora, pero agradece al Destino el placer que pone a su alcance. Pocos imprevistos nos hacen creer en la predestinación con más pasión que el amor. ¿Y acaso existe algo más inexplicable y maravilloso que este sentimiento?

No faltan incrédulos en el Destino; no es por casualidad que no soy uno de ellos. Mi corazón me convierte en creyente ferviente con cada latido. De no ser así, no creería en ti y en mí.