Ven y enloquece

Ven y enloquece
Aunque este blog lo firme Nino Ortea, pertenece a quienes lo sentimos nuestro al leerlo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

¿Relato? “Un retrato”



El retrato del que se retroalimenta mi relato, está pintado por Lucía Alonso. En él aparecemos mi hermana Marta, con 11 años, y yo, con 8.
Lucía se inspiró para su cuadro en la fotografía que acompaña al venyenloquecimiento, Cést si bon!, cuyo texto he adaptado para convertirlo en una relato de mis vacaciones de infancia en la zona de Cudillero, Asturias.


Retrato pintado al óleo por Lucía Alonso



Este retrato captura la luz y la inocencia de los veranos de mi infancia.
De lunes a viernes pasaba las mañanas castigado, la llegada de papá los viernes tarde suponía mi libertad condicional. Mamá aseguraba que papá necesitaba un Sancho que lo acompañe y yo disfrutaba ayudándolo en sus chapuzas quijotescas.
Mi hermana Marta, buena estudiante, disfrutaba las mañanas en libertad total; podía salir con otros niños, acompañar a los lugareños en sus quehaceres –para nosotros, gestas extraordinarias— o excursionear con alguna otra familia de turistas. Muchas veces elegía quedarse a mi lado y ayudarme.

Durante las mañanas de diario, mis sueños de libertad estaban varados sobre un dique seco de ejercicios por hacer y lecciones a estudiar. Dada mi imposibilidad para mantener la concentración, cada poco me acercaba a mamá con cualquier excusa. Ella me dejaba quedarme un rato a su lado: colábamos la leche hervida, doblábamos la ropa “destendida” o le canturreaba alguna canción que sonaba en la radio.

Aquella fue mi época de mayor fervor religioso: rezaba cada mañana para que llegara “La hora del Ángelus”. En cuanto sonaban las doce concluía mi condena, tras asegurarle a mamá que había acabado los deberes y sabía las lecciones.
No tardaba medio minuto en escapar pedaleando, no fuera a ser que mamá apareciera y me mandara quedarme a rehacer lo que sabía incompleto y desaprendido. Sobre mi bici, unas veces cabalgaba por praderas del lejano Oeste y otras por llanuras de la Europa medieval. Las lagartijas se transmutaban en dragones y mi tirachinas, en arco.
Mi imaginación desbocada se veía frenada por el reloj de la iglesia que, cada media hora, marcaba mi vuelta a casa. Donde al viento del apremio, lanzaba salvas de voces con las que avisaba a mamá de que estaba salvo y hambriento.

Por las tardes, salía con Marta y sus amigos: íbamos al río a cazar ranas, a ver nacer un ternero o a bañarnos al mar. Junto a ella me sentía seguro y feliz.
Este retrato captura perfectamente la luz y la inocencia que me bañan cuando estoy con mi querida hermana Marta.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Desde el purgatorio de un locutorio

Hola:

http://roryskagen.com/art/wp-content/uploads/2011/01/Hell-Party


Se mantienen mis problemas para colarme en cualquiera de los nueve círculos de Infernet; así que continúo en el purgatorio de la espera, hasta que pueda volver a consumar el pecado de tomar prestada señal wifi.

Disculpad mi ausencia de vuestros blogs y mi desatención a vuestros comentarios en éste.

Fuera o dentro de Infernet, siguen sin gustarme los lunes.

jueves, 10 de septiembre de 2015

lunes, 7 de septiembre de 2015

Nunca más solo



Si hay un aspecto que valoro en la recién concluida etapa en este blog es que supuso mi paso del “yo” al “NOSOTROS”.

Imagen tomada de internet. Desconozco autoría.

Durante el periodo que transcurrió desde algún momento del año 2014 al final de junio de 2015, disfruté, compartí y aprendí junto a otros compañeros blogueros. Quizá la muestra más evidente de este sentirme un igual entre diferentes sea el que me animara/atreviera a unirme a la hermandad creativa de “Los jueveros”.

Por suerte, mantengo activo mi “gen X”, ese factor que me permite mutar para evolucionar hacia lo que quiero y no involucionar hacia lo que de mí se espera; mantengo en forma ese ninismo que hace que sea uno más sin dejar de ser yo mismo. Escribir con otros y para ser leído por los demás está bien; pero lo vivificante es que escribo para leerme y entenderme, todo lo restante es un regalo que me hacéis al venir y enloquecer en este blog.

Con esta reflexión escrita a vuelablog emprendo un nuevo viaje en el carrusel de ilusiones y obsesiones sobre las que cabalgo en Ven y enloquece. Gracias por sentaros a mi lado, por compartir vuestras impresiones e impulsar con vuestro ánimo el movimiento de este tiovivo cuando amenaza con estancarse de aburrimiento.

Inicio viaje con ánimo introspectivo, con la intención de ninear sobre la realidad que me/nos rodea. Emprendo camino con los pies sobre el asfalto, aunque soy (in)consciente de que anido pájaros en la cabeza, por lo que el eco de cualquier sonrisa bastará para alejarme del suelo cuando éste dejé de ser un latifundio fértil para la esperanza y se convierta en un minifundio tan baldío para el anhelo como lo es tu corazón, ahora que lo siembras de olvido.

Una vez más os doy las gracias por Venir y enloquecer.