Ven y enloquece

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Ven y enloquece apoya la campaña de Nino Ortea a favor de la lectura responsable y los sentimientos apasionados

lunes, 31 de agosto de 2015

Identidad fortuita






Los datos que me identifican en el registro civil son fortuitos: soy sietemesino, por lo que mi fecha de nacimiento es totalmente azarosa, mi actual nombre bautismal no es el planeado en un primer momento y el número de mi DNI podía marcar a cualquier otro.

Cada vez tengo menos que ver con ese administrado al que identifican unos datos burocráticos que son tan aleatorios como lo es mi capricho; y, puesto a elegir, prefiero sobrevolar mis experiencias al aleteo de la irracionalidad a sobrellevarlas bajo la gravedad de la sensatez.

Cada vez estoy menos interesado en la cordura de una sociedad que no me estimula. De ahí que, incómodo en éste, prefiera vagabundear por otros mundos, como los que hay más allá del espejo donde encuentra reflejo mi cuerpo, pero no mi espíritu.

Cada vez me cuesta más volver a este lado, o mejor dicho: cada vez me apetece menos hacerlo. Imagino que el día en que ya no estén aquí aquellos cuya cercanía me hace desear sentirlos, dejaré de volver a un ambiente saturado por ignorantes que me desconocen en mi valía.

A ojos de quienes me quieren pero no me entienden, últimamente estoy reduciendo en exceso mi presencia en Internet, al igual que hace tiempo que la he mermado en el mundo físico –creo que ven mi casa como una especie de fumadero de opio en el que me tumbo para evadirme de la realidad con chutes de delirios–. Ya no intento hacerles entender que hay muchas formas de vivir la vida; y que la mía, por ser diferente, no es ni mejor ni peor que la suya. Ahora me limito a vivir como quiero, dentro de los límites de lo que puedo.

Hoy he vuelto a escribir en este blog. No me atrevo a afirmar que seguiré haciéndolo con regularidad. No quiero ser un desdicho.
Gracias por tu compañía.
Nino