Ven y enloquece

Ven y enloquece
Fotocomposición a partir de una imagen de Eva Green en la película “The Dreamers”

jueves, 28 de enero de 2016

BREVES APUNTES SOBRE LUIS GASCA 1 DE 8



“El cómic te permite no solamente atrasar o adelantar en la lectura, sino además entrar dentro de la viñeta al igual que Alicia en el País de las Maravillas cuando consigue pasar el espejo. Recrearte, ver detalles, analizar una imagen despacio, una lectura reposada, si es que merece la pena, claro... La viñeta ofrece alimento espiritual”. Luis Gasca.

 



Hablar de Luis Gasca es hablar de uno de los mayores divulgadores vivos de la cultura popular en España. Cine, Televisión, Cómic, Literatura… (casi) todos los medios de creación y divulgación artística han despertado su interés, y son muchos aquellos en los que ha participado. Participaciones que en muchos casos confieren a sus trabajos el marchamo de pioneros.

Luis Gasca fundó la primera publicación española dedicada al estudios del arte de la Historieta –el fanzine “Cuto”–, también desarrolló la primera sección fija de estudio del Cómic en un periódico –en 1968 para “El correo español”–, en 1973 dirigió en “TVE” el primer ciclo dedicado al cine fantástico… Su condición de pionero llega hasta la actualidad; ya que en el año 2011 se abrió al público el primer fondo en España sobre la historia de la Historieta, la Komikiak-Colección Gasca Bilduma, albergada en la biblioteca del Koldo Mitxelena tras alcanzar un acuerdo con la Diputación Foral de Guipúzcoa.

De los más de 8.000 documentos que componen el fondo, uno de los más destacados de toda Europa, aproximadamente el 90 % está sustentado en material de la colección privada de Luis Gasca, quien se define con estas palabras durante una entrevista con Maider Sillero Alfaro para la publicación electrónica semanal Euskonews: Aunque soy abogado no ejerzo y me dedico a investigar y a publicar libros, muchos libros. Me siento como si fuera un atleta bajito en unas olimpiadas, un atleta que tuviera una antorcha que le quema en las manos, pero que no ve en el horizonte a quién pasársela.”1