Imagen: “Girl
in the rain”, por Nadja Willems
tomada de https://goodman-co.nl/photo/girl-in-the-rain/
Encantado con su cercanía:
Créame, no se me ocurre compañía más revitalizante en la soledad del
impersonal Internet.
No hay nada que perdonar por mi parte, quizá sí por la suya: espero que
entienda que mi recurso al “usted” no es una manera de marcar distancias, sino
de mostrarle respeto.
El gusto es mutuo; aunque en mi caso, mi natural cobarde hace que no me
atreva a musitar si hoy es mañana o ahora es tarde.
Pocas cosas hay más fascinantes y dignas de estudio que una vida regida
por el libre albedrío; ya ve, yo soy todo orden y preceptos: soy los restos del
naufragio de la parte consciente del inconsciente de Nino.
¿Pareja? ¡Ah, las mujeres! Son mi debilidad: acumulo seis divorcios y diez
demandas de paternidad. Pero bueno, no me crea disoluto, no lo soy en absoluto:
¡soy un investigador de La Belleza! Por eso salgo poco, pues cada vez que lo
hago es raro que no vuelva enamorado.
Día gris y húmedo de despertares perezosos. Aprovecho para salir a la
calle antes de que las aceras se llenen de belleza.
Siempre suyo.
