Ven y enloquece

Ven y enloquece
En octubre publicaré mi décimo libro. Un melodrama minino ambientado en el París de entreguerras.

lunes, 18 de junio de 2018

Vuelta a las andadas (literarias y personales)


¿Tiene sentido autopublicar un libro que, de corazón, esperas que nadie, salvo tú, compre?
Sí, cuando confías en que algunos lo lean.
Este aviso de edición no lo iba a bloguear, pero tras escuchar a Auroratris he comprendido que mi actitud estaba equivocada: no puedo prohibir que se lea lo que pongo en oferta pública y, cualquier persona, puede comprar.


Acabo de autopublicar en Amazon «Vuelta a las andadas» —colección de treinta y tres entradas publicadas en “Ven y enloquece” entre octubre de 2010 y abril de 2012—. 
https://venyenloquece.blogspot.com/search/label/II

Textos que puedes leer de forma gratuita en este blog, donde se encuentran tal cual los publique´, sin que haya rectificado en ellos las faltas y despistes que he detectado al corregirlos para esta edición.
La etiqueta “II” agrupa estas entradas.
Esta antología es un mero ejercicio de estilo y un nuevo ejemplo de mi “caprichosidad”. De ahí que no espere de nadie que se gaste dinero en comprar el libro. Y menos en su edición electrónica, ya que no la he supervisado y he permitido que Amazon comercialice la versión que crea por defecto.

Como “ejercicio de estilo”, «Vuelta a las andadas» es una comprobación, una “galerada”, de las variaciones en formato y tipografía que he decidido usar para dar cuerpo mi anticipada “novela parisina” —la cual aparecerá este mes octubre, y que sí que os agradeceré que adquiráis si la propuesta os parece interesante—.
Como exaltación de esta vuelta a las andadas de mi “caprichosidad”. ¿Qué puedo contaros que no me lleve a la digresión? Quizá todo se resuma en admitir que estoy en un momento de crisis creativa: la idea de profesionalizarme no la acabo de acoger con ganas, de ahí que esté optando por el refugio de la autoedición, mientras decido si me atrevo o no a medir mi valía dentro del mercado editorial.

En su mayoría, las “enninaciones” que he seleccionado para «Vuelta a las andadas» se agrupan en tres grandes líneas temáticas.
Por un lado están algunas “deliranzas” —composiciones inspiradas por la “Literatura del delirio”, en las que lo escrito es resultado del flujo de sensaciones resultantes de ponerme frente al ponerme ante el teclado, no de una intención redactora previa—-.
Por otro lado, figuran varios textos en los que se aprecia la consolidación de mi idea de dar por concluido el blog “Ven y enloquece”, al que veía como una obra literaria y, como tal, necesitaba ponerle un punto final —aunque mi decisión de aquél 3 de julio de 2011 resultó ser un punto y aparte—.
Y por último, aparecen una serie de entradas marcadas por una reflexión —fronteriza con “el esperpento”— sobre la situación económico-social que vivía (¿vive?) mi país, España. Textos que en su mayoría publiqué en el espacio, ya desaparecido, “Vivimos tiempos difíciles”.

Ésta es la segunda antología que publico de contenido del blog. A diferencia de la miscelánea anterior —«¡Bloguea o revienta!»—, no he reescrito los textos, ni aporto ningún comentario o fotos que los acompañen. En «Vuelta a las andadas» me he limitado a corregir los errores o despistes presentes en los textos y a eliminar las partes en su contenido que lo anclaban a la condición de entradas para blog —acondicionamiento editorial que ha forzado el que dos de los títulos de los textos no se correspondan con los que presentan en el blog—.
Mi intención al autoeditar «Vuelta a las andadas» es la de ofrecer una manera diferente de leer estos textos: poder disfrutarlos sin los condicionamientos que presenta el acceso a Internet; y a la vez abordarlos como una lectura personal.
Gracias, amable leyente, por tu aprecio.

Por cierto: a día de hoy vuelvo a las andadas.
Me voy a tomar unas semanas para decidir —confío en que esta vez lo haga con firmeza— cómo orientar tanto mi trayectoria personal como mis inquietudes literarias. Sucesos recientes pueden ser una señal de que he retomado conductas que creía abandonadas. O, la confirmación de que mi cambio no conlleva mi abandono. Fui, soy y seré “Nino”.
Estoy bien.
Por favor, no te preocupes por mi silencio.
¡Salud y suerte, amable leyente!