Ven y enloquece

Ven y enloquece
Gracias por todo el afecto que me habeís dedicado durante esros 10 años.

lunes, 30 de abril de 2018

Ashy has left the building

Although somehow it was a slow train coming, it found it hugely disappointing —I’d even say “trostélido”— to learn that Starz was cancelling  “Ash vs. Evil Dead”, which concluded  its third season this Sunday.

From what I´ve read, if “Ash vs. Evil Dead” had been blessed with a fourth season, it would have taken Ashy Slashy to the future. Think sci-fi post-apocalyptic, like “Mad Max” meets “Fallout”, only with… sexy she-robots!

The real disappointment in the cancelation of “Ash vs Evil Dead”, then, isn’t in the way the series has stopped its narration, but in how its cancelation means the show will never capitalize on the potential of the fluid, funny, and consistent storytelling of the series was just now beginning to harness. Season 3 felt like a giant creative leap forward for the series. The story was solid, the season maintained a near-frenetic pace for 10 straight episodes, and there was an admirable emotional through line running through the whole thing with Ash accepting his responsibility as both the Prophesized One and as a father. The two went hand-in-hand all season long, proving not only could the show handle expanding the cast by retro-engineering a family for Ash, but it could make it count for something, too.

jueves, 26 de abril de 2018

Este jueves: Encuentro literario juevero

Esta semana es la compañera Lucia M.Escribano quien coordina el encuentro juevero desde su blog Sintiendo en la piel.... Su propuesta es tan sugerente como inspiradora: la Literatura.
Para leer los textos inspirados de mis compañeros, sólo tienes que pulsar en el vínculo que aparece debajo:


Gracias por tu compañía, atentoLector.



Nunca quise ser escritor.
No fui de esos niños precoces que compiten veloces en las redacciones escolares. Me disgustaba lo que los profesores llamaban “escribir” y yo vivía como “copiar”: unas veces del libro, otras del encerado. Pero, si me pillaban aplicando lo aprendido y dedicándome a copiar en los exámenes, no me recompensaban por alumno aplicado: me penaban a copiar varias veces un castigo. Sin saltarme nada. Sin variar nada. Buscaban saturarme con líneas repetidas, para que así aborreciera la idea de escribir, de pensar, de expresarme…

Quizá la exteriorización más evidente del proceso de despersonalización que cimienta el proceso formativo es su constante recurso a la copia. Nada de pensar, razonar o crear.
¡Copiar!
¡Copiar!
¡Copiar!
Ambicionan convertir a los alumnos en copias impersonalizadas, en pasantes que entreguen sus balances a tiempo, en escribanos que calcan sus días siguiendo la pauta marcada…

¿Cómo iba a querer ser escritor yo, que siempre escribí a renglón torcido?
Para los profesores estaba claro que el párvulo Marcelino no llegaría a nada, que mi vida sería una oración simple y corta, llena de faltas de ortografía.
Pero, si se equivocó la paloma de Rafael Alberti, ¿cómo no se iban a equivocar esos buitres?
Por ir al norte fui al sur, de Marcelino a Nino. Emprendí vuelo de la mano de Libertad. Ella hace de su corazón mi casa. Me deja enredar entre su blusa o su falda. Me inspira para que en la oscuridad de la noche entrevea la luz de la mañana.
Lo que no hago como Marcelino lo fabulo como Nino. Cuando la Realidad me sitúa entre el clavel y la espada, prendo el clavel con la boca y cambio la espada por una pluma. Escribo. Lucho. Ensueño. Vivo. Resisto.

No se equivocaron los “apalominados” que me ridiculizaban asegurando que tenía la cabeza a pájaros. Pero, no repararon en que también mi ánimo tiene alas. De ahí que emprenda vuelos junto a palomas equivocadas. De ahí que este verso suelto escriba como vive, y ensueñe como siente. ¡Y me siento de fábula escribiendo!
Siempre quise ser fabulador, pero ensoñarse como escritor está mejor visto.
Gracias por acompañarme, atentoLector.

Se equivocó la paloma
¿Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.)

Se equivocó la paloma”. Poema de Rafael Alberti. Recogido en su poemario «Entre el clavel y la espada» (1941)

lunes, 23 de abril de 2018

Permite que te lea a Clarisa Tomás Campa


Cualquier día es “El día del libro”. Para celebrarlo no hace falta que te inciten fechas en el calendario, ni promociones gregarias. Para celebrarlo no necesitas un día, te basta un rato.
De hecho, más que cuestión de tiempo, convertir la lectura en una fiesta es cuestión de ingenio: el que necesita tener quien escribe para lograr avivar nuestra imaginación lectora.

Hoy, mañana y siempre es un buen momento para leer un gran libro. Hoy, mañana y siempre – atentoLector– te animo a que leas cualquier cualquier texto firmado por Clarisa Tomás Campa.
Permite que te lea el poema Solitude, recogido en su poemario Donde los puentes se alzan. Para escucharlo, sólo tienes que pulsar en el vídeo que aparece debajo de estas líneas.
Gracias.




Sobre el libro “El arte de la ficción”, de James Salter


Esta entrada está conformada por un corta/pego “enninado” de reflexiones que recogió el escritor James Salter en sus textos para tres conferencias que pronunció durante el año 2015.
Dichos textos acaban de ser publicados en España, por la editorial Salamandra, en el volumen unitario El arte de la ficción, que cuenta con la traducción de Eugenia Vázquez Nacarino.




Las novelas son más largas que los cuentos y, en virtud de esa extensión, o digamos amplitud, tienen la oportunidad — la obligación, de hecho— de ser más complejas y posiblemente implicar a más personajes, llámeseles personas. La mayoría de las novelas son narrativas, o sea, lineales en la forma y fieles a la cronología, van hacia delante o fluctúan en idas y venidas en el tiempo. La narrativa cuenta una historia, y las historias son la esencia de las cosas, el elemento fundamental.

Voy a intentar hablar sobre escribir novelas, pero debo advertir de antemano que tal vez no sea sobre la novela que ustedes están pensando escribir, o han empezado a escribir, o quizá tengan medio terminada. En realidad, es sobre las novelas de ciertas personas. No pretendo que sean lecciones sobre cómo se hace.
De hecho, no creo que nadie pueda enseñarles cómo se escribe una novela, o al menos no en una hora.

Es difícil escribir novelas. Has de tener la idea y los personajes, aunque quizá se añadan personajes sobre la marcha. Necesitas la historia. Necesitas la forma: ¿Qué extensión va a tener el libro? ¿Estará escrito en párrafos largos? ¿Cortos? ¿En qué persona narrativa? ¿Mantendrá un hilo conductor o se dispersará en todas direcciones? ¿Cómo será de denso?
Cuando tienes la forma, puedes escribir la novela. El comienzo es de suma importancia. Todo está en esas primeras frases. Después de eso, escrito en orden o en desorden, viene el resto, escena a escena, página a página. Es una tarea prolongada.
Como escritor, te enfrentas constantemente a la necesidad de visualizar una escena, o una secuencia, o un sentimiento, para a continuación, de la manera más cabal que puedas, ponerlo en palabras. Hay muchos intentos fallidos, al tratar de arrancarse de dentro algo que a veces es inexpresable. Es una labor con muchos aspectos, demasiados, y al menos uno de ellos debe quedar al fin escrito de un modo lineal, palabra por palabra, hasta el punto de llegar casi a perder el interés. Hay siempre demasiadas opciones, o no hay ninguna, ninguna vía posible.

Al principio eres capaz de escribir en cualquier sitio, pero has de dedicarle tiempo a escribir, has de escribir en lugar de vivir. Has de dar mucho para recibir algo. Recibes sólo un poco, pero es algo. No hay valores establecidos; das mucho a cambio de nada; haces todo a cambio de apenas nada.
Si de verdad es así, si es tan difícil y para casi todo el mundo hay tan poco que ganar, poco dinero... Pero ¿cuál es el impulso? ¿Por qué se escribe? Ahí está la esencia. Entonces, ¿por qué?
Bueno, ciertamente por placer, aunque está claro que no es un placer tan grande. En ese caso, para complacer a otros. He escrito con eso en mente a veces, pensando en ciertas personas, pero sería más honesto decir que he escrito para que otros me admiren, para que me quieran, para ser elogiado, reconocido. A fin de cuentas, ésa es la única razón. El resultado apenas tiene nada que ver. Ninguna de esas razones da la fuerza del deseo.
Eres el héroe de tu propia vida: te pertenece sólo a ti, y a menudo es la base de una primera novela. Ninguna otra historia está más a tu alcance para que dispongas de ella. Creo que ustedes saben —aunque entre los escritores siempre existe cierta susceptibilidad al respecto, como si inspirarse en la vida, admitirlo, fuese una renuncia al arte— que, por supuesto, muchos o la mayoría de los personajes de ficción están tomados de la vida.

Si esta selección –tan breve como personal– te ha resultado interesante, atentoLector, imagina todo el estímulo que te puede proporcionar la lectura completa de los tres textos escritos por James Salter. Para (re)leerlos con la atención debida sólo tienes que adquirir el volumen unitario El arte de la ficción.
Gracias. Feliz lectura. Un abrazo.


lunes, 16 de abril de 2018

A veces nieva en abril, aun así es primavera


Quizá la primavera se ha pasado de moda, como las americanas con hombreras o las inglesas sin tatuajes.

Quizá la primavera se ha pasado de largo; por lo que no debemos quedarnos cortos al venir a buscarla, fuera de los escaparates y dentro de nuestros corazones.

Quizá la primavera se sintió timada como una “prima” a nuestra vera, al sufrir que la usábamos para vestir a la moda y que no la aprovechábamos para sentirnos cómodos en nuestra piel.



Junto a ti he comprendido que cuando el desánimo deja de invernar en nuestro ánimo, Sidonie, llega la primavera. El deshielo comienza si permitimos que nuestro sentir se temple con esperanza, si dejamos que brote el fruto del afecto sobre una cotidianidad escarchada por la desconfianza. Tal y como canta Prince, a veces nieva en abril, aun así es primavera. A veces la vida no nos da lo que esperamos, aun así es vida.



Yo, que soy otoño, me siento primavera al pensar en ti.

Afuera llueve y sopla el viento, en mí no hay lágrimas y el aire templa mis pulmones.

Allí, puede que aun anide el invierno; pero aquí ya es primavera. Tú encarnas el entretiempo que disfruta mi ánimo, tú me ayudas a encontrar la razón para las nieves de abril.

Sometimes It Snows in April (2018)


Sometimes It Snows in April
Song composed and arranged by Prince Rogers Nelson / Lisa Coleman / Wendy Melvoin.



Tracy died soon after a long fought civil war

Just after I'd wiped away his last tear

I guess he's better off than he was before

A whole lot better off than the fools he left here

I used to cry for Tracy 'cause he was my only friend

Those kind of cars don't pass you every day

I used to cry for Tracy 'cause I wanted to see him again

But sometimes, sometimes life ain't always the way

Sometimes it snows in April

Sometimes I feel so bad, so bad

Sometimes I wish life was never ending

And all good things, they say, never last

Springtime was always my favorite time of year

A time for lovers holding hands in the rain

Now springtime only reminds me of Tracy's tears

Always cry for love, never cry for pain

He used to say so strong, oh unafraid to die

Unafraid of the death that left me hypnotized

No, staring at his picture I realized

No one could cry the way my Tracy cried

Sometimes it snows in April

Sometimes I feel so bad

Sometimes, sometimes I wish that life was never ending

And all good things, they say, never last

I often dream of heaven and I know that Tracy's there

I know that he has found another friend

Maybe he's found the answer to all the April snow

Maybe one day I'll see my Tracy again

Sometimes it snows in April

Sometimes I feel so bad, so bad

Sometimes I wish that life was never ending

But all good things, they say, never last

All good things they say, never last

And love, it isn't love until it's past

martes, 10 de abril de 2018

Hojas caducas


Nunca creí que iba a vivir tanto tiempo. Voy camino de los cincuenta y tres años. No sé cómo afrontar lo que me resta de vida. Y escribir sobre la desazón real que me produce una amenaza irreal no me ayuda. Pero no puedo evitar hacerlo. Me di por muerto hace tanto tiempo, que hay una parte que aún se sorprende cada amanecer que despierto. Y escribo sobre esa sorpresa, sobre la maravilla de seguir vivo. Sin planes, pero con ganas. Así afronto el resto de mis días, que confío en que aún sean muchos y, en gran número, estimulantes.

Sin embargo, es frecuente que lo que escribo en mi canto a la vida sean flujos subconscientes impregnados por una tristeza inconsciente. Es como si escribir me impidiera llegar a ser consciente de unos sentimientos de melancolía que desaparecen al ser convertidos en palabras.

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 Cuando escribo reflexiones introspectivas, o sencillos monólogos interiores, estoy solo. Y me siento aún más solo al acabarlas. Quizá eso hace que, al ser leídas por otro ánimo, transmitan una tristeza que no siento, ya que la soledad suele ser asociada con el abatimiento anímico. Las palabras exorcizan mis penas, y para hacerlo necesitan impregnarse de ellas. No sé qué me lleva a entregarme a momentos de profunda melancolía creativa. Sí sé que no me gusta trasmitir abatimiento. De ahí que suelo evitar compartir mis monólogos interiores.

Esas introspecciones, como la que ahora me he animado a publicar, son soliloquios que me ayudan a entenderme. No están pensadas como ejercicio literario, sino que son un canal de desahogo. Habitualmente no las releo, y las cabo relegando a convertirse en pila sobre mi escritorio. Con el paso del tiempo, la mayoría de ese papel acumulado se acaba convirtiendo en hojas que arrojo a reciclar. Son pétalos de una vida que ocasionalmente temo estar deshojando; pero que, por suerte, se convierten en hojas caducas cuando compruebo que mi vida sigue perenne.
Compartir este monólogos interiores como entrada en el blog es mi forma de darte las gracias por mantenerme vivo en tu atención, atentoLector.

¡Viva la vida!

jueves, 5 de abril de 2018

Relatos jueveros: Semana Santa

Hola:
Este jueves, es Lucía M. Escribano quien conduce desde su blog, “Sintiendo en la piel”, la convocatoria creativa bajo el tema “Semana Santa”.
https://lucia-m-escribano.blogspot.com.es/2018/03/convocatoria-juevera-4-de-abril-2018.html

Durante estos días, ando liadillo y más afectado por la migraña de lo habitual. Me apetecía participar en la convocatoria, pero la inspiración me ha sido esquiva. De ahí que haya recurrido a compartir un pasaje del cuarto capítulo de mi novela «Obligado a convivir», fragmento ambientado en Semana Santa y que he adecuado en su extensión a la estipulada para las convocatorias jueveras.

Confío en que el texto funcione como unidad narrativa. Aunque quizá lo haga mejor si os doy una información previa: el narrador es un niño huérfano que, en la España de la Transición democrática, vive con sus padrinos: Isabel y Zacarías.

Gracias por tu atención lectora.



«Obligado a convivir», (fragmento del capítulo 04)




Todos los sábados, cuando estaban a punto de dar las tres de la tarde, Isabel iba a la peluquería de Purita, un negocio situado en el entresuelo del portal vecino a nuestra tienda y que, en todos los años que permaneció abierto, nunca llegó a contar con licencia de apertura. Me gustaba acompañarla a la peluquería, veía toda una aventura en la posibilidad de que la policía irrumpiera en ese negocio ilegal para cerrarlo, tal y como veía en las películas de gánsteres.
(...)
El salón de belleza de Purita cerraba los sábados a las dos. Pasada esa hora sólo recibía a las clientas “especiales”: aquellas que trabajaban y no podían acudir en otro momento. La peluquería se reducía a una habitación, situada a la entrada de la casa donde vivía Purita. Resultaba un lugar acogedor una vez que te acostumbrabas al ruido destemplado que producían los secadores y al omnipresente olor a laca. Solía sentarme a leer algún tebeo junto a la puerta. Si sonaba el timbre tres veces, y Purita me hacía un signo de aprobación con la cabeza, mi misión comando era la de abrir la puerta e identificar a la desconocida.
Recuerdo en especial una tarde-noche de Viernes Santo en la que Isabel necesitó acudir a la peluquería (...). Entramos al establecimiento sigilosos cual espías. Para evitar que cualquier luz delatara que el negocio estaba abierto en un día de contrición religiosa, Purita peinó a mi madrina a la luz del alumbrado público que entraba por el ventanal. La peinó con mucha laca y nada de secador, por eso de evitar cualquier ruido delator.
Mientras tanto, mi cometido consistía en vigilar que nadie desde la calle reparara en el desarrollo de la “operación peinado”. A nuestra salida, Isabel cubrió su tocado reluciente con un enorme pañuelo. Sólo le faltaban un par de gafas para parecer una espía con un aire clavado al de Audrey Hepburn en «Charada».
Desde el cierre por denuncia anónima de su peluquería, Purita se dedica a peinar por casas. La de Isabel aún es una visita obligada los sábados por la tarde.

domingo, 1 de abril de 2018

Recortes de marzo, 2018

Hola, éstos son algunos de los comentarios que compartí en blogs amigos durante el pasado mes de marzo.
El criterio para su selección ha consistido en un ejercicio de mi capricho.
Gracias por tu compañía, atentoLector.


Buenos días, Carmen:
Mi corazón y mi cerebro hablan idiomas distintos. Son contadas las veces en las que mi ánimo logra comunicarse con ambos a la vez. Las pocas grandes decisiones que he necesitado tomar en mi vida las he tomado en su mayoría guiado por el corazón, o incluso las tripas. No sé qué me guiará ante las incertidumbres próximas.
Curiosamente, al envejecer mi cuerpo ha sido el cerebro el que ha empezado a operar donde antes campaban las ganas. Y, para mi sorpresa, este proceso cerebral se ha traducido en un progresivo aislamiento de mi entorno social, donde apenas encuentro estímulo intelectual.
Un gran abrazo, Carmen.



Buenas tardes, Clarisa:
Te escribo desde la emoción y el respeto, quizá como nunca lo había hecho antes.
Me emociona el anuncio de tu silencio, emoción dolorida ante la incertidumbre que me produce el temer que lo provoque alguna causa ajena a tu voluntad. No oculto Clarisa mi admiración por ti como escritora, y el aprecio sincero hacia tu persona.
Mi emoción se vuelve agradecida al leer que me invocas como “hermano”. Me siento honrado de formar parte de una estirpe literaria en la que me consideras un semejante.
El respeto hace que corresponda a tu voluntad de silencio en tu volver al blanco de las nubes. Entenderé ese silencio como un eco de tranquilidad, de calma y sosiego.

Aquí estoy para lo que me necesites, compañera, hermana.
Os deseo lo mejor.
Ahora y siempre:
GRACIAS, Clarisa por mostrarme tanto afecto.



Buenos días, Sylvia:
Gracias por tu introspección, escrita en tono personal y con un espíritu abierto que lleva a unirse a ti, en mi caso como aprendiz de funambulista.

Adoptar resoluciones trascendentales llevado por el impulso es algo habitual en mí; y la verdad es que no me arrepiento del resultado de la mayoría de estos arrebatos. Digamos que el impulso me ayudó a recorrer el alambre vital sin sufrir tantas caídas como anunciaba mi impericia.
Ahora, avanzado en la segunda mitad de mi vida, camino despacio. Curiosamente, la consciencia del vértigo de mis actos y las consecuencias de mis anteriores funambuleos inconscientes, me hacen temer una nueva caída que me desequilibre para siempre.

Feliz jueves, Sylvia.
https://turnback1.blogspot.com.es/2018/03/equilibrio-emocional-relatos-jueveros.html



Buenos días, Mucha:
Y el humo que exhalará mi mirada será lento, pausado, pues estaré absorto observándote. Mi mente estará llena de presente, del regalo de tu compañía. Mi vello se erizará al sentirme cerca de tu cama. A juicio de otros seré sólo un cartel, pero en nuestro delirio sabremos que soy un cartel enamorado.

Feliz jueves, Mucha.
http://recomenzar.blogspot.com.es/2018/03/la-pintura-ya-esta-terminada.html



Buenas tardes, Pitt:
Me he quedado maravillado por el ingenio con el que has construido tu reflexión: no es fácil, al menos no lo es para mí, hablar claro a la vez que uno se expresa de manera avispada.
El lenguaje, como la vida, está lleno de contradicciones. Por eso son muchos los vivales que se aprovechan de su lengua para sacárnosla (la lengua) mientras nos hablan de manera amable y conciliadora. Yo quiero ser uno de ellos (de los saca lenguas), pues por contar mi verdad me castigan por lenguaraz. Yo también quiero estar con los ganadores, para ver si recupero las ganas permanentes de revisar lo que afecta a los demás y a mí no me incumbe.

Espero no estar de más al darte la razón.
Un abrazo revisable. Lo permanente es mi aprecio.
http://elmisantropodigital.blogspot.com.es/2018/03/derogacion-de-la-ley-de-prision.html



Buenas tardes, AtHeNeA:
Me reconforta tu buena salud física y mental.

Es bueno ejercitar el ingenio, mostrar músculo cerebral sin tener intención de exhibirlo, dejarse llevar allí donde la creatividad nos lleve. Conocer la opinión que los demás tienen sobre nuestros actos sociales es algo beneficioso, siempre y cuando esa opinión les llegue desde los sentimientos, y no desde los prejuicios.
Hay mucho lector disfrazado de cordero, que es  en realidad un macho cabrío que enviste contra nuestras ilusiones con la testuz cornamentada de su realidad. No nos entienden, no se toman la molestia de intentarlo, y nos atacan por no ser como ellos quieren que seamos.
Las pieles humanas no son vestidos sintéticos para ajustarse a un patrón industrializado. Cada uno siente las cosas como las siente, y las cuenta como le parece. A quien tiene a bien aparecer por nuestros blogs, bienvenido. Pero que no espere que nuestra piel creativa enfunde su vida sin ilusiones, y que no nos despelleje por ser sensibles ante lo que a él lo embrutece.

Un abrazo de piel a piel, compañera.
https://athenea-isladeluz.blogspot.com.es/2018/03/reflexionario-1.html