A diferencia del resto de los hombres que viajan en el convoy, Arkadi viste de civil, no de militar, lo que provoca que cada vez que el interventor entra en el compartimento –a comprobar los billetes de los nuevos viajeros– lo mire con recelo. El revisor luce en su pecho un distintivo de antiguo combatiente; y en su avanzar por el vagón deja siempre atrás su pierna izquierda, la cual quizá aún siente atrapada en alguna alambrada del frente oriental.
Los andenes de la estación de Kramatorsk
son un mar de personas que se mueven en oleadas a la órbita de la llegada de
cada tren. Nadie ha acudido a recibir a Arkadi. Lo más parecido a un saludo de
bienvenida es la voz de alto de un par de gendarmes que lo detienen para
pedirle su documentación.
Antes de devolverle sus papeles, el cabo
se los enseña con despreció a su compañero. Como despedida escupe en la cara al
“traidor a la patria”. Arkadi permanece impertérrito, con cabeza alta y mirada firme.
Ésta no es la primera vez que sufre una afrenta pública por parte de un matón,
y no va a caer por vez primera en una provocación tan burda. Un griterío de
terror llega desde el fondo del andén, lo que hace que los policías se alejen a
la carrera.
Decenas de muertos en ataque con misiles a la estación de tren de Kramatorsk, en el este de Ucrania ©®Euronews (en español)