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martes, 25 de abril de 2017

Cuentos de Perrault



Buenas tardes:

Encuentro una metáfora cruel de la manera en que muchas editoriales tratan a los creadores en el hecho de que muchas veces usan el nombre de un autor como si fuera una marca registrada, no una persona creativa.




Siguiendo con el tema de los libros infantiles, uno de mis favoritos es este «Cuentos de Perrault» (Ediciones Susaeta, 1975): libro en el que en ninguna de sus 142 páginas aparece acreditado el nombre de Charles Perrault como adaptador literario de los cuentos populares, mientras que sí que lo hace el de su ilustrador, Paul Durand.

Tampoco figuran reconocidas la traducción o la coordinación editorial; pero es que por no llevar, ni siquiera lleva un índice con su contenido: “La bella durmiente, “Piel de asno”, “El gato con botas”… .



Quizá la abundancia de esta presentación apócrifa y caótica entre mis sucesivas lecturas, llevó a que –tal y como ya os he comentado– creyera que Alfred Hitchcock era quien escribía los libros de «Los tres investigadores» y que Petete era el orondo autor de su “libro gordo”.



Por suerte, pese a mi vejez, aún conservo cierta inocencia de la niñez.

¡Feliz martes!

Fábulas de Samaniego



Hola, buenas tardes:

No sé si sois de la misma opinión: creo que una de las principales causas de la poca afición que hay en España a la lectura de libros, está en que muchas de las lecturas escolares obligatorias del periodo de formación son más bien deformadoras del ánimo lector.



Pongo por ejemplo estas «Fábulas de Samaniego», antología de diferentes composiciones en verso de Félix María Samaniego, que en su edición de 1965 por SUSAETA para su colección “Coquito” cuenta con ilustraciones de Mordillo.

Con entre 7 u 8 años de edad, se nos obligaba a leer estas composiciones –redactadas en un castellano más bien “marciano”– en voz alta delante de nuestros compañeros, lectura que en muchos casos se nos conminaba a que fuera declamativa.

Yo temblaba cada vez que me mandaban levantarme a leer, pues sabía que me convertiría en objeto de burla de mis compañeros y sería castigado por el maestro –ya sabéis: a eso de copiar numerosas veces un verso; lo que según el castigante no era un suplicio, sino una ayuda practicar la escritura y la memorización–.



Feliz lunes.

domingo, 23 de abril de 2017

Monstruo asustadizo, débil ante tu hechizo



Me gusta observar a los demás en sus actividades públicas, y lo hago sin disimulo. Esta curiosidad indisimulada me ayuda a adaptar mi comportamiento al de mi entorno, a la vez que aviva mi imaginación, ya que suelo añadir escenas que anteceden o continúan aquella que me llamó la atención.

Me sorprende sobremanera la uniformidad social con la que asistimos a la escuela de la vida, me decepciona la manera en que nos desvirtuamos para poder acomodarnos en moldes despersonalizados, fundidos al patrón de datos estadísticos. El paisaje humano se vuelve monocromático salvo por pinceladas  chillonas de vulgaridad. Habitualmente, observo las mareas de mis conciudadanos al confluir en puertos de ocio, y se me asemejan a un mar muerto de sentimientos, cuyas aguas vitales sólo cobran vida al móvil de unos teléfonos a los que adjetivan con una inteligencia que desprecian para sí.

Los diferentes –los que, por ejemplo, en bares y en rompeolas no tenemos la mirada hundida en nuestras terminales celulares, sino que a flote del capricho de nuestras admiradas– provocamos el recelo entre quienes envidian nuestra falta de disimulo al admirar vidas en desarrollo y cuerpos en movimiento.
En esta época de artificiosidades y apariencias, el hacer algo natural con disfrute basta para convertirte en monstruo de feria. Llevo un rato sentado en un banco con mesa del Parque de los Pericones. Mientras escribo enninaciones, canturreo ocasionalmente alguna de las canciones que escucho en mi mp3. Cantar –aunque sea mal–, escribir –aunque sea con faltas–, son placeres naturales que deben asemejarse a actos antinatura a prejuicio de quienes me miran como si fuera un monstruo monstruoso con aliento de oso.
Si se acercaran a mí, comprobarían que este monstruo es un asustadizo, débil ante el hechizo de la vida.

Sin radio, pero con futuro, ahora es cuando canto…

Rompeolas, Radio Futura




Letra de la canción “Rompeolas”, de la banda Radio Futura

Hombres de camisa remangada
un misterio en la mirada
yates y banderas
vendedores de pulseras
nenas con vestidos de colores
eludiendo amores al pasar.

Rompeolas
Rompeolas.

Esa pieza pesa más de un kilo
coge hilo, suelta hilo
con sus tomavistas
van llegando los turistas
chicos con sombrero,
corre, ¿Quién ha de llegar primero
hasta el final?.

Y tú, sólo faltas tú, cariño.
Ven esta noche a pasear conmigo
Y no temas que a tu traje
le salpique el oleaje
esa sombra se ha movido
se oye un ruido...

Hablemos a solas
en el rompeolas.

Rompeolas
Rompeolas.

Hombres de camisa remangada
un misterio en la mirada
yates y banderas
vendedores de pulseras
nenas con vestidos de colores
eludiendo amores al pasar.

Y tú, sólo faltas tú, cariño.
Ven esta noche a pasear conmigo.
Y no temas que a tu traje
le salpique el oleaje
esa sombra se ha movido
se oye un ruido...
Hablemos a solas
en el rompeolas.

Rompeolas
Rompeolas.

jueves, 6 de abril de 2017

Vuelve la Fiesta del Cine



¡Vuelve la FIESTA DEL CINE! 
 


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