Un melodrama ambientado en el París de entreguerras del siglo pasado

lunes, 17 de septiembre de 2018

Dicen que la curiosidad mató al gato



Si te estás muriendo de ganas por saber algo más sobre mi inminente melodrama minino «La gata vio al asesino», no malgastes una de tus valiosas siete vidas esperando.

¡Actúa, remiaú!

Mueve tu ratón con agilidad felina y pulsa para reproducir este video, en él te cuento más sobre mi engatusamiento literario.



Que no te den liebre por gato, lee a Nino Ortea para pasar un buen rato.

Gracias por tu felinidad
amable leyente.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Otros, que nunca soy yo

     Otros, que nunca soy yo, me preguntan qué hago para no olvidarte, para tenerte cerca cuando debería retenerte en el indiferencia.
Otras, que nunca eres tú, evitan nombrarte cuando se entregan al vértigo de hacer que los días parezcan minutos, se burlan de ti a la par que dejan que el sudor cubra las estrías en su piel.
Ellos, que nunca somos nosotros, pretenden hacer un vacío de tu inexistencia, y construyen un nido con las plumas caídas en tus vuelos fallidos.

Nosotros, inocencia, sentimos que siempre es tiempo para librarnos del olvido al acercarnos a la ternura.
Nosotros, inocencia, evitamos el vértigo de diluir en un minuto lo que se intensifica en un día; limpiamos nuestra piel de recuerdos pasados, ya que sabemos que el sudor reposado se convierte en hedor.
Tú, inocencia, haces que mi vivir maduro no sea caduco y que los pájaros en mi cabeza vuelen con las mariposas en mi estómago.
No me tienes engatusado: me haces feliz como un gato, inocencia.




“Of all God’s creatures, there is only one that cannot be made slave of the leash. That one is the cat”. De todas las criaturas de Dios, sólo hay una que no se puede esclavizar con la correa: el gato. (Mark Twain)

viernes, 7 de septiembre de 2018

Mi melodrama minino maullará en octubre

Recorte del cartel publicitario de la película "Un gato en París" (Une vie de chat) 2010.
Me temo que un hombre libertino, una mujer liberada y una gata libre nunca llegarán a ser considerados modelos a seguir por una mayoría biempensante. Pero confío en que los protagonistas de mi próximo melodrama minino —«La gata vio al asesino» sí que serán sentidos como personajes a disfrutar por una minoría bienlectora.


Mi deseo es que ellos también se lo pasen fantástico de la que protagonizan algunas de tus recreaciones lectoras.

Si es así, créeme que me sentiré feliz por ellos y agradecido hacia ti, amable leyente. De no llegar a corretear por los tejados de tu imaginación, a ellos siempre les quedará París; y a mí sólo me quedará disculparme por haberte hecho perder el tiempo.



Raymond Tournier, Alice Chabrol y ChloéChaton —hombre, mujer y felina— son los protagonistas de «La gata vio al asesino», melodrama minino que autopublicaré en Amazon durante el mes de octubre.

Confío en contar con tu apoyo de cara a la promoción en octubre de esta autopublicación, amable leyente.



Gracias sinceras.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Miau y enloquece: Libros


El consejo de redacción de este noticiario minino está leyendo “El jardín olvidado”.




El consejo de redacción de vuestro noticiario minino favorito aconseja la lectura de esta novela de misterio —contada por tres voces y narrada a lo largo de tres épocas—, a cualquier leyente con curiosidad latente.

Fue gracias a CarmenSakkarah—, que nos animamos a leer a Kate Morton, ya que nuestra atenta compañera nos comentó su interés hacia la fabuladora australiana. La primera obra de Morton que disfrutamos fue “The Lake House”. Tras su lectura, mis neuronas y yo sentimos curiosidad por saber cómo funcionaría la prosa alusiva de Kate Morton al ser elidida en español. La traducción que firma Carlos Schroeder para la versión editada por Suma de Letras no traiciona nuestras expectativas.

Desde este consejo de redacción damos por supuesto, atentos leyentes de Miau y enloquece, que sabéis que nuestro escritor de cabecera es Nino Ortea. Nuestra condición de “ninógamos” en el afecto no nos convierte en monógamos en el intelecto; por lo que damos por escrito, a partir de esta reseña lectora, que sabéis que estamos más que interesados en recibir vuestras recomendaciones leyentes. Al sugerírnoslas, como hizo la sugerente Carmen, no sólo nos estaréis comunicando vuestro aprecio, sino que nos estaréis ayudando a superar las limitaciones con las que abordamos el proceso de selección de nuestras lecturas.

Gracias a todos, en especial a Carmen, por vuestra atención lectora.

¡Reamiau!

viernes, 31 de agosto de 2018

Primicia informativa sobre Nino Ortea

Este reportero ha tenido acceso a algunos detalles relativos a la inminente publicación por parte de Autoeditorial LibrElena  del noveno libro de Nino Ortea.



 Fuentes bien informadas han confirmado a ¡Miau y enloquece! que el título de la obra es «La gata conoce al asesino». Nino define este libro como “un melodrama ambientado en el París de entreguerras del siglo pasado”.
La novela se estructura en 25 capítulos que –a falta del acabado final– se extienden a lo largo de 201 páginas. LibrElena  planea su publicación en Amazon, a poder ser durante la primera quincena de este mes de octubre. Para más información sobre la fecha de salida del melodrama minino, la autoeditorial nos remite a la página web del autor
Este volumen incluirá en su interior, al menos, un dibujo realizado por Nino Ortea.
La obra contará con ediciones diferenciadas para su versión impresa y digital. Esta última, estará libre de protección para que se pueda convertir a cualquier formato y se indicará a Amazon que la regale a quienes la compren en soporte físico. El precio marcado por Amazon va a ser, previsiblemente, 0,99 €.
La versión impresa incluirá notas al pie, que en el caso de la edición digital aparecerán al final de cada capítulo respectivo. Su publicación será en formato bolsillo y para todos los bolsillos –LibrElena  confía en que el precio al que Amazon comercie «La gata conoce al asesino» no supere los 5 €—.
Les seguiremos informando sobre las características de «La gata conoce al asesino» a medida que éstas se vayan confirmando. Como cierre les ofrecemos una reproducción del primer cartel promocional para la novela que ha preparado.
En caso de que quieran usar dicha imagen para publicitar esta próxima publicación, Nino Ortea les quedará sinceramente agradecido.
Gracias por su amabilidad lectora.




lunes, 27 de agosto de 2018

Éste no es Nino Ortea

Ayer murió el escritor Neil Simon. Descanse en paz este gran ficcionador de vidas melodramáticas.

Mi proceso de aprendizaje como fabulador de ficciones ha tendido etapas. Fases que no siempre me han satisfecho. Por ejemplo, en mi faceta de “bloguero” he pasado del autoaprendizaje a la autocomplacencia. La energía creativa de los primeros años se fue convirtiendo en inercia recreativa, en un más de lo mismo que acabó convirtiendo (casi) cada entrada en este blog en un acto iterativo, en un homenaje involuntario al arte de lo absurdo. Me creí un René Magritte y apalabré una serie de paradojas que en realidad no eran una reflexión sobre la percepción lectora, sino una repetición de mi torpeza escritora. Como copia burda del “Esto no es una pipa” de Magritte, hice mía la perogrullada “Nino no es Nino Ortea”.
Le dediqué tiempo y ganas a presentar como delirio surrealista lo que era tan real como lógico: que yo me llamo Nino y que firmo como Nino Ortea. Me quejaba y lamentaba el error de los demás —de todos los que no diferenciaban entre mi heterónimo y mi persona—, cuando en realidad el fallo había sido mío al ponerle mi nombre afectivo a mi personaje literario y acompañarlo por mi distintivo familiar. Luego opté por complicarlo todo al delirar que ni yo era Nino ni él era Nino Ortea.
Basta con leer vuestros comentarios lectores para ver que todos me llamáis por mi apodo. Nadie que tenga uno de mis libros va por ahí diciendo “Tengo un Nino Ortea”, como quien proclama “Tengo un van Gogh”. Yo no quiero que me llamen “Ortea”, ni quiero que me cosifiquen al anteponerme un artículo indefinido.
Probablemente no vuelva a usar en este blog la firma de Nino Ortea, ya que la reservaré para el ámbito de la literatura creativa. De momento me he “gatificado” en el alter ego de un reportero minino del París de los años 20; aunque esta encarnación tiene sus días contados, ya que luego de haber autopublicado en octubre mi nueva novela, desarrollaré una nueva voz literaria. Voz que aún no he empezado a entonar, pero que me apetece dotar de una modulación personal.
Gracias por vuestra compañía, maullantes leyentes

martes, 21 de agosto de 2018

Volver a ser un Nino

Hoy es martes, 21 de agosto de 2018. Y a esta hora de la mañana, las 10:02, en el mundo —también en “El país” o en “El diario”— son noticia las desmedidas del presidente Maduro para frenar la hiperinflación venezolana, el ataque del terrorismo islámico en Cornellà, el 50º aniversario de la Primavera de Praga…

Pero aquí en «¡Miau y enloquece es noticia que Nino Ortea vuelve a las andadas, enfundándose otra de sus siete vidas; en esa ocasión la del reportero felino Minino Gatea. Pasamos a reproducir las que son sus primeras declaraciones al respecto:


 “Nunca he sido un buen estudiante, quizá por ello he necesitado diez años para completar un aprendizaje básico en el proceso de escritura creativa. ¡Toda una década para asimilar conceptos que, imagino, se imparten en un taller literario sencillo que dure dos semanas!

En lo literario, como en la mayoría de actos voluntarios en mi vida, he hecho las cosas a mi manera. Lo que en unos casos ha conllevado hacerlas mal; y en otros, plasmarlas de una manera objetivamente mejorable, mejora que espero empezar a aplicar, con agilidad felina, a partir de ahora.

Tras dos meses de silencio en el blog, vuelvo a «Ven y enloquece» con ánimo renovado. Si os soy sincero, mi intención no es la de partir de cero: voy a usar lo aprendido del pasado para evitar repetir errores pesados. Errores como los que me llevaron a acabar cansado de este blog.

Reinicio «Ven y enloquece» con más curiosidad personal que inquietud literaria. No sé si alguna vez, amable leyente, te has plantado qué ocurriría si volvieras atrás en el tiempo y pudieras revivir una experiencia. Mi curiosidad me ha llevado a hacerlo. Sin haber estado muerto, este bloguero renace con la inocencia y la terquedad de un niño diez años más joven”.

No quisiera concluir esta (re)entrada en el blog sin agradecerle a Carmen (sakkarah) su compañía. Ella ha convertido en cálida esta larga ausencia.

Gracias por venir y enloquecer, amable leyente.


Y aquí y así concluye el primer comunicado ninista.
Por parte de este columnista gatuno, sólo recordarle a Nino que además de un mal estudiante es un gran desmemoriado; dado que el título de este blog ya no es “Ven y enloquece” sino «¡Miau y enloquece!». Desde ahora en este noticiario digital, la verdad siempre por delante.

¡Que no os den liebre por gato, mis felinos lectores!
¡Miau!

viernes, 29 de junio de 2018

Los porqués de mis cosas


Hola:
El de hoy se presenta como un día de despedidas.
Ha fallecido el escritor estadounidense Harlan Ellison. Más allá de sus trabajos literarios, probablemente hayas disfrutado de muchos de sus guiones cinematográficos o televisivos.

Por otro lado, hoy me he decidido a despedirme por el momento de este blog.
Han pasado casi diez años desde que abrí «Ven y enloquece». Y, sinceramente, estoy desmotivado para continuar blogueando. Tanto lo vivido como lo fantaseado aquí durante esta década son actos de ilusión de mi persona y actuaciones de ilusionismo de mi personaje. Pienso que, en gran medida, esa combinación entre Realidad y Deseo habla de cómo he vivido estos casi 3650 días de navegación en Internet: como un náufrago que nunca ha estado solo. Gracias por no haber hecho de las vuestras unas costas extrañas para este Gulliver.

Incluso en el caso de textos aparentemente livianos, si me fijo en la foto que los acompaña, en su título o en la fecha de publicación, veo matices muy personales. Y es que, a base de topetazos con la Realidad, este proyecto artístico se fue convirtiendo en un libreto expresivo de mis deseos: encontrar tranquilidad, aislarme de los excesos y dejar que mi personalidad ensoñadora —la que firma como Nino Ortea—diera cuerpo a su anhelo literario.
Atrás fueron quedando mis fantásticas intenciones para ese blog, impregnadas de la sinceridad que permite la inmediatez en Internet. Siempre vi en «Ven y enloquece» un valor instrumental: lo entendí como una mera herramienta de aprendizaje del proceso de creación literaria. Mi heterónimo no era del mismo sentir: él tenía para este blog grandes planes, de ahí que siempre que yo me proponía dejarlo atrás, él lograra que los dos acabáramos volviendo aquí. A este escenario que para él siempre ha tenido esa magia comunicativa que conlleva la ruptura de la cuarta pared y hace que el personaje se convierta en escritor, y los lectores en coautores. Muchas de sus “enninaciones” son resultado del efecto exultante que en él ha producido el privilegio de contar con la compañía lectora y recreativa de personas como Clarisa, Demiurgo, Carmen, Mucha… O más recientemente Mujer Virtual, cuyos comentarios frescos en entradas que temía marchitas me han hecho darme cuenta de que, en gran medida, las decisiones que he ido tomado respecto a «Ven y enloquece» acabaron resultando acertadas.



Pero, es un hecho que —a medida que mi condición de ficcionador se ha ido asentando en el mundo del papel— me he ido alejando del universo digital. No miento cuando afirmo que, como persona, recelo de Internet; pero mentiría aún más si no admitiera que mi heterónimo es feliz aquí junto a vosotros, amables leyentes.
A mí —Nino— me gusta el mundo del papel, abordar el reto que conlleva la realización de un libro. La explicación es sencilla: a la parte creativa, se une el aliciente de solventar el enigma que supone el emprender cada autoedición. Elegir el tipo de paginación, la tipografía, la cubierta… No voy a cometer la boutade de comparar cada uno de mis libros con un hijo, pero han sido fuente de ilusión y lo son de esperanza.

En mi constante persecución del cambio, me había propuesto para este año el reto de lograr que una de mis novelas o antologías fuera editada por otros. Ésta es mi idea de profesionalización: lograr que un profesional literario muestre su interés por publicar mi obra. Y no desisto de ella, aunque soy consciente de que su materialización no depende de mí, sino de un capricho del destino. Pero soy tan caprichoso como tozudo, y no me llevo mal con el Destino. Por lo que me mantengo en la intención de que mi ficción sea editada por otro.

Pero Nino Ortea necesita este blog. Y si quiero que esté contento no puedo quitárselo. He llegado al siguiente acuerdo con él: nos tomaremos unas semanas alejados de Internet. Sólo me conectaré por motivos personales al correo electrónicos. Durante este tiempo, buscaremos una nueva manera para bloguear de acuerdo con nuestras inquietudes —el blog no es sólo suyo, también es mío y vuestro—.
Tanto mi heterónimo como yo nos reconocemos fascinados por el “decadentismo”—embellecemos una vida afeada por la Realidad— y coincidimos en querer evitar la decadencia de «Ven y enloquece».
Hace casi diez años, la entrada “El porqué de las cosas” supuso el punto de arranque de este blog. Hoy, estos porqués suponen un punto y aparte.

Gracias por venir y enloquecer, amable leyente.

Te deseo AMOR, te deseo El CIELO.


Y ahora comienza el silencio loco.