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martes, 30 de abril de 2019

A las 16:05del 30 de abril de 2019


La parte inconformista del pueblo de Venezuela ha iniciado el que parece su intento desesperado de liberarse de la dictadura chavista. Confío en que la lucha resulte incruenta y la democracia triunfe.

Democracia popular, que no interpuesta. Es innegable que hay una coalición de intereses económicos que busca retomar el poder en Venezuela. Y que busca hacerlo enarbolando la misma bandera de libertad que enarbolaban los piratas que traficaban con esclavos.

Creo que la existencia de estos corsarios al servicio de intereses espurios ha sido lo que ha permitido al liberticida de Maduro mantenerse en el poder.

Sí finalmente Guaidóo López logran ostentar la presidencia del país, su permanencia en el cargo debe ser breve y sus medidas orientarse a asentar una verdadera democracia popular en Venezuela.

sábado, 6 de abril de 2019

Apilo ladrillos

A lo largo de estos días me he mantenido alejado de la escritura fabulativa. Pero lo he hecho con autoengaño, ya que me he dedicado a releer obras que ya tengo publicadas –bajo la excusa de que así las corrijo de cara a una futura reedición–.

Y es que me gusta leer lo que escribo cuando me personifico en Nino Ortea.

Es más, disfruto al hacerlo. Diría que mi “yo inconsciente” escribe para que mi “yo consciente” lo lea y lo reescriba en una especie de proceso creativo sin fin. Ya que, cuando me leo, le añado a lo escrito por mi personaje todas las notas al pie que componen los datos de mi persona en ese momento recreativo que es la lectura. Datos que al haber cambiado respecto al tiempo original de escritura, me llevan a redactar variaciones mentales sobre lo escrito. Con ello, apilo ladrillos en los muros de mi laberinto.


Cuando me (re)leo no escribo, pero pienso que escribo. Me veo escribiendo. Me siento un escritor pleno, pese a no escribir sobre papel o en pantalla. Pero cuando me pongo a escribir, no me siento un escritor, me siento Nino Ortea. Un personaje que no busca un autor, sino que lo recrea y lo entretiene. Un mago que ameniza a su exigua audiencia sacando de su chistera los mismos objetos, pero en orden diferente. Una audiencia amable que acude por aprecio hacia la figura de la persona, no por la magia del ilusionista.


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