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Ojalá llegue un tiempo en el que a todos nos despierten versos de poetas. He perdido mi capacidad de ensoñar, al menos la de hacerlo sin temer que mis pesadillas se hagan realidad.Gracias por tu compañía durante todo este tiempo, amable leyente.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Con tu permiso, Gaëlle


Mi querida Gaëlle:
Sé que no escribo como antes, al igual que no siento como antes. Soy un caminante, no una estatua. Soy un vividor que se ensueña escritor. Soy un marinero en los mares del Destino, no una roca inmune al desatino.
Soy fallido como escritor y vividor. Si en la vida cubro con tirita cada herida, en la escritura disimulo mis fallos gramaticales con palabras abisales, con referencias a los abismos de la pasión y a los cielos de la ilusión. Soy un inculto oculto tras su verborrea. Son muchas las palabras que ignoro, aunque no me apetece encontrarlas en algún diccionario escribiente, sino que en el breviario de mi “ilusionario” latiente.


Me gustan las personas que, como tú, aviváis mi curiosidad sin necesidad de tener que vivir en mi realidad; y me apasionan las palabras que dan letra a mis ilusiones. Lo mismo que no me interesa descubrir si quien me hace sentir es realmente tal y como yo lo ideo, me importa un carajo si las palabras que me invento tienen mal asiento o me hacen parecer un badajo. La existencia es cuestión de tiempo, el vivir es asunto del corazón. quiero vivir, no sólo existir. No busco estar, ambiciono ser.
Me gusta fantasear con lo sugerente, incluso con lo que distingo que sólo late en mi imaginación –como tú, Gaëlle–. Sé que mientras te escribo tú cuerpo está trabajando, pero fantaseo con que tu mente acude volando a mi encuentro. Y con que me sugieres que te cuente una fabulación, una digresión de esas que la diversión de tus besos convierte en un cuento de nunca acabar, ya que logras que cada palabra jadeada se convierta en ilusión alada. En presencia, eres mi compañera;  en ausencia, mi musa. Llenas mi vida de ganas y mi ilusión de palabras.

Ellas son hermosas, ¿verdad, mi ensoñada? ¿Qué haríamos sin las palabras? Sobre todo sin esos nombres que se apropian del latir de nuestro sentir. Nombres que cuando son propios tememos que llegue el momento en el que sonarán ajenos a nuestros labios, y en que darán voz a otras gargantas. Por eso te pongo un apelativo que sólo será nuestro, para que inmune al paso del tiempo nuestro amor de hoy viva eterno en él, mi inmortal Gaëlle.

Entrada reescrita el 24-IX-2019 a las 11:59

domingo, 15 de septiembre de 2019

La vida es insomnio



¿A quién podemos reclamar cuando lo vivido no se ajusta a lo soñado?

   ¿Al maestro armero?

  Yo, no. Soy p

a

c

i

f

i

s

t

a.

Mi única arma frente a la amargura de la infidelidad es una armadura de esperanza.


Sólo puedo reclamarle a tu realidad el que no le sea tan infiel a mi deseo. Y si no es posible, que me deje en paz con mi ensueño de felicidad.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Cuando doy con alguien


 que me critica por ser como soy, no puedo evitar hacer mía la frase apócrifa: “Ladran, luego cabalgamos”.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Los cinco y la escritora abominable


No sé hasta qué punto la escritora Enid Blyton era una avariciosa, sí que tengo la impresión de que no era una autora “garbancera”. Desconozco cómo habría reaccionado al saber que la Casa de la Moneda británica se negó a acuñar una moneda conmemorativa en su honor. Imagino que le habría afectado el que la razón para la negativa está en que es considerada a día de hoy –bueno, más bien a las alturas del año pasado, que fue cuando se produjo la negativa– como una autora “racista, sexista homófoba y no muy bien considerada” (“She is known to have been a racist, sexist, homophobe and not a very well-regarded writer”).

Blyton falleció en el año 1968. La página que le dedica Wikipedia rinde cuenta de la notoriedad que la acompañó ya en vida, pues nunca han faltado voces que la descalifiquen como mala esposa, peor madre y pésima literata. Fue una escritora prolífica, lo que también conllevó que sufriera insinuaciones de que recurría a “novelistas fantasma”; después de todo para sus detractores resultaba irritante el que entre tanto coqueteo con amantes, tanto torturar a sus infantes y tanto mortificar a los inmigrantes Blyton encontrara tiempo para su escribir diletante. Muchos de sus detractores son antiguos lectores de la británica que abominan, al garfio de su vejez, de la autora que les hizo sentirse Peter Pan.

El mayor logro comercial de Enid Blyton fue y es la serie de 21 libros protagonizados por The Famous FiveLos Cinco–. Colección cuyos textos cuentan con dos versiones: la clásica –que reproduce los textos originales– y la actualizada –en la que se han reformado ciertas expresiones y situaciones por ser “políticamente incorrectas”–. Leer es saber, amable leyente. Te invito a que leas cualquiera de sus libros y decidas si la ambientación de su historia te resulta más chocante que la de la mayoría de las obras escritas por entonces.

No soy uno de los renegados en la fe y esperanza que me hizo sentir. Creo en Enid Blyton.
Es obvio que Blyton no era/es/será la única escritora cuyas historias están modeladas con el cincel maniqueo de la moralina social mayoritaria en su época de publicación. Pero no voy a ser con ella más exigente de lo que lo soy con William Shakespeare –sus obras están pobladas por malvados extranjeros deformes, sus protagonistas actúan por celos o venganza, sus tramas defienden la explotación de la clase obrera, siempre se ha dudado de su autoría de la totalidad de la obra que firma…–.
Incluso hoy en día los libros de Enid Blyton siguen trayéndome la luz en estos momentos de oscuridad. En sus páginas aún ganamos los buenos; en ellas la suerte acompaña a quien sigue a su corazón, no a quien escucha a su cabeza; en ellas eres libre para ser quien eres y llamarte como te dé la gana: ella es Jorge, no Jorgina. Yo soy Nino, no Marcelino.

El cantante, compositor y productor Camilo Sesto ha muerto en la madrugada de este domingo. DEP. En su sitio habrá un vacío grande y mudo como el alma. Desde siempre ha contado con mi admiración, siempre que se prolongará hasta que mi sentir se apague.
                                         Camilo Sesto: Algo de mí (1971)

SME (en nombre de BMG Music); LatinAutor - UMPG, LatinAutor, SODRAC, ASCAP, AdRev Publishing, UNIAO BRASILEIRA DE EDITORAS DE MUSICA - UBEM y 4 sociedades de derechos musicales


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