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Mis mejores deseos para ti y los tuyos, amable leyente, ahora y siempre

domingo, 20 de diciembre de 2020

Capítulo XXI

 Capítulo XXI: Un nuevo principio


Calinka ha pasado toda la mañana reunida con el consejo de dirección del acuario. Al ser Industrias Karloff el principal mecenas privado del centro, su dimisión repentina del cargo de Comisaria de actividades fue aceptada sin excesivas reticencias. Una llamada previa de millonario al alcalde, indicando que necesitaba la ayuda de la señorita O’Malley para un asunto de suma importancia, bastó para que, durante la reunión del consejo, el político acallase toda amenaza de demanda a la oceanógrafa por incumplimiento de contrato.

Además, la actitud de Calinka había sido decisiva a la hora de suavizar las cosas. Aseguró que Orson estaba más que capacitado para llevar a buen puerto el detallado plan de actividades que había sido aprobado por el consejo en su reunión previa. Por otro lado, la implicación de Calinka con el acuario sería muy estrecha, más allá de los actos conmemorativos. Industrias Karloff había decidido canalizar todas sus ayudas económicas a instituciones culturales y medioambientales a través de la Fundación RECUERDA, de la que ella es presidenta. Pese a tener que ausentarse a África, por un periodo indeterminado, Calinka mantendría contacto directo con Orson mediante videoconferencias periódicas.

 

En apenas dos semanas, ella estará junto a su madre en El Congo. En los contados momentos en los que su mente no había estado ocupada, concretando detalles técnicos relacionados con el acuario o el viaje, había pensado incesantemente en su madre. En todo lo que tiene que contarle y escuchar de ella. Se planteó informar a Nico de que mamá está viva, pero decidió no darle falsas ilusiones a su hermano. Todo indica que Karloff no miente al respecto, además la imagen de la mujer que vio en el ordenador era muy parecida a su madre.

Pero, no estamos hablando del reputado industrial benefactor que presentan las noticias. Hablamos de un monstruo que roba energía a niños indefensos en su sueño. Hablamos de un ser injusto y despótico, capaz de mantener a una persona encerrada para evitar que cuente la verdad. Hablamos de un hombre manipulador y egoísta, que le aseguró haber controlado su vida, hasta el punto de haberle inculcado la idea de ser oceanógrafa.

sábado, 19 de diciembre de 2020

Capítulo XXI b


Mejor espera a ver cómo están las cosas, antes de hacer partícipe a su hermano de la mentira en la que Karloff había convertido su vida. Pero necesitaba contarle a alguien todo lo que está pasando. Necesita que alguien sepa que no se había dejado tentar por el dinero de Karloff, sino que se dejaba guiar por su amor de hija. Necesita que alguien le diga: “Tranquila, cariño, todo irá bien”. Necesita a Pilar.

Así que la telefonea y le pide que acuda a primera hora de la tarde a su casa, con la excusa de la ayude a preparar la merienda.

 

Ahora, su amiga está frente a ella. Pilar tiene sus cinco sentidos atentos. En un principio pensaba que iban a hablar de algún tema relacionado con Sara; pero la expresión ansiosa con la que Calinka la recibe hace que comprenda que algo la preocupa. Sabe que de ser un tema que afectara a la niña, la habría llamado antes, así que deduce que es algo que sólo atañe a su amiga. La pelirroja no se anda con rodeos. Tras invitar a Pilar a un café, le resume todo lo que ha descubierto en los últimos días sobre Karloff; y concluye con un relato de su enfrentamiento con él en la noche del sábado.

Durante todo este tiempo, Pilar muestra una expresión relajada y una mirada tranquilizadora. Salvo cuando escucha que es muy posible que Helena esté viva, entonces se funde en un abrazo con su amiga. Apenas interrumpe el relato de la oceanógrafa, pese a que son muchos los aspectos que le llaman la atención. Sabe que está allí para dar su opinión cuando le sea pedida, así que procura escuchar lo más atentamente que puede. No está allí para discutir sobre el uso del metelio o el egoísmo de Karloff, su amiga la necesita para algo más importante.

Calinka está cerca de acabar su relato:

–Así que el próximo lunes ya estaré en la factoría junto a mi madre. Sé que Karloff puede estar mintiéndome. Pero algo me dice que esa mujer que vi es mamá. Además, necesito saber si mi vida es mía o es obra del robasueños, al igual que mis pesadillas.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Capítulo XXI c

Pilar le contesta inmediatamente. Tras repetirle su alegría ante las buenas noticias relacionadas con Helena, lamenta no ser veinte años más joven, entonces la acompañaría en su viaje a El Congo. Obviamente, Karloff es un hombre peligroso, pero no podemos vivir con miedo a alguien que merece nuestro desprecio. La posibilidad de salvar la vida de su madre justifica todos los riesgos que, sin duda, Calinka correrá, no sólo en África, también en Thula.

Pero está segura de que encontrará una nueva forma de derrotar al monstruo, después de todo no hay dos sin tres. Éste será su tercer enfrentamiento; y la derrota del “robasueños” será definitiva. Y respecto a las dudas de Calinka sobre su verdadera idiosincrasia, no tiene dudas.

–Cariño, sabes que las ideas se pueden inculcar, pero los sentimientos son algo innato. Tu amor por la naturaleza no lo aprendiste en los libros, es natural en ti. Recuerdo cómo, de niña, se te acercaban todos los animales que te encontrabas, incluso algún perro callejero esquivo con el roce humano a causa del maltrato que había sufrido. –la señora se detiene al sentir cómo la emoción se apodera de ella al hablarle con sinceridad a alguien a quien quiere como una hija. La chica la está mirando con más fuerza y seguridad. Parece que sus palabras están haciendo efecto, así que Pilar decide continuar hablándole:

–Tienes muchos dones, Calinka O’Malley. Eres intuitiva, empática, alegre, generosa y resolutiva. Ningún viejo resentido y amargado es responsable de tus virtudes, no permitas que siga siendo la causa de tus tristezas. Vete a África. Salva a tu madre y dale una patada en el culo a ese monstruo pomposo.

Las dos se funden, entre lágrimas de emoción, en un largo abrazo.


Mientras comienzan a preparar la merienda, Calinka le pide a Pilar que no deje de tenerla al día sobre todo lo que le pase a Sara. Teme que la muchacha se sienta dolida, al saber que su amiga se marchará. Pilar la tranquiliza. Le dice que está segura que Sara lo entenderá. Sí, echará de menos a Calinka; pero no verá su marcha como un abandono, sino como la oportunidad de que le cuente apasionantes historias sobre África a su regreso. Además, los niños llevan los cambios de planes con mucha más naturalidad que los adultos. Si la ve contenta, ella se sentirá contenta.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Capítulo XXI d

Al poco de llegar a casa los invitados, Calinka les anticipa de que esa fiesta obedece a una celebración doble: festejar la recuperación de Sara y celebrar que ella ha comenzado a hacer realidad su pretensión de establecer una fundación de ayuda al medioambiente. Les explica que tras la cena de ese sábado, había mantenido una larga conversación con el señor Karloff. El industrial se mostró dispuesto a subvencionar económicamente la ONG "RECUERDA", siempre que su primer plan de actuación se desarrolle en Tinshala, comarca de El Congo hacia la que el industrial se siente muy unido. Óscar comenta que de hecho es allí donde Industrias Karloff tiene su centro de extracción y tratamiento de metelio. Calinka sonríe y dice:

–Gracias, Óscar. Me agrada que el futuro director de la fundación RECUERDA sepa dónde opera la entidad que dirige.

 En ese momento, todos, incluido David, se giran hacia el hombre, cuya expresión de asombro revela su total sorpresa ante la noticia. Calinka les expone que, dadas sus nuevas obligaciones, ella no puede ocuparse del funcionamiento diario de la fundación. Propuso a Óscar para el cargo, algo que Karloff aceptó con reticencias, pues lamentaba perder a un trabajador tan eficaz. Finalmente el industrial aceptó la propuesta, al coincidir en que Óscar es un profesional de reconocida valía, posiblemente el mejor para ese puesto.

Ahora sólo quedaba que el contable aceptara el cargo, cuyas condiciones laborales mejoran las que disfruta en la actualidad. Ariadna mira en silencio a su marido, mientras que Sara insta excitada a su padre para que acepte la oferta; está segura de que trabajar con Calinka tiene que ser algo muy guay. Luego de acercar a su regazo a su hija y abrazar a su esposa, Óscar contesta:

–Muchas gracias, Calinka. Acepto encantado. Espero no defraudar tu confianza. Bueno, en estos meses en que aún estarás en Thulapodrás enseñarme todo lo que necesite saber sobre la fundación.

La chica mira a sus cinco amigos. Se incorpora y les indica que ha llegado el único momento triste de la tarde, ya que tiene que informarlos de su marcha a África es inminente. La situación en Tinshala es muy apurada. Es imprescindible que ella vaya allí para evaluar cuáles son las primeras medidas urgentes. Por fortuna, su trabajo en el acuario puede ser asumido por otra persona, así que ella partirá a El Congo en dos semanas. Por eso es para ella tan importante que alguien de su total confianza, como Óscar, se ocupe de desarrollar la fundación.


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Capítulo XXI e

Luego se gira hacia Sara para disculparse por tener que alejarse de ella por un tiempo, por lo que todos sus planes conjuntos se retrasarán un poco. Eso sí, cuenta con que ella y David pasen todas las semanas por su casa a regar las plantas. Cuando lo hagan, será como si estuvieran los tres juntos.

–No te preocupes, Cal. Seguro que allí puedes ayudar a muchas personas, al igual que lo has hecho conmigo. No saben la suerte que tienen de que vayas en su socorro. David y yo nos ocuparemos de tus plantas. Además, parece que también a Duquesa la va a gustar venir por tu casa –dice la niña entre risas a la vez que señala hacia la terraza, donde la gata corretea acompañada por un felino de pelaje marrón y blanco. Todos rompen a reír, lo que aleja la tristeza ante la inesperada noticia de la marcha de la oceanógrafa.

 Pasado un rato, Calinka invita a Óscar y Ariadna a acompañarla a su habitación. Allí les explica que un ser maligno se había adueñado de los sueños de Sara. Pueden estar tranquilos, ya que no volverá a amenazar a su hija. Pero la verdadera razón para su viaje inesperado es asegurarse de que este ser nunca acosará a nadie más.

A su regreso de Tinshala podrá darles más información. Asegura a Óscar que está segura de que durante su ausencia, el pondrá en marcha la fundación. Su expresión se vuelve seria al recordarle que ya no es empleado de Karloff y que debe ignorar toda posible injerencia por parte del magnate. Confía en que tras su retorno, entenderán el porqué de su comportamiento.

 

Ya de noche, Calinka y Sara conversan en la terraza. De fondo, pueden oír a David, Óscar, Ariadna y Pilar cantando las canciones del karaoke. La muchacha saca, de un bolso de su falda, un paquete cuidadosamente envuelto en papel de regalo. Le pide a su amiga que lo abra con cuidado, es muy frágil. En la mañana del sábado, de la que daba un paseo con papá y Pilar por la orilla del mar, recogió unos trocitos de madera en la orilla. En casa, los colocó de manera que formaran un corazón, que pegó sobre un cartón. Cuando estuviera en El Congo, Calinka podía mirar ese corazón si alguna vez se sentía sola.

La luna parecía sonreír cuando las dos amigas se funden en un abrazo.


¿Continuará…?


domingo, 13 de diciembre de 2020

13-XII-2020

 Quiero felicitar al tímido más sociable que he conocido: Aurelio González Ovies. Autor de muchos y buenos poemas. Algunos recogidos en la antología Esta luz tan breve (Editorial Saltadera) que he releído durante estos días; y de otras composiciones, sin duda las mejores, aun paseando por el laberinto de su creatividad. 

Fueron muchas las cervezas que nos tomamos al final de aquella escalera de caracol.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

08-XII-2020

Hoy se conmemora el asesinato del músico John Lennon.

No entiendo el eco que se sigue haciendo del nombre de su asesino. Cuarenta años después de su crimen cobarde, ese medroso homicida continúa disfrutando de la notoriedad que le confiere la resonancia de su nombre.

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