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lunes, 29 de diciembre de 2008

Canto a mí mismo




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Hola a todos:
Se acerca el fin de año. Período propicio a reflexionar sobre lo andado y planear nuevas caminatas.

Enero es un lapso lleno de propósitos de enmienda y dolor de los pecados: dejar de fumar, apuntarse a un gimnasio, aprender inglés,… “Mamá, esta evaluación me voy a esforzar”… “No volveré a llamarla”… “En cuanto pasen las fiestas, lo hablo con él”…

Pero, por desgracia, huyendo del frío, nos solemos dejar olvidados nuestros propósitos de cambio para enero.
El mes de septiembre también es un momento en el que planeamos aligerar nuestro bestiario y avivar nuestro devocionario; aunque, quizás por que el mañana no existe —o por que es recomendable tener planes por desarrollar cuando nos jubilemos—, lo normal es que, ya en octubre, sigamos adorando a borregas de oro y esculpamos tablas de diez mandamientos a cumplir en cuanto el presente se convierta en pasado.


No sé si os habré comentado alguna vez que cuando Nino era niño, le dio por abrir una radio y ponerse a chupar su corazón: un ¿condensador? que había dentro.
Lo más curioso de todo es que, según me cuentan, yo había estado leyendo un tebeo de El capitán Trueno —en el que se enfrentan a una secta de adoradores de un murciélago (“muciégralo” en ninosko) gigante— antes de ponerme a la ingesta del transistor. ¡Para que luego digan que eso de leer no es malo!

Caricias a mano abierta aparte, ese atracón de voltios tuvo sus consecuencias:
La coña con lo de “muciégralo” pervive hoy en día.
Mi madre procuró no volver a dejar ningún receptor a mi alcance.
Cada vez que comento que voy a cambiar un enchufe, mi padre me pregunta si tengo hambre.
Me encanta cantar, hablar y poner voces… no es que esté poseído ¡es que parezco una radio!


Todo esto viene a cuento de, que mientras escribía el párrafo anterior en el escenario de esta recepción vacía, canturreaba una canción de Sinatra (Forget Domani) donde nos invita a vivir el presente pues el mañana nunca llega. Así que, en lo que puedo, estoy intentando anticiparme a la llegada del año nuevo para acercarme a lo que quiero ser.

Que el destino es una fuerza muy caprichosa es algo que aprendemos de lo vivido; pero, si le ponemos ganas, convertir ciertos vicios en placeres es sólo cuestión de terquedad.
De hecho, mientras me entretengo jugando con el teclado, mi existencia puede haber emprendido una nueva dirección, y yo sin saberlo. No en vano, el doblar una esquina, o llevar un teléfono a la playa, ha tenido en mi vida repercusiones más transcendentales que la más meditada de las decisiones.


Desde hace tres años, las cosas han mutado. Mi medida del tiempo ha cambiado y, la nueva añada vital comienza cuando finaliza mi contrato en el turno de sombras de esta sala de hotel. Mi condición recepcionista condiciona mi percepción del tiempo y la forma de vivirlo, hasta el punto de que el año no comienza con la ingesta de doce uvas, si no con la firma de un finiquito. Es para entonces que sitúo mis propósitos de mejora y cambio.


Centrándome en el blog, mucho ha cambiado desde el 20 de julio en que escribí El porqué de las cosas. Debo reconocer que en mi convalecencia emocional, desarrollar Ven y enloquece ha sido una de las actividades más reconfortantes para mi autoestima.
Por desgracia, la apertura de este blog ha conllevado mi alejamiento de algunas personas. Hubo reacciones que no supe, o no quise, entender. También noté rabietas celosas alternadas con desprecios deslucidos. No faltó la figura del lector que —como ese concurrente a un espectáculo de magia que se desvive en gritar “Eso tiene trampa”, “Aquí hay truco”— se empeñó en intentar desvirtuar el blog a su imagen y semejanza, sin darse cuenta de que su actitud sólo revelaba su carácter ágrafo.

Cada lector es un milagro de comunicación, pero no escribo para nadie en concreto. Ante todo escribo para y por .
A todos los que han llegado a mi vida o se han alejado de ella; a las que expulsé de mi templo por fariseas o acogí por sinceras; a los que decepcioné, mentí o me decepcionaron y mintieron…
A quien ignoré en mi ceguera, le pido perdón.
A todos, idos o venidos, os deseo lo mejor; pero algunos caminaréis solos por las calles del olvido, o, al menos, lo haréis sin .

Os dejo con un fragmento del poema Canto a mí mismo, de Walt Whitman.
Salud y suerte.


Nino Ortea, Gijón, 29-XII-08




sábado, 27 de diciembre de 2008

TdAp: 07




©Imágenes: Saul Bass

ADELANTE


©Tradución: Nino Ortea Gijón, 27-XII-08

viernes, 26 de diciembre de 2008

The Spirit




--> -->El reciente estreno de la película The Spirit, dirigida por Frank Miller e inspirada en el personaje homónimo de Will Eisner, me lleva a recuperar esta reseña primeriza en la que reflexionaba sobre la miniserie The Spirit: The New Adventures próxima a ser recuperada por la editorial Norma en un tomo de tapa dura.

Para un medio plazo tengo pensado compartir con vosotros un acercamiento desvergonzado a la figura de la “mujer fatal” en la obra de Eisner. Y, si finalmente encuentro el momento, aportaré un pequeño enfoque al gran estudio que en Tebeosfera se está organizando sobre el personaje.

La imagen que acompaña a esta reseña está firmada por el gran Eddie Campbell, —no se lo comentéis ¡que me cobra derechos de autor!, ya sabéis cómo son de desprendidos los escoceses—.









The Spirit: Las nuevas aventuras
Varios autores
Norma editorial. Cuatro tomos
De pocos personajes tengo una imagen tan clara de cómo me inicié en su lectura como con The Spirit. Mi señora madre deseosa de que su tierno infante —que por aquel entonces apenas contaba diez primaveras— permaneciese tranquilo en la consulta del médico, me compró un ejemplar de un personaje desconocido tanto para ella como para mí: Spirit.
Y aquí es donde la caprichosa rueda de la fortuna empezó a girar, pues quiso el destino que aquél fuese el primer número de la serie que la editorial Garbo dedicó al personaje. Casualmente mi mamá no reparó en el "revista para adultos" que aparecía en la portada —estigma que también compartían las portadas de la editorial Vértice—; y para colmo de milagros aquel iniciático tebeo presentaba una historieta coloreada por el maestro Richard Corben, El espíritu, en la que aparecía en el texto de apoyo de la primera viñeta una referencia a mi ciudad natal, Gijón. Esta mención marcó el comienzo de mi buena amistad con Denny Colt.
Como toda relación la nuestra tuvo sus altibajos.
Desaparecida la edición de Garbo, no nos reencontramos hasta que las páginas del número 4 de Tótem Calibre 38 volvieron a juntarnos. Yo veía algo raro en él, pero no sabía muy bien el qué. Al final resulto que el primer Spirit que yo había conocido era el vestido con sus mejores galas (las del suplemento dominical de siete páginas publicadas desde el 2 de junio de 1940) mientras que el deteriorado personaje que me encontraba ahora era el proveniente de las tiras diarias.
Volvimos a encontrarnos en junio del 88, gracias al profesional trabajo de ese impagable aliado en la sombra que fue la editorial Norma. Pero todo lo bueno llega a su fin, y tras 76 meses de sueños e ilusiones compartidas, nos volvimos a despedir, en lo que prometía ser un largo y amargo adiós.
Poco me esperaba que en octubre de 1997, con motivo del Salón del Cómic que se celebra en Gijón, fuera a recibir inesperadas noticias de mi camarada de sueños. Y es que David Lloyd y Mark Schultz nos hablaron por separado de su trabajo en un proyecto —junto con otra serie de autores seleccionados y supervisados por Will Eisner— de producir nuevas historias para el enmascarado justiciero.
Una indescriptible sensación de alegría me invadió, por fin me volvería a encontrar con Spirit, y con toda esa cohorte de mujeres fatales que alegraron mis ojos y mi corazón como pocas en el mundo del cómic. La verdad es que uno de los principales atractivos que presentaba esta obra, prescindiendo de aspectos técnicos, era la presencia en ella de esas carnales villanas, cuya reina en mi corazón siempre será P'Gell.
El proyecto se desarrolló en ocho números, siendo presentado en nuestro país en cuatro volúmenes.
El primer tomo aparece compuesto por seis historias. Las tres primeras vienen firmadas por Alan Moore y Dave Gibbons, en una de sus contadas reuniones tras su alejamiento debido a sus diferentes sensibilidades respecto a Watchmen.
En las dos historietas iniciales introducen una serie de bromas (nada asesinas) sobre personajes claves en la colección: Hablan del destino final del Dr. Cobra; o plantean la génesis e identidad de la némesis de nuestro héroe, Octopus, quien resulta ser un petulante Homer Creap despechado novio de Ellen Dolan, el cual ya había aparecido en la segunda historia de la serie desarrollada en los años cuarenta por Eisner.
El cuarto relato y el más extenso, guionizado por Neil Gaiman, es una especie de reflexión sobre el proceso de creación literaria, ocupando Spirit un lugar secundario en la narración. La quinta es una divertida historia en la que se nos presenta a un Spirit que entre puñetazo y puñetazo, recibe el merecido reposo del guerrero. El trabajo gráfico de Eddie Campbell sorprenderá a los que conozcan su impresionante dibujo para From Hell, novela gráfica guionizada por el ubicuo Alan Moore.
Mis dos historias favoritas son la tercera del tandem Gibbons-Moore, en la que aparte de un cuidado tratamiento visual —presentando las viñetas como apuntes en el libro de notas de Spirit— se incluye una temática que incluye lo fantástico en lo cotidiano, pues lo que empieza siendo un caso de viuda alegre acaba como... Y la sexta narración, en la que John Wagner y Carlos Ezquerra, nos cuentan magistralmente una historia de fatalidad donde Spirit oficia de mero espectador.
Me parece un proyecto muy aceptable, pues los artistas muestran su percepción del héroe ateniéndose al estilo narrativo y tratamiento gráfico de Eisner, pero sin imitarlo. A los les extrañe el que creadores tan dispares aborden un mismo personaje, habría que recordarles que The Spirit fue desde siempre un trabajo de un equipo, comandado por Eisner, en el que podemos encontrar a Jules Feiffer, Jack Cole, Jerry Grandenetti o Wally Wood.
Esperemos que en los próximos números los artistas restantes: Moebius, Kurt Busiek,... tengan a bien obsequiarnos con alguna de esas pérfidas femmes fatales que tanto anhela nuestro pobre corazón.

Nino Ortea

lunes, 22 de diciembre de 2008

Kong 006


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Hey, look me over!
Tell me, do you like what you see?
Hey, I’ve got no money, but honey I`m rich on personality!
Baby, baby, baby... BABY I’M A STAR!!!


Poco a poco, con la misma prisa por irse que por quedarse, se fue alejando del bullicio de la fiesta.
Había sido un día muy especial, y necesitaba recapacitar sobre el torbellino de sensaciones y sentimientos que se estaban desatando en su interior.
—¿Ya te retiras?
—Sí, mañana he quedado con Ratita Presumida para ir al poblado de los yahoos a comprar seda.
—Yo procuro no aparecer mucho por allí, se quejan de que lo lleno todo de migas de pan.
—¿De qué te lamentas, Pulgarcito? ¡Peor es lo mío, que cada vez que paseo por las calles del poblacho, las lugareñas cierran puertas y ventanas para no verme!
Por cierto, chica, ¿para qué quieres un vestido con lo bien que se está al natural?
—Verá, Lady Godiva, no todas tenemos su cuerpo esplendoroso, ni su larga melena.
—Bueno, monina, lo que es de pelo, tú no te puedes quejar.
—Ya… lo dicho. Me retiro. Si no me equivoco, ahora Holmes va a empezar a tocar el violín, y siempre me pone melancólica. ¡Disfruten de la noche!
—Espero que sea así… ¡Aunque a éste lo de “pulgarcito” se le aplica a todos sus tamaños!
—Bueno, Godi Todo pistolero tiene su gatillazo y…
—Si no les importa, les voy a dejar.
—Vale, mona. Te tengo que dar un poco de la crema hidratante que encontré en un agujero en el tiempo.
—Sí, ya hablamos. Chao
—Chao


Al llegar a los restos del pecio del Nautilus se detuvo. Con agilidad simiesca se encaramó al cascarón. La luna volvía a ser su confidente:
Cualquiera que lo haya tenido cerca, te habrá hablado tal y como yo lo haré, pues se sentiría como yo me siento ahora…
Suspiró profundamente mientras sus hermosos ojos negros se quedaron mirando fijamente al satélite adormecido. Un gemido más tenue, pero no menos sentido, precedió a su bajada de mirada. El ápice de su lengua humedeció la comisura de unos labios desaprovechados cuando no eran besados. Pensar en él le hacía sonreír.
Miró detenidamente a su alrededor, y escrutó la oscuridad de la foresta cercana.

—El mío no es el primer corazón roto, ni mis ojos son los primeros en llorar. De hecho, como bien sabes, Luna, no es ésta la primera vez que me enamoro sin ninguna esperanza. Pero hay algo en él que me hace sentir como si todo fuera nuevo.
No sé si es su porte tan regio, ese pecho tan peludo o su instinto tan primario. Puede que sea por la forma en que me tocó, o por la majestuosidad con la que me miraba desde las alturas.
Tras esa apariencia agresiva, de eterno animal malhumorado y en celo, sé que se esconde un cachorro tierno y risueño. Lo supe desde la primera vez, y lo confirmé cuando vi esto que se le cayó al suelo.


Chita bajó la mirada de la Luna. Metió apresurada su mano derecha en un bolsillo de su raida falda fucsia a topos blancos y sacó un papel arrugado.
Nino, estás tan mono cuando sonríes…



Kriktgf¡Ay!

Guardó la foto, y de un brinco se incorporó sobre el cascarón.
—¿Hay alguien ahí? ¿Me escucha? ¿Quién? ¿Anda?¿Ahí?
El susurro del agua acariciando a la arena, del viento susurrando a los árboles, y la melodía lejana del violín de Holmes contestaron a su pregunta.
Nada. Nadie devolvió el eco de su voz.
Saltó de su atalaya, y con paso decidido se alejó de allí.


—Señor Griffin, le ruego que me perdone. Pero en su estado de invisibilidad me fue imposible evitar pisarle el pie.
—Déjate de memeces, Hombre lobo, a este degenerado le mola eso de ir sin nada para rozarse con todas y todos. ¡La próxima vez le metemos una luciérnaga por el orto y así sabremos donde est…!
—¡Cállese, Hyde, es usted repugnante!
—Griffin, utilice sus artes para conseguir esa foto sin ser visto.
Usted, Lupino. Mañana es luna llena, aprovecharemos su transformación para sugerir una cuarentena del recién llegado por ser portador de un virus.
Hyde, asegúrese de que Jeckyll nos facilita el bebedizo. ¡Y no se lo beba todo!

Yo, caballeros, suplantaré a ese asqueroso. A ese… ¡Ni no!
Kong, mono de feria, disfruta de estas navidades, serán las últimas en las que no llevarás cadenas. Carl Denham nos ha prometido tu peso en oro si te entregamos a él.
¡Señores, vuelvan a sus rutinas, y ya saben: ¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital!
—¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital! ¡Fantômas prend sa Revanche!


©Nino Ortea Gijón, 22-XII-08

domingo, 21 de diciembre de 2008

¿Bailamos? 004 Slave to Love

En una de sus frases arrebatadoras, el inconmensurable Oscar Wilde vino a decir (y eso que no te conocía) que prefería la Belleza a la Inteligencia, pues aquella no necesita demostración.

Mi debilidad siempre habéis sido las mujeres atractivas e inteligentes.

Por eso me enloquece pensar en ti.

Por eso me lleva al delirio no tenerte junto a mí.



Envidio ese espejo que refleja tu cuerpo desnudo cada mañana. Ojalá que cuando te miras a él te veas con mis ojos, ojalá pudieras verme a través del espejo de tu sonrisa en mis ojos, Alicia.

Ahora, una vez más, con la premura de la primera vez, te lo vuelvo a proponer:

¿Bailamos?




©Niŋo Ortea, Gijón, 21-XII-08











Imprimiendo con "il cuore e la testa"

Hola a todos:

Aquí os dejo con un nuevo reenvío que me parece conveniente publicar en Ven y enloquece.





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¡Gracias, Maite!
Un mega abrazo y cosquillas en lugares múltiples.
Ánimo y cariño
Nino







Las impresiones que hacemos a diario no sólo usan papel, sino que también utilizan tinta. ¡Mucha tinta! Esto es en parte innecesario según SPRANQ Comunicaciones Creativas (Utrecht, Holanda). Por eso SPRANQ desarrolló una nueva tipografía: Ecofont.



“Después del queso holandés con agujeros, ahora hay una tipografía holandesa también con agujeros”. Las ideas más atractivas son simples: ¿Cuánta tinta se puede eliminar de una letra sin que esta pierda su legibilidad? Tras extensas pruebas con todo tipo de formas. Los mejores resultados se obtuvieron usando círculos pequeños. Después de largas horas (y café) se obtuvo una tipografía que gasta hasta 20% menos de tinta por impresión. De descarga gratuita y de uso gratuito.



viernes, 19 de diciembre de 2008

Los osos de peluche de Froilán





Lo bueno de tener amigos, es que no hace falta que sea tu cumpleaños para que te regalen cosas.

Ayer,
Carlos, me acercaste la risa a mi retiro hotelero.



Justo en un momento en el que me encontraba entristecido, por la muerte a sus 45 años del escritor airado más besado por las musas e ignorado por las masas desde la llegada de la playstation, recibí este reenvío.

La muerte de Francis Casavella, heterónimo de Francisco Gracía Hortelano, me había ensombrecido.



Quizás su nombre os suene por la imprescindible Lo que sé de los vampiros, su monumento al decadentismo más vital plasmado en la trilogía El día del watusi... o por sus reflexiones literarias, cimematográficas o tebeísticas.

El caso es que Francis se nos fue, puede que en un último acto de escapismo de los mediocres que demonizan al diferente, al que se atreve a soñar, al que desafía a la vida con el vitalismo del que conoce el secreto de las fiestas...



En su momento, tengo pensado hacer un homenaje muy personal a la figura de Francis. Ahora, simplemente agradecerle a Carlos su compañía en este viaje, y en su figura a todos vosotros.



¿Puede que el ingenio siga siendo una cualidad penada con cárcel en una sociedad democrática?

No, sólo un loco afirmaría eso.

¿Puede un sistema legal basado en la igualdad de todos sus ciudadanos ante la Ley, defender regiamente un linaje?

No, sólo un demente tendría eso en mente.



Os dejo con una noticia redactada por la agencia Europa Press.

Desde aquí manifestar mi apoyo, admiración e identificación con el preclaro
Nicola Lococo. De gorila a oso, de persona a persona, de Nino a Nícola: ¡Ánimo, ladran luego cabalgamos!


Nino Ortea Gijón, 19-XII-08





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EUROPA PRESS El juez central de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, ha absuelto a los dos humoristas gráficos Josetxu Rodríguez y Javier Ripa y al articulista Nicola Lococo del delito de injurias graves a la Corona por la publicación en octubre de 2006 de una fotocomposición en un suplemento humorístico del diario 'Deia' y un artículo en 'Gara' y 'Deia' sobre la caza del oso 'Mitrofan' por parte del Rey Juan Carlos. El fiscal pedía para cada uno una multa de 10.800 euros por haber imputado al Rey el "carácter de alcohólico".



Vázquez Honrubia, que adelantó el fallo de la sentencia 'in voce' al término de la vista, admitió que hay "dudas razonables para entender que los acusados incurrieron en un delito de injurias a la Corona y, por existir esa duda, quedan absueltos". "Por poco, por muy poco no se ha traspasado la línea de la libertad de expresión", concluyó el magistrado.



En el fotomontaje publicado en un cuaderno semanal de humor en 'Deia' aparecía una imagen del Rey junto a un oso muerto apoyado en un barril de licor con la leyenda 'Bodegas Caza-Illa, para sentirse como un Rey'. Se acompañaba con un rótulo en el que podía leerse: "Mitrofan era un oso de feria, le metieron en una jaula y lo pusieron a tiro del Rey tras emborracharlo con vodka y miel".


En cuanto al artículo de Lococo, publicado bajo el título de 'Las tribulaciones del oso Yogi' en los diarios 'Gara' y 'Deia', incluía expresiones como "soberano irresponsable" y advertía de que era mejor esconder los osos de peluche de Froilán, el nieto del monarca, para que éste "no la emprendiera a tiros con ellos".


"Jamás quise dar a entender que el Rey era alcohólico, sólo pido por favor que dejen de matar osos porque estamos en peligro". De este modo contestó Lococo a las preguntas del fiscal en una declaración que tuvo siempre el mismo tono, llegando el articulista a asegurar que ayer dos osos le dieron ánimo de cara al juicio. "Paseando ayer por un monte de Cantabria dos osos salieron a darme apoyo moral para el juicio porque hay una conexión espiritual entre los osos humanos y los del zoo", dijo.



"REPUBLICANO" Y "CONSERVADOR EN LO MORAL"



Este escritor y filósofo de 40 años se definió ante el tribunal como "neokantiano", "republicano", "conservador en lo moral" y "de la escuela de Sócrates" para asegurar que respeta las leyes. "No hablaba yo hablaba el oso yogui, yo no quiero que maten a los borbones ni que cuelguen a los monárquicos", añadió después de explicar las distintas expresiones recogidas en su artículo que el fiscal Pedro Rubira consideraba ofensivas.



En ese sentido, dijo que el terminó "mequetrefe" que empleó para referirse a Don Juan, el padre del Rey, "era el lenguaje del oso yogui, que es muy enriquecedor y que tenía un espíritu añejo". A la hora de argumentar la calificación de "soberano irresponsable" con la que describió al Rey, Lococo de dijo que era para denunciar "las lagunas" que existen en la Constitución y que "el monarca debería tener un comportamiento más ejemplar y someterse a la ley porque es reincidente, ya mató otro oso en Rumania".



En su artículo también había alusiones a los nietos del Rey a los que aglutinó bajo la denominación de "cuchipanda", pero el escritor reiteró que su intención no era la de ofender. "Es un término de cariño, como si digo cuchifritín o pocholo, yo a Froilan le tengo cierto aprecio y a su madre también, creo que han sido injustamente tratados por la Constitución", declaró Lococo.



Toda su intervención estuvo acompañada de gestos, escenificaciones, se giró en varias ocasiones al público e incluso sacó de una cartera de mano varios libros para hablar de "Carlomagno", los "Merovingios" y para explicar cómo las monarquías europeas habían contribuido a sustituir la figura del oso por la del León como el rey de la fauna. "No es casualidad que los borbones se dediquen a cazar osos", sentenció el acusado, quien incluso dedicó unos versos al fiscal después de acusarle de "marear las palabras" para hacerle "caer en el tiovivo".



"Bueno vale ya, que parece usted un vendedor de libros", le espetó el juez arrancando las risas de los presentes en una sala de vistas presidida por una foto del Rey Juan Carlos. Lococo, quien aseguró que no conocía a los otros dos acusados antes de ser procesados por esta causa explicó que usa "el humor como herramienta para la crítica social" y llegó a compararse con Umberto Eco y la obra 'En el nombre de la Rosa'.



Por
su parte, el fiscal en su turno de exposiciones finales también recurrió a la literatura citando a Shakespeare para decir: "*Es que al Rey, si le pinchan, no sangra?". En ese sentido, defendió que los acusados habían sobrepasado los límites de la libertad de expresión para incurrir en un "exceso" y basó su petición de 10.800 euros de multa para cada uno en que las injurias "zafias, soeces y vulgares" iban dirigidas contra la persona del Rey y su familia. "*A que hombre normal le gusta que le llamen borracho? y que no se tergiverse la realidad", insistió Rubira en un tono por momentos airado.



QUEVEDO, GALDÓS Y CALDERÓN



Ya en el turno de última palabra, Lococo replicó al representante del Ministerio Público de nuevo con literatura y retomó a Shakespeare para contestar: "Algo huele a podrido en Dinamarca". El escritor aludió además a Quevedo, "encarcelado en el Siglo de Oro" y a Galdós, "quien también tuvo problemas cuando escribió 'Doña Perfecta'" y finalizó con los versos de Calderón: "Hay misero de mi/ que delito he cometido". Por ello apeló a su condición de "mileurista" en caso de ser condenado y recordó que a la revista 'El Jueves' se le condenó con 3.000 euros de multa por una portada a nivel nacional, mientras que lo suyo, sólo fue un artículo.


Por su parte, los otros dos acusados coincidieron en que su intención no era la de ofender. "Si hubiéramos querido injuriar al Rey, no habríamos estado diez horas haciendo el fotomontaje, con dos minutos nos hubiera bastado", declaró Javier Ripa, mientras que su compañero, Josetxu Rodríguez, dijo que la composición "obedecía a la intención de hacer un chiste de algo que estaba en la calle y en los bares".



El abogado de estos dos acusados en su turno de conclusiones también contestó al fiscal asegurando que "cuando al Rey se le pincha también sangra, pero su sangre es roja como la de los demás y no azul". Por ello añadió que "el debate es que el Rey tiene un blindaje especial" y recordó que la muerte del oso Mitrofan ya había sido recogida en otros medios de comunicación.



A su salida de la Audiencia Nacional, los tres absueltos hicieron declaraciones a los medios de comunicación y fueron obsequiados con un oso de peluche rosa que portaba una botella de alcohol. El regalo fue expedido por un hombre que aguardaba a las puertas de las dependencias judiciales con una pancarta que rezaba: "Los osos por la República".






jueves, 18 de diciembre de 2008

BaUt: necsito vert

necsito vert. Se q t dije q no sabrias + d mi pero t menti. X favor kdmos para 1 café y charlar. Perdoname
Tino posó el móvil sobre la mesa camilla. Dirigió la vista a la zona porticada bajo su mirador. Se quedó oteando la nada. Ausente.
Treinta segundos, quizás 30 minutos, pasaron antes de que se volviera hacia el teléfono. Accionó la opción de menú y guardó el texto en borradores.
Frunció el ceño. Quizás debería haberse acostado en lugar de pasarse la noche empantallado frente al ordenador. Todo para apenas sacarle diez líneas al teclado.
Se dirigió al baño. Tras remojarse la cara se acercó a la cocina. El gurgutido de la cafetera eléctrica le recordó a la melita negra en la que Sara preparaba su café ligero. Retiró del escurridor la taza que había comprado ayer. La llenó hasta el borde, sin leche ni azúcar. Así era cómo ella lo tomaba. Así era como él se estaba acostumbrando a beberlo.
Tras un primer sorbo, posó la taza. Estaba demasiado caliente. Regresó al salón. Ningún mensaje. Guardó el móvil en un bolsillo.
Miró el sillón donde ella nunca se había sentado. Acarició el respaldo.
El café ya estaba templado. Beber de la taza era como besar sus labios. Le había costado encontrar un establecimiento donde vendieran su marca de café. Obviamente no podía comprarlo en la tienda de Flor. Así que decidió hacerlo por Internet. La caja con los veinte paquetes le había llegado ayer. La fecha de caducidad era inferior a un año. La próxima vez se aseguraría de especificarlo en el pedido.
El sabor del café se asemejaba al que recordaba de su boca, y tenía el estómago revuelto, como cuando le sonreía al ofrecerle una tostada con aceite.
La echaba de menos.
Prendió un cigarrillo. Al poco de conocerla, había vuelto a fumar para estar cerca de ella. Ahora, cada vez que fumaba se sentía cerca de Sara. Nunca dejaría de fumar.
Acabó el café y no pudo evitar fijarse en el poso que había dejado en el fondo. Aclarar la taza no tenía sentido. Pronto llegaría el segundo.
Las 07:45. Ya estaría levantada. Ya le habría sonreído a la mañana gris, y ya estaría apurando el desayuno.
Permaneció sentado un buen rato junto a la ventana de la cocina. Pese al agua que había diluviado sobre ella, la madera había resistido sin hincharse. Tenía que pedirle un “comosellame” a su padre. Se lo pediría un día de estos.
Hoy no.
Ahora no.
El día se presentaba otoñal.
Tras volver a desperezarse, su mano alcanzó el bolsillo donde había guardado el móvil. Ningún mensaje. Releyó el texto y posó la terminal. Se quedó mirando cómo se desvanecía la luz de la pantalla.
Prendió otro cigarrillo.
Quizás Sara estaría ahora también fumando. Solía hacerlo poco antes de salir de casa.
Se fue hasta el balcón. Abrió el ventanal y salió al exterior. Pensó que ella podría pasar por la calle en cualquier momento. No quería que lo viera con ese aspecto. Entró acelerado.
Sobre la mesa de trabajo tenía una bolsa de doritos. La cogió mientras volvía al salón a abrir las ventanas para que ventilara la habitación. Colocó el teléfono sobre el aparador. Miró de refilón la pantalla. Ningún mensaje.
Otro café. Otros cinco minutos sentado inerte. Encendió el calentador y preparó la bañera para darse un baño. Sintonizó una emisora de radiofórmula mientras ordenaba la casa. Todas las canciones le hablaban de ella. Especialmente el tema de ese nuevo grupo… ¿Los Jarfirds?
Llevó el móvil al baño. Comenzó a desvestirse con desgana. El pijama se pegaba a su cuerpo como intentando recordarle que no había cumplido su misión de enfundarlo en el sueño. Con una manga aún por sacar, alzó el teléfono. Activó el menú y envió el mensaje. Miró su reflejo en el espejo. Se vio ridículo.
Habían pasado cinco canciones desde el primer chapuzón. Se sentía relajado. Prendió un cigarrillo y recostó la nuca sobre una toalla. En la radio sonaban Everything but the Girl y su Missing. Subió el volumen.
Could you be dead?
You always were two steps ahead
Of ev'ryone
We'd walk behind while you would run
I look up at your house
And I can almost hear you shout, down to me
Where I always used to be
Era el tercer mensaje que le enviaba en lo que iba de semana. Sabía que no le contestaría, pero no le importaba. Al enviarlos buscaba liberarse de la ansiedad que le producía su incomunicación. Era la mejor manera de hablarle respetando su silencio.
Recordó que mañana miércoles había quedado con Fermín para ayudarlo con el ordenador.
Se secó la mano antes de coger la terminal para releer el mensaje. Hizo bien en guardar el número antiguo de Sara. Ella ya sólo lo activaba cuando iba, en agosto, a Cádiz, al pueblo de sus abuelos, donde su operador actual no tenía cobertura.
Tenía que averiguar cuánto tiempo guardan las compañías los mensajes sin abrir.
Tenía que…
¿ADELANTE?
¿ATRÁS?
©Nino Ortea, Gijón 18-XII-08

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