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¡Y es que me meto en cada jardín!

viernes, 31 de agosto de 2018

Primicia informativa sobre Nino Ortea

Este reportero ha tenido acceso a algunos detalles relativos a la inminente publicación por parte de Autoeditorial LibrElena  del noveno libro de Nino Ortea.



 Fuentes bien informadas han confirmado a ¡Miau y enloquece! que el título de la obra es «La gata conoce al asesino». Nino define este libro como “un melodrama ambientado en el París de entreguerras del siglo pasado”.
La novela se estructura en 25 capítulos que –a falta del acabado final– se extienden a lo largo de 201 páginas. LibrElena  planea su publicación en Amazon, a poder ser durante la primera quincena de este mes de octubre. Para más información sobre la fecha de salida del melodrama minino, la autoeditorial nos remite a la página web del autor
Este volumen incluirá en su interior, al menos, un dibujo realizado por Nino Ortea.
La obra contará con ediciones diferenciadas para su versión impresa y digital. Esta última, estará libre de protección para que se pueda convertir a cualquier formato y se indicará a Amazon que la regale a quienes la compren en soporte físico. El precio marcado por Amazon va a ser, previsiblemente, 0,99 €.
La versión impresa incluirá notas al pie, que en el caso de la edición digital aparecerán al final de cada capítulo respectivo. Su publicación será en formato bolsillo y para todos los bolsillos –LibrElena  confía en que el precio al que Amazon comercie «La gata conoce al asesino» no supere los 5 €—.
Les seguiremos informando sobre las características de «La gata conoce al asesino» a medida que éstas se vayan confirmando. Como cierre les ofrecemos una reproducción del primer cartel promocional para la novela que ha preparado.
En caso de que quieran usar dicha imagen para publicitar esta próxima publicación, Nino Ortea les quedará sinceramente agradecido.
Gracias por su amabilidad lectora.




lunes, 27 de agosto de 2018

Éste no es Nino Ortea

Ayer murió el escritor Neil Simon. Descanse en paz este gran ficcionador de vidas melodramáticas.

Mi proceso de aprendizaje como fabulador de ficciones ha tendido etapas. Fases que no siempre me han satisfecho. Por ejemplo, en mi faceta de “bloguero” he pasado del autoaprendizaje a la autocomplacencia. La energía creativa de los primeros años se fue convirtiendo en inercia recreativa, en un más de lo mismo que acabó convirtiendo (casi) cada entrada en este blog en un acto iterativo, en un homenaje involuntario al arte de lo absurdo. Me creí un René Magritte y apalabré una serie de paradojas que en realidad no eran una reflexión sobre la percepción lectora, sino una repetición de mi torpeza escritora. Como copia burda del “Esto no es una pipa” de Magritte, hice mía la perogrullada “Nino no es Nino Ortea”.
Le dediqué tiempo y ganas a presentar como delirio surrealista lo que era tan real como lógico: que yo me llamo Nino y que firmo como Nino Ortea. Me quejaba y lamentaba el error de los demás —de todos los que no diferenciaban entre mi heterónimo y mi persona—, cuando en realidad el fallo había sido mío al ponerle mi nombre afectivo a mi personaje literario y acompañarlo por mi distintivo familiar. Luego opté por complicarlo todo al delirar que ni yo era Nino ni él era Nino Ortea.
Basta con leer vuestros comentarios lectores para ver que todos me llamáis por mi apodo. Nadie que tenga uno de mis libros va por ahí diciendo “Tengo un Nino Ortea”, como quien proclama “Tengo un van Gogh”. Yo no quiero que me llamen “Ortea”, ni quiero que me cosifiquen al anteponerme un artículo indefinido.
Probablemente no vuelva a usar en este blog la firma de Nino Ortea, ya que la reservaré para el ámbito de la literatura creativa. De momento me he “gatificado” en el alter ego de un reportero minino del París de los años 20; aunque esta encarnación tiene sus días contados, ya que luego de haber autopublicado en octubre mi nueva novela, desarrollaré una nueva voz literaria. Voz que aún no he empezado a entonar, pero que me apetece dotar de una modulación personal.
Gracias por vuestra compañía, maullantes leyentes

viernes, 24 de agosto de 2018

martes, 21 de agosto de 2018

Volver a ser un Nino

Hoy es martes, 21 de agosto de 2018. Y a esta hora de la mañana, las 10:02, en el mundo —también en “El país” o en “El diario”— son noticia las desmedidas del presidente Maduro para frenar la hiperinflación venezolana, el ataque del terrorismo islámico en Cornellà, el 50º aniversario de la Primavera de Praga…

Pero aquí en «¡Miau y enloquece es noticia que Nino Ortea vuelve a las andadas, enfundándose otra de sus siete vidas; en esa ocasión la del reportero felino Minino Gatea. Pasamos a reproducir las que son sus primeras declaraciones al respecto:


 “Nunca he sido un buen estudiante, quizá por ello he necesitado diez años para completar un aprendizaje básico en el proceso de escritura creativa. ¡Toda una década para asimilar conceptos que, imagino, se imparten en un taller literario sencillo que dure dos semanas!

En lo literario, como en la mayoría de actos voluntarios en mi vida, he hecho las cosas a mi manera. Lo que en unos casos ha conllevado hacerlas mal; y en otros, plasmarlas de una manera objetivamente mejorable, mejora que espero empezar a aplicar, con agilidad felina, a partir de ahora.

Tras dos meses de silencio en el blog, vuelvo a «Ven y enloquece» con ánimo renovado. Si os soy sincero, mi intención no es la de partir de cero: voy a usar lo aprendido del pasado para evitar repetir errores pesados. Errores como los que me llevaron a acabar cansado de este blog.

Reinicio «Ven y enloquece» con más curiosidad personal que inquietud literaria. No sé si alguna vez, amable leyente, te has plantado qué ocurriría si volvieras atrás en el tiempo y pudieras revivir una experiencia. Mi curiosidad me ha llevado a hacerlo. Sin haber estado muerto, este bloguero renace con la inocencia y la terquedad de un niño diez años más joven”.

No quisiera concluir esta (re)entrada en el blog sin agradecerle a Carmen (sakkarah) su compañía. Ella ha convertido en cálida esta larga ausencia.

Gracias por venir y enloquecer, amable leyente.


Y aquí y así concluye el primer comunicado ninista.
Por parte de este columnista gatuno, sólo recordarle a Nino que además de un mal estudiante es un gran desmemoriado; dado que el título de este blog ya no es “Ven y enloquece” sino «¡Miau y enloquece!». Desde ahora en este noticiario digital, la verdad siempre por delante.

¡Que no os den liebre por gato, mis felinos lectores!
¡Miau!

lunes, 20 de agosto de 2018

Tiroteo en la calle L’Atalante



No dejen de leer mañana nuestro editorial, amables lectores.

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