Ven y enloquece

Ven y enloquece
Gracias por todo el afecto que me habeís dedicado durante esros 10 años.

lunes, 5 de marzo de 2012

No siempre será invierno, llegará la primavera


Hay momentos en los que conviene mirar hacia atrás, sin ira, para apreciar el camino recorrido. Momentos como esta mañana soleada de invierno, en la que parecen tan lejanos los ataques del invierno del desencanto contra la primavera de mi ánimo.
Parece mentira lo mucho que se puede tardar en recorrer la corta distancia que nos aleja de ser como no queremos ser. Supongo que los comportamientos viciados parecen siempre los mejores atajos, de ahí que recurramos a conductas devenidas en tics de nuestro histrionismo. No nos damos cuenta de que esos atajos son, en realidad, las paredes del laberinto que nos lleva al corazón de las tinieblas de nuestro personaje; y nos aleja del latir acompasado de nuestra persona.
Un día, ya harto de taquicardias, dejas de moverte en meandros y vuelves a retomar tu paso. Tu única dirección es alejarte de lugares donde no quieres estar. Con suerte, algún día en cualquier esquina, te cruzas con alguien con quien acomodas el ritmo vital. Alguien junto a quien estos tiempos difíciles que vivimos se transforman en memorables, al compartir experiencias de azúcar o de sal. Junto a ella procuras compartir la magia de lo cotidiano, buscas tu reflejo en su sonrisa, te empapas de su perfume en cada amanecer compartido, le levantas la falda si se deja… Y, ante todo, sigues aprendiendo y disfrutando.
Escena del episodio 107 de la serie "Don Gato".

La vida es una sucesión de paseos que no siempre nos llevan a callejones sin salida. Muchas veces esos paseos conducen a una sala, en un principio oscura. Allí sólo tenemos que esperar, como una bombilla, a que nos encienda el roce adecuado.
No desmayes en tu paso. No te desanimes en la espera. No siempre será invierno, llegará la primavera.
Nino

4 comentarios:

  1. Cuando pulsé algunas de tus entradas anteriores, inconscientemente volví al punto focal de mi desamparo, [31 de agosto de 2015], no me di cuenta hasta después que regresé a leer tus respuestas que había vuelto la vista atrás, lo hice aún con dolor pero si ira.

    "No nos damos cuenta de que esos atajos son, en realidad, las paredes del laberinto que nos lleva al corazón de las tinieblas".

    Un beso, Nino, esta entrada la he comprendido y me ha gustado mucho la reflexión

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas, Mujer Virtual:
      Te agradezco mucho estos comentarios lectores que estás realizando en entradas que no son novedosas en lo temporal pero siguen vigentes en lo emocional. Con tus comentarios me estás ayudando a comprobar lo acertado o equivocado que estuve al tomar ciertas decisiones sobre el estilo y enfoque de los textos que blogueaba. Ahora estoy en otro momento de toma de decisiones creativas, confío en no equivocarme en exceso.
      Por ejemplo, a mediado del año 2012 decidí dejar de compartir este tipo de textos con una temática sociopolítica muy marcada (comprendí que no era lo mío, ya que mi fuerte está en la expresividad desde el yo, no en la reflexión desde el “nosotros”). Además, mi gusto por personalizar el lenguaje al escribir creación literaria, hace que la realidad que busco comentar aparezca deformada.
      Muchas gracias por tu compañía mayéutica, Mujer Virtual.

      Eliminar
  2. Aquí detengo un poco, parece que la tormenta de recuerdos se avecina.

    Edito:
    "lo hice aún con dolor pero si[N] ira.", que se me había perdido una letra

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Confío en que esa tormenta de recuerdos se haya desvanecido.
      Cuando el pasado pesa y desde lo profundo de mi sentir siento que la caída en el abismo emocional es irrefrenable, dejo de evitarla. Tengo la suerte de llevar una vida sin apenas obligaciones, más allá de las resultantes del afecto. De ahí que pueda recurrir a aislarme de todos y de casi todos. Cuando me llega la desazón, me permito caer en ella para no malgastar fuerzas emocionales. Al poco, habitualmente, mi instinto de supervivencia se activa y me alejo de la melancolía. Cada vez me cuesta más autoreaccionar, lo que antes me requería un par de días, ahora me lleva una semana. Pero sigo venciendo a mis demonios.
      Te deseo lo mejor, Mujer Virtual.

      Eliminar

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.