Ven y enloquece

Ven y enloquece
Gracias por todo el afecto que me habeís dedicado durante esros 10 años.

lunes, 12 de marzo de 2012

Los valientes visten de azul

Tiempos difíciles son éstos que vivimos, en los que la figura del “héroe” aparece denostada a favor de la del antihéroe. Nuestros hijos ya no quieren ser astronautas y surcar el espacio hasta El Infinito y más allá; prefieren ser antisistemas y oKupar su espacio más acá. Puede que su antimoditis esté inspirada por el (mal) ejemplo que les damos sus mayores. Ya que nuestros cuerpos antiestéticos subsisten a base de un coctel de medicamentos antigripales y menús anticrisis; y en nuestras mentes sólo es real aquello que nos lo parece tras la ingesta de antidepresivos.
Eso de ser “un héroe” está tan en desuso como ser “un célibe”, en una sociedad donde lo canalla y lo desagradable se impone. Quizá todo se deba a una simple malinterpretación léxica, por eso de que una de las acepciones de “desagradable” es “irresistible” y ¿a quién no le gusta que lo encuentren irresistible?, pues, venga: ¡a ser desagradables! Pero me temo que nuestro hipérbaton social no se arregla con un buen análisis morfológico y sintáctico. Pues esto de escribir al dictado de voces que nos hablan en alemán o francés, nos ha llevado a la diglosia, a la apatía y a la Anarquía.

Por fortuna; al igual que nuestra generación fue salvada por Mazinger-Z y la siguiente vivió sus sueños de campeón gracias a Oliver y Benji, todo indica que un nuevo héroe nos guiará en estos tiempos de oscuridad. Un figura que –al igual que el junglero John McClane– vuelve al lugar equivocado en el momento apropiado. Él –que ya ha sido concejal, ministro y

vicepresidente– regresa ahora encarnando a un nuevo galán: El Presidente.
Más rápido que una bala, se ha dispuesto a desfacer todos los entuertos que la maldición de un zapatero tuerto ha echado sobre nuestro país. La solución es muy sencilla:
Si Mega González impulsó a los españoles con el eslogan ministerial "España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo"; y Súper Aznar nos jaleó con su “¡España va bien!", ahora va y viene Ultra Mariano con su “La culpa es tuya” que le suelta como pulla a todo opositor que se le enfrenta.
Siguiendo su modelo, nuestros hijos ya tienen respuesta a toda adversidad que afronten en la vida. Si un profesor lo suspende, un chaval dirá que la culpa es del que se sentó antes en el pupitre, pues no entendió su letra en las chuletas. Cuando su novia lo deje, sabrá que la culpa no es suya, sino de su pareja anterior que la dejó tan insatisfecha que ella ya no aprecia una faena bien hecha. Y así, armados con este culpar de ser el Inferno a los demás, nuestros jóvenes llegarán hasta El Infinito y más allá.
A falta de un plan de dominación mundial, Ultra Mariano tiene una reforma laboral, tan sorprendente como sorpresIVA al 18%: para acabar con el desempleo, legisla facilitar el despido. Algo así como si para eliminar el hambre, nos comiéramos a los hambrientos. Imagino que nuestro líder tiene un plan, confío en que éste no sea el de dejar planchadas nuestras conquistas sociales.
Viéndolo con su barba poblada y escuchando sus arengas patrióticas contra el enemigo interior –formado por sindicalistas, izquierdosos y demás malos malosos– cada vez tengo más claro que la inspiración de Ultra Mariano no es el neoliberalismo de Keyles o el pragmatismo de Peirce; sino el patriotismo de Norris (Chuck).
Al igual que el gran karateka y pésimo actor, el adalid Rajoy combate a todo el que le discrepa. Si el americano lo hacía a tortazos, el hispano lo hace a decretazos. Ni ante presiones externas ni ante huelgas extremas, Ultra Mariano no cede ante otra fuerza que la de su razón "hago lo que me parece lógico y razonable". Tal y como hacía Chuck, a quien le parecía lógico irse a Vietnam a buscar a desaparecidos en combate; y le resultaba de lo más razonable el combatir la invasión a los USA de todo aquél que criticara al tío San
Eso sí, como todo alumno acaba corrigiendo a su maestro, Rajoy desdice a Norris: con él, los héroes no visten de negro, lo hacen de azul.
Nino Ortea.

2 comentarios:

  1. Ya se dice que la solución es peor que la enfermedad misma.

    Existen colegios, Nino, donde si corriges a los maestros, vamos, si los pones en guardia, que sigan aprendiendo y demás, los alumnos son premiados con décimas extras y he de decirte que es efectivísimo, más que nada, por los alumnos que se les hace hábito el análisis e investigación, no solo quedarse con lo que les dicen.
    De los antidepresores, qué te digo, aunque no los consumo por decisión propia, tengo receta permanente.

    Difícilillo comentar cuando de política se trata

    Un abrazo, Nino

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    Respuestas
    1. Buenos días, Mujer virtual:
      Disculpa que ayer no siguiera correspondiendo a tus comentarios, la migraña me lo impidió.
      Creo que es más motivador un incentivo positivo que un castigo educador. Por lo que me parece estupendo que se premie a los alumnos que avivan el proceso docente (no a los que lo dificultan o interrumpen con preguntas que buscan dificultar la marcha del proceso). Pero, tanto dentro como fuera de la escuela, lo que usan los poderes públicos o privados es la penalización como método de aprendizaje. Y lo triste es que les funciona: en España se ha logrado reducir el número de accidentes mortales de tráfico mediante la política de quitar puntos a los conductores, lo que los acaba invalidando para conducir; ni las campañas de concienciación ni las de prevención lo habían logrado.

      Los antidepresivos, como cualquier medicación inhibidora, son un recurso de doble filo. Entiendo que decidas no tomarlos si has sido capaz de afrontar tu situación con recursos innatos.
      En mi caso, al sufrir migraña crónica debería tomar medicación diaria. No lo hago ya que es muy agresiva para mi organismo, ya de por sí machacado. La solución del médico especialista, cuando le expliqué mi situación basándome en mi cuadro médico, fue sacarme del programa de atención neurológica.
      Que tengas muy feliz día, Mujer Virtual.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.