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lunes, 21 de julio de 2014

Jack el Destripador y la década que cambió al Mundo.



Hola:


El texto es una actualización, a fecha de 20-VII-14, de una serie de artículos sobre Jack el Destripador ya publicados en Ven y enloquece. Intento con ellos contextualizar el momento histórico en que se producen los asesinatos de Whitechapel.
Mi revisión no se centra exclusivamente en acontecimientos ocurridos de 1881 a 1890, también repaso la transcendencia que sucesos de la época cobran en la actualidad.

Una aclaración debida dados mis antecedentes fabulantes: este artículo no es una obra de ficción, sino de ilusión.

El ©® de las ilustraciones que lo acompañan pertenece a Eddie Capmbell; Salvo la ilustración ‘Blind-Man’s Bluff’, obra de 1988 para la cubierta de Punch Magazine.

Gracias.

domingo, 1 de junio de 2014

Cuestión de tiempo por Juan Giménez 2/2

Todo esto y más, está presente en cada uno de los relatos recogidos en esta antología.
El vínculo común, ya preconizado en el título de la obra, es El Tiempo, o más bien esa teórica Cuarta Dimensión que Hawking o Einstein han venido a denominar El Espaciotiempo. En el caso que nos ocupa, nos encontramos ante una especie de metalenguaje creativo, pues, en realidad, todo proceso artístico es un viaje por esa cuarta dimensión, aunque por desgracia muy pocas obras logran culminar con éxito esa singladura que concluye en el puerto de la perpetuidad.



Cuestión de tiempo es uno de esos contados cruceros creativos en los que, una vez que te embarcas, tienes la seguridad de que llegarás, una y otra vez, a buen destino tras diferentes escalas.
La primera parada sería en Bricolaje; donde dentro de un escenario costumbrista como es el cabreo de un padre ante la negativa de su hijo a cenar, asistimos a un viaje astral en el tiempo que dura una caída, y a una acertada reflexión sobre el peso de lo fortuito en los avances científicos.
En las ocho páginas de Tridisex, dos tiemponautas —convertidos en increíbles hombres menguados— son enviados en un regreso al pasado histórico con una misión científica: el análisis del contexto de La Revolución Francesa. El problema es que el carácter rijoso de su controlador los envía al vello púbico de María Antonieta. Una crítica mordaz a la tendencia a preocuparnos más sobre la historia íntima de los personajes históricos que de los hechos. Una crítica al sistema educativo en el que prima el aprendizaje de lo anecdótico —¿Quién era La Monalisa?— que del valor de la obra.
No conviene olvidar que el Gimenez dibujante tuvo serios problemas para aprobar la asignatura de dibujo en sus años de secundaria.

James Cameron nos planteó en Terminator (1984) el envío de un agente al pasado, para solucionar el presente y solventar el futuro. En Express (1982) este futurible tan humano de desear dar marcha atrás al reloj, es planteado en pleno talgo París-Madrid.
Entropía especula con la  tendencia natural a la pérdida del orden, y la posibilidad de que en un mismo espacio, y por un instante, coexistan diferentes realidades. Lo repetitivo de las guerras, la condena bélica a la que parecen estar condenados ciertos enclaves geográficos, son la muestra tangible de esta realidad alternativa.
Tras el título felliniano 8 y ½, nos encontramos con una de vaqueros. Si ya en una de las páginas de Bricolaje, el western había sido nuestra última frontera, ahora disfrutamos de ciencia ficción de saloon y pistoleros. La posibilidad de detener el tiempo, nuestro deseo de ralentizar ciertos segundos de gloria, lo inexplicable de ciertas rachas de suerte o nuestra capacidad de empatía aparecen plasmados en este ciberwestern sin almas de metal.

La sexta historia, última de ocho páginas, refleja nuestra vanidad, nuestro deseo de inmortalidad, y nuestros nulos recelos a la hora de incumplir toda ética y moral, cuando deseamos algo. La necesidad de sentirnos adorados, de permanecer en la memoria o el recuerdo de los otros son más fuertes que los preceptos científicos. Cronología es a su vez un guiño nada disimulado al deseo de perennidad buscado en las creaciones artísticas.
La violencia, lo absurdo de la muerte, la capacidad de destrucción de la tecnología mal aplicada, la eternidad de lo creado pero no de su creador… toda una serie de constantes en los relatos previos, aparecen plasmados en Residuo. Cuatro paginas en las que la partida de ajedrez entre La Vida y La Muerte se eterniza en el tiempo por el enroque eterno del séptimo sello.

Quizás Dios decide nuestro destino jugando a los dados… Lo que está claro es que, como plasma Juan Giménez, el tiempo que desaprovechamos en odiar, intrigar o enredar es tiempo que nunca volverá.

Gracias por tu lectura.


Cuestión de tiempo por Juan Giménez 1/2

Cuestión de tiempo es el título de una antología publicada en 1982 por Toutain Editor, compañía con la que el Juan Giménez colaboró a lo largo de los años en varias de sus revistas mensuales (Comix Internacional, 1984 o Zona 84) centradas en la narrativa fantástica.
En dicho álbum se recogen  siete historias cortas escritas, dibujadas y coloreadas por Gimenez.  Las seis primeras constan de 8 páginas, mientras la séptima se desarrolla en 4. Todas fueron publicadas en la publicación 1984, y salvo en el caso de la última, Residuo, la unidad temática que existe entre ellas es innegable.


Nos encontramos ante unos de los primeros trabajos del autor como artista total. En la actualidad Gimenez es un dibujante reconocido a escala planetaria, y su trabajo ilustrando la saga La casta de los Metabarones, que guioniza Alejandro Jodorowsky, ha posibilitado que su figura se mantenga popular pasados casi 30 años de su llegada a la Industria de la Historieta.
Poco puedo añadir a lo que ya se ha escrito sobre el imponderable trabajo gráfico de este argentino internacional, sólo comentaros que la fuerza de su trazo hiperrealista ya se encuentra aquí. Y que su expresividad fría en el colorido se despliega en esta fantástica antología sobre “lo fantástico”.

El aspecto que, tanto allá por el año 1982 como ahora, más me ha llamado la atención en la obra es la habilidad como fabulador de Gimenez.
Su capacidad para construir una historia partiendo de una anécdota, y en un espacio tan limitado para una estructura de introducción / nudo / desenlace,  como son ocho páginas. Todos los que fantaseamos con la idea de la creación literaria, sabemos de lo difícil que es firmar un buen relato corto. Todos los que hemos intentado expresar en un sms la profundidad de un sentimiento, sabemos de la dificultad de la síntesis.


Se me había olvidado comentaros, hasta ahora, que un bibliotecario archivaría Cuestión de tiempo en la sección de Ciencia-Ficción, mientras que un lector la guardará en un lugar donde siempre tenerla a mano. Así que ya sabéis: naves, aeronaves, extraterrestres y mujeres imposibles aparecen en sus páginas. Donde también se encuentran constantes humanas como la soledad, la avaricia, la soberbia o la nada.
Desde siempre, La Ficción ha tenido un componente de reflexión sobre la realidad sociológica del momento en que vivimos —véase el despegue de la Ciencia-Fición durante La Guerra Fría—; una crítica a los valores sociales imperantes en la época —véase toda la excelente narrativa gótica engendrada durante La Época Victoriana—; y una denuncia sobre los desastres que conlleva la concentración del poder tecnológico en unos pelajes de elegidos…

lunes, 17 de febrero de 2014

Popsy Pop contra Hollywood 12 de 12.



Popsy Pop contra Hollywood 12 de 12.
Artículo sobre el cine de género en Europa

También en los países democráticos existen normas censoras, con lo que muchas veces el vínculo de estas producciones con el movimiento contracultural desaparece a tijeretazos, junto con escenas incómodas o subtramas indeseadas.
La Contracultura goza desde la segunda mitad de los años 50 del trampolín mediático de la Generación Beat. Europa es el territorio donde estas corrientes alcanzan mayor repercusión —París, Mayo, 1968— y el cine de género refleja su raigambre social, poblando sus fantasías de personajes que son realistas en su lucha por lo imposible. Es quizás en este aspecto en el que más se diferencia del modelo yanqui que imita: se desprende de los valores autócratas o conservadores que trasmite Hollywood, para revestirse de una intención desmitificadora del concepto de Héroe y de una sensibilidad social común en sociedades aún con cicatrices resultantes de conflictos bélicos recientes.


A estas realidades supranacionales, se añade el perenne coqueteo de muchos cineastas con posiciones izquierdistas. Lo que facilita su vínculo con un proletariado urbano que encuentra en las salas de cine un refugio al desarraigo causado por la migración laboral; o que halla en esas películas cuidadosamente dobladas una forma de aprender el idioma de su país de acogida.
La coproducción no es sólo una forma de reducir los riesgos económicos que conllevan ciertos proyectos; también refleja la empatía del público hacia un discurso e interlocutores que le son cercanos. El promedio de espectadores de cine autóctono es en Italia del 60%, en Francia del 55 %, y en España del 30%. Lo que sumado al volumen que ocupan las restantes cinematografías continentales y su casi monopolio de las pantallas de “arte y ensayo”, resulta en unos datos que permiten calificar este período como una “edad de plata” del cine europeo.

A mediados de los años 70, la simbiosis entre público e industria entra en crisis.
Los productores aprovechan el aperturismo legal para financiar filmes que explotan sexo y violencia, en obras para adultos alejadas del perfil familiar. Los gobiernos limitan sus subvenciones a producciones de “calidad”, obviando el carácter popular del medio.
Hollywood reacciona: convierte el cine de género en blockbusters; permite a sus estrellas convertirse en productores-directores, y agrupa su distribución internacional en la compañía CIC. Entidad que participa en la financiación y distribución de películas europeas a fin de beneficiarse de las cuotas de pantalla para obras nacionales, y que impone férreas condiciones de exhibición a unas salas que comienzan a cerrar ante la llegada de las multisalas, estratégicamente participadas por capital yanqui.
Aquí finaliza mi artículo Popsy Pop contra Hollywood, que figura como prólogo del libro Hecho en Europa.


lunes, 5 de marzo de 2012

Sigo aprendiendo y disfrutando

Con suerte, algún día en cualquier esquina, te cruzas con alguien con quien acomodas el ritmo vital.
Alguien junto a quien estos tiempos difíciles que vivimos se transforman en memorables, al compartir experiencias de azúcar o de sal. 
Junto a ella procuras compartir la magia de lo cotidiano, buscas tu reflejo en su sonrisa, te empapas de su perfume en cada amanecer compartido, le levantas la falda si se deja…
Y, ante todo, sigues aprendiendo y disfrutando.

Escena del episodio 107 de la serie "Don Gato".


Nino

viernes, 1 de mayo de 2009

Sobre Jack el destripador 1 de 5


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Cuando muere un niño —y el 55% de los críos del East End fallece antes de cumplir cinco años— su cuerpo yace en la cama durante el día; por la noche al ocupar los vivos la cama, el muerto es puesto sobre la mesa en la que desayunarán al día siguiente.
Jack London, People of the Abyss (1903).


Es tan difícil explicar la pervivencia del mito de Jack el destripador en nuestros días —en los que un asesino en serie que sólo hubiese cobrado cinco piezas, sería expulsado a patadas de cualquier club de sacamantecas que se aprecie— como aclarar su repercusión en la sociedad abismal que configuraba el East End londinense en el otoño de 1888. Arrabal donde la muerte violenta era algo cotidiano. De hecho, el primer asesinato de Jack the Ripper, fue considerado el tercer crimen de una banda de extorsionadores de prostitutas en la zona.
Puede que la suma de una serie de factores explique todo el fenómeno que rodeó a estos asesinatos.
Hay que considerar la época en que ocurren los crímenes. En ese momento, en la capital del Imperio Británico convivían del impar Oscar Wilde —al que los victorianos no perdonaron su rebelión ante la inhumana sordidez del capitalismo industrial— al deforme John Merrick —El hombre elefante— monstruo de feria en la civilizada Inglaterra, mientras que en la salvaje India sería una deidad viviente. Del famoso vaquero Buffallo Hill, al desconocido tabernero Walter Ringler. De la abstinente Emperatriz Victoria, a la licenciosa Mary Nelly… toda una suma de personajes históricos y personas reales que componen un fresco de una sociedad tan lejana en el tiempo como cercana en sus consecuencias.



La concepción de Adolf Hitler, se produce en 1888, año en el que Nietzsche esgrime su teoría del superhombre y el antisemitismo recorre Europa de la mano del libro La France juive de Edouard Drumont.
En 1983, Karl Marx había muerto en Londres, ciudad en la que ya habían fallecido dos de sus hijos como consecuencia de las privaciones que sufrió la familia.

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