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lunes, 16 de diciembre de 2024

Planes para este 2025


Mi principal plan de futuro es perfeccionar el presente.

Más que viejo de cuerpo, estoy desgastado de órganos vitales; pero en lo vital en el ánimo, estoy fuerte y con ganas.

Estoy volviendo a vivir mi vida, a la que renací sin haber llegado a morir. Lo que debo evitar no son las adicciones, sino los vicios. Después de todo, la mayor adicción es la que siento a la vida y me aferraré a ella hasta mi último suspiro.

Este blog es una fuente de vida: no debo abandonarlo, sino mantenerlo vivo.

Gracias, amable leyente venyenloqueciente, por tu estímulo vivaz.

Mis mejores deseos para ti y los tuyos.

¡Felices fiestas!

sábado, 19 de octubre de 2024

Sin violas ni violetas

 Hoy se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama.

Creo que toda lucha es más fácil si sabes contra qué te enfrentas, si puedes identificar por su nombre esa amenaza, en vez de cobijarla a la sombra de eufemismos teñidos en violeta. Así que hoy vuelvo a pedirte, amable leyente, que llames a las cosas por su nombre: la que nos puede acabar matando no es “una larga enfermedad“, es una dolencia llamada ‘cáncer’.

El cáncer de mama ha matado a muchas de mis personas queridas, empezando por mi añorada mamá. Pero son más las que lo han sobrevivido.

Ánimo a las pacientes de cáncer, un abrazo a sus seres cercanos y toda mi sincera alegría a cada una de quienes se han recuperado de esa enfermedad llamada ‘cáncer’.

             


miércoles, 10 de abril de 2024

Abracemos toda esperanza

Tras tanto mareo provocado, llega el momento avocado de bailar abrazados.

Sin entrar en muchos detalles —que luego me desoriento y convierto mis reflexiones en laberintos— debo reconocer que mi más preciada creación, lo más cercano que nunca he tenido a un hijo, es mi personaje de Nino Escritor.

Cual Gepetto, me gusta tallar figuras con mis palabras e insuflarles vida con mis ilusiones. A falta de madera —que aunque haya sido un pirata malo, no tengo ninguna pata de palo— me baso en experiencias ajenas y propias para repujar escenarios ficticios recubiertos del barniz de la realidad. Un poco de esto, un algo de eso, sombra aquí, sombra allá, unos polvos mágicos y, en lugar de un conejo, saco un personaje de mi chistera.

En el caso del asombrosamente menguante Nino Ortea, su nombre es resultado de la nada original conjunción de mote por el que me llamaba mi madre –ni cuando me reñía me llamaba por mi patronímico– con mi apellido paterno. La idiosincrasia de mi heterónimo, su vita operandi y su modus vivendi son un mero juego de espejos y humo, articulado sobre las fallidas percepciones de quienes creen conocerme bien, y como mucho me prejuzgan por mis apariencias o sus carencias. Habitualmente es él quien viene al rescate de mi persona en desiertos de misantropía. Ocasionalmente, soy yo quien acudo al rescate del personaje en naufragios en tierras extrañas al afecto.

Gustaf Adolf Tenggren - Pinocchio & Geppetto

Del King Kong virulento con que me animalizan quienes me violentan, al Peter Pan irredento con el que fantasean las Wendys que me niegan. Del pendón irredento –enamorador de damas de alta cuna– al romántico irredento –enamorado de lozanas de cama accesible–, hay una diferencia basada en que el latido de quien me atienda de corazón lo haga al compás de una sístole o al destiempo de una diástole.

Pinocho es el mismo, lo que varía es la percepción ajena. En ti, afable leyente, está ese toque vital –como el de un hada azulada– que le confiere su vida anhelada.

Lo que debe pasar, pasa. Y un día, ya no estamos

Cuidado al reproducir este clip, contiene la escena final de «Pinocho» Guillermo del Toro (2022)–.

¡Gracias por venir y enloquecer!

Nino. Gijón. 10-IV-2024.


lunes, 11 de marzo de 2024

Hoy hace 20 años

Hoy hace 20 años, España sufrió una cadena de atentados terroristas en los que fallecieron directamente 192 personas y casi 2.000 resultaron heridas.

Aquel jueves, las noticias trágicas desbordaban la capacidad informativa de las cadenas de radio. Apagué el receptor mientras empezaba a preparar la comida para mi madre, convaleciente, y para mí –mi padre y hermana estaban trabajando–.

En el comedor mi madre permanecía frente al televisor. Aterrada por lo que estaba pasando, atrapada en la visión de aquellas imágenes aterradoras. Desoyó mis invitaciones a que apagara el aparato y se uniera a mí en la cocina. Fui yo quien se unió a ella en el comedor. Permanecimos sentados en silencio durante, calculo, un par de horas. Recuerdo la frase con la que mi madre rompió ese silencio: “Me preocupa el mundo que os dejo a tu hermana y a ti”.

Los atentados del 11 M infectaron profundamente su ánimo. El lunes siguiente tenía cita oncológica. Los resultados del análisis de sangre fueron por primera vez negativos. Le suspendieron la administración del tratamiento paliativo que estaba recibiendo. Suspensión temporal que se convirtió en definitiva dada la progresión que alcanzó el cáncer en una semana. Pocos meses después falleció mi madre: Elena. En parte fue una víctima colateral de esos atentados.

Veinte años después, su hija y yo seguimos vivos. Mamá sigue latiendo en nuestros corazones. Y, si existe ese Cielo en el que ella creía, confío en que al vernos su preocupación no sea grande: el mundo sigue siendo cruel; pero en sus hijos habita la ternura.

 

Amable leyente: hemos vivido tiempos terribles y los hemos sobrevivido; hemos sufrido pérdidas dolorosas y honramos el recuerdo de los fallecidos. Cuando el dolor ataca es natural dolernos, cuando el recuerdo duele alivia el liberarlo. Nuestros seres queridos, los vivos y los muertos, nos quieren libres de malos recuerdos; pero no amnésicos del dolor compartido. Hoy hace veinte años fue un día nefasto, le siguieron días horrendos y también estupendos. Si la vida fuera siempre una fiesta, las fiestas –y probablemente la vida– no tendrían sentido. Vendrán días felices, aunque el de hoy sea de melancolía.

¡Salud y suerte!

viernes, 8 de diciembre de 2023

#èchalecuentoporNora

Nora Montoto, niña gijonesa que acaba de cumplir 10 años, padece GNAO1 –una enfermedad ultrarrara que solo sufren otras s 150 personas en el mundo–. La GNAO1 provoca problemas neurológicos, motores y/o epilesia. Nora no habla ni camina.

Nora será protagonista del cuentacuentos solidario que se celebrará este fin de semana, sábado 9 y domingo 10 de diciembre, en La Madriguera –C/ Juan Alvarconzález Nº 7, Gijón–; una pequeña librería de barrio de Gijón especializada en literatura infantil, propiedad de Tania de la Cruz.

https://www.instagram.com/p/C0hBdWdspJT/


 

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lunes, 18 de septiembre de 2023

El diablo dijo no

El diablo dijo noOrquesta Mondragon 1984 EMI-Odeón, S.A.


Buenos días:

Hoy tengo mucho que celebrar; y no se me ocurre nadie mejor que tú para compartir mi “aquíseguir”. Gracias por el regalo de tu compañía, amable leyente.

No importa si hay quienes ven como un delirio el espejismo recreativo que celebramos. A esta altura vertiginosa de mi vida achacosa tengo comprobado que el Infierno son los demás que en su delirio nos hacen sentir de más, para así arrojarnos al pozo del sollozo.

Delirio es hacer lo que haces porque te toca, porque es lo que se espera de ti o porque así te formalizas en una forma de persona formal. Lo nuestro –este flujo de palabras– es un espejismo celebrante, o la ilusión de unos ilusos que no pueden evitar ilusionarse ante lo ilusionante de seguir a lo nuestro en vez de a lo suyo. Quizás al resto les parezca ilusorio: pero lo que cuenta es que a los que sumanos nos resulte estimulante.

Con las caídas y recaídas que conlleva la debilidad frente a lo eterno, ¡aquí estamos, tan firmes como una veleta al viento! Así que cuidado con apagar la vela de la tarta de un soplido, pues podríamos acabar donde anida el olvido. Más vale hacerlo con un susurro, para que nuestro destino no acabe en sus manos como un churro.

El caso es que, para mi sorpresa, hoy cumplo 58 años. Tú ya los has cumplido o los cumplirás. En todo caso:

¡Feliz cumpleaños, amable leyente!

 

domingo, 16 de julio de 2023

En memoria de Francisco Ibáñez

Las semanas recientes están siendo marcadas por la muerte de autores a los que
admiro o respeto. El día de ayer no fue, por desgracia, una excepción: ayer
sábado falleció el gran historietista español
Francisco Ibáñez, quizá el creador artístico que más conectó con la sociedad española a lo largo del siglo XX.

Ilustración de Francisco Ibánez junto a algunos de sus personajes.

Ibáñez mantuvo a lo largo de sus 65 años de carrera profesional una habilidad para conectar con la realidad del día a día que vivíamos/sufríamos sus lectores. Desde que la primera historieta de sus personajes celebérrimos “Mortadelo y Filemón” apareció en enero de 1958, sus viñetas nos llevaron a la risa o la carcajada, pero también a percibir un reflejo esperpéntico de nuestra sociedad. Es mucho lo que la Historieta patria le debe a este creador –firme defensor de los derechos de autor– y lo que sus lectores le tenemos que agradecer.


Para otro momento en este blog dejo la publicación serializada de un ensayo sobre la obra de Francisco Ibáñez. Ahora sólo busco reflejar la sincera emoción que me ha provocado su muerte y reflejar mi agradecimiento por los buenos ratos que la lectura de su obra lleva produciéndome desde hace 55 años –agradecimiento que pude trasmitirle en persona en las dos ocasiones en las que asistí a encuentros con él–.

Su muerte me ha llevado a pensar en mi padre.

Papá era un gran lector de tebeos. Lo fue, casi, hasta que –cerca de la edad de jubilación– las limitaciones visuales lo alejaron de la lectura de viñetas. De mi padre he heredado mi pasión por la Historieta. Él me compraba semanalmente los tebeos y, cuando empecé a adquirirlos con mi paga, me pedía que le dejara algunos ejemplares (no le gustaban las creaciones del “comix”, ni de los superhéroes Marvel, pero sí los de DC y Conan). De las historietas de Ibáñez, las favoritas de mi padre eran “Rompetechos”, “13, Rue del Percebe” y “La familia Trapisonda”.

Al igual que el recuerdo de mi  querido padre me acompaña día a día, también lo hacen las viñetas de mi admirado Francisco Ibáñez.

DEP.



Nino

martes, 11 de julio de 2023

Sin otro móvil que el de contactar

The Old Fashioned Way – Charles Aznavour

℗ 1980 Blue Pie Publishing USA

Este viernes, un alumno quinceañero se mostraba sorprendido de que le comentara que no llevo activados los datos en mi teléfono móvil. Para él un teléfono sin Internet es tan inútil como lo es para mí un corazón sin amor.

El problema es que esta cerrazón adolescente se hace más hiriente en los que ya no peinamos canas, sino que lucimos calvas.

¿Estoy exagerando?

No más de lo habitual en mí, amable leyente.

¿O acaso soy el único cuasi sesentón que se sorprende al ver cómo sus compañeros de café están más pendientes de los “chats” con sus “followers” ausentes, que de las charlas con sus conocidos presentes?

https://isorepublic.com/photo/white-phone-table/

Es evidente que, a ciertas edades, la decrepitud comienza a hacer mella hasta en la piel más bella; pero sigo prefiriendo la expresividad de una arruga en un rostro, a la tersura juvenil de un icono en una pantalla.

Intentar explicarle esta sensación crepuscular a quien está naciendo a la vida habría sido tortuoso. Creo recordar que le dije una verdad más sucinta: “I live my old fashioned way”.

Y siempre ha sido así: vivir a mi manera conlleva vivir fuera del signo de los tiempos. Soy yo quien se aísla de los demás al no ir donde ellos van, al no hacer lo que ellos hacen, al no vivir como se espera que viva según mis datos estadísticos… Vida que tiene más en común, dejando a un lado su hiperconectividad, con la que lleva ese muchacho que con la de sus padres.

Mi actitud vital no es contemporánea, pero tampoco es extemporánea: es necesaria para mantener mi equilibrio emocional. No soy un marginado por otros, sí un inadaptado voluntarioso. Procuro hacer todo lo que puedo a mi manera. No haber opositado y seguir dando clases particulares es prueba de mi preferencia por vivir “a mi manera anticuada”.

Confío, amable leyente, en que no hayas encontrado anticuado este texto, escrito sin otro móvil que el de contactar para agradecerte tu cordialidad.


 

lunes, 1 de mayo de 2023

Sobran los motivos

 

 

Que no nos vengan con que hoy es un día de fiesta. Hoy –como ayer y mañana– es un día de reivindicación.

No hay nada que celebrar, a menos que seas de los pesebreros que hacen del sostener una pancarta su modo de vida.

Si eres de los que se traga un gobierno de izquierdas, es que no das una a derechas: éste es un gobierno nepotista de trileros.

Nos sobran los motivos para mantener animos combativos frente a los explotadores y las sanguijuelas.

No habrá razon, que no existiera ayer para salir a la calle hoy. A no ser que seas de esos que hacen siempre lo que se espera cuando se espera que lo hagan.

Yo no bailo al son de sus tambores.

Nino


martes, 28 de marzo de 2023

A ti que me faltoseas

Texto personal y quizá críptico sobre lo imperdonable de olvidar a los miserables.

Imagen de Alberto Sordi en la película Los inútiles -  I Vitelloni Fellini de federico Fellini

 

Supongo que con el PERDÓN pasa como con el OLVIDO: son palabras que usamos habitualmente, pero las sentimos en ocasiones contadas.

Por fortuna conozco el AMOR y desconozco el PERDÓN.

Desconozco el PERDÓN sentido y sincero que resulta de superar un daño irreparable, ya que nunca me he visto en una situación en la que alguien me haya provocado un mal.

Pero sí que he afrontado a quienes me hacen centro de su mucha inquina. Y a esos ni los perdono ni los olvido. Nada de recomenzar tras la afrenta: no puedo perdonar a quienes me hacen daño de manera gratuita; sus ofensas les saldrían gratis.

Asimismo, los practicantes del perdón aseguran que éste conlleva el olvido; y ése es un monte en el que nunca clavaré una cruz. Olvidar conlleva el peligro de volver a morar en lugares que los ángeles no se atreven a sobrevolar; y, pese a mi tendencia a sobrevalorarme, no soy ningún valiente.

Recordar es una forma de crecer, de aprender y alejarse del dolor.

Si se llama “juicioso” a quien recuerda que el fuego o el filo pueden hacer daño, ¿por qué al que recuerda quién le hizo daño se le denosta como “rencoroso”? ¿Acaso lo noble es exponernos al sufrimiento?

De ahí que me reafirme en que no perdono a los miserables ni olvido sus afrentas.

 

Lo imperdonable sería no agradecerte eso que tú me das, amable leyente. GRACIAS INOLVIDABLES. Nos dedico «Eso que tú me das», tema del inmortal Pau Donés y su banda Jarabe de Palo.



domingo, 7 de julio de 2019

Sin saber cómo ha venido, te ha cogido la tormenta

Fito & Fitipaldis - Soldadito marinero


Escribir ficción literaria me ayuda a inmortalizar la realidad sentida.
En mis fabulaciones vivirán por siempre mis evocaciones, esas experiencias que sustentan tanto mis relatos, como las “brevelas” o novelas. Independientemente del tiempo narrativo de mis cuentos o de la condición de sus personajes, hay un eco de lo sentido en todo lo que ficciono.
Eso sí: no entiendo el eco como una mera repetición de un estímulo original, sino que como una variación que muchas veces enriquece –y ocasionalmente mejora– su fuente primaria. Ahí está la belleza de la sonoridad que ciertas palabras comunes alcanzan en algunas voces extraordinarias, la energía que los estribillos confieren a las canciones o la calma que trasmite un latido pausado.
Mi corazón no es pausado, pero sí delator de mis sentimientos. Mi ficción literaria no es serena, pero sí relatora de mis sensaciones. Al hilvanar ficciones creativas con evocaciones recreativas siento que estoy creando vida. De ahí que me sienta vivo al fabular ficciones donde trato a los personajes como personas. He llorado al ver que mi “yo creador” les daba muerte. Me he acostado con incertidumbre sobre cuál sería el futuro que les depararía “mi inconsciente escribiente”.
Al igual que me ocurre con las personas que he amado, me resisto a condenar al olvido a los personajes que he fabulado.

Mientras escribo esta enninación, mi buen amigo Antón está luchando por su vida. Siento que una forma de mantenerlo vivo es seguir haciendo eco ocasional de él en mis personajes. Desde mi experiencia creo que sólo el silencio nos conduce a la muerte total en el olvido.

Etorri zenuela jakin gabe, ekaitza harrapatu zaitu. Bizi naizen bitartean, bai bizi gara, adiskide.


Fotografía identificada como zorroza-ria-6-4-12. La encontré en https://www.elcorreo.com/fotos/

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