Ven y enloquece

Ven y enloquece
Acabo de autopublicar en Amazon «Vuelta a las andadas» —colección de treinta y tres entradas publicadas en “Ven y enloquece” entre octubre de 2010 y abril de 2012—.

lunes, 31 de agosto de 2015

Identidad fortuita




Los datos que me identifican en el registro civil son fortuitos: soy sietemesino, por lo que mi fecha de nacimiento es totalmente azarosa, mi actual nombre bautismal no es el planeado en un primer momento y el número de mi DNI podía marcar a cualquier otro.



Cada vez tengo menos que ver con ese administrado al que identifican unos datos burocráticos que son tan aleatorios como lo es mi capricho; y, puesto a elegir, prefiero sobrevolar mis experiencias al aleteo de la irracionalidad a sobrellevarlas bajo la gravedad de la sensatez.


Cada vez estoy menos interesado en la cordura de una sociedad que no me estimula. De ahí que, incómodo en éste, prefiera vagabundear por otros mundos, como los que hay más allá del espejo donde encuentra reflejo mi cuerpo, pero no mi espíritu.


Cada vez me cuesta más volver a este lado, o mejor dicho: cada vez me apetece menos hacerlo. Imagino que el día en que ya no estén aquí aquellos cuya cercanía me hace desear sentirlos, dejaré de volver a un ambiente saturado por ignorantes que me desconocen en mi valía.



A ojos de quienes me quieren pero no me entienden, últimamente estoy reduciendo en exceso mi presencia en Internet, al igual que hace tiempo que la he mermado en el mundo físico –creo que ven mi casa como una especie de fumadero de opio en el que me tumbo para evadirme de la realidad con chutes de delirios–. Ya no intento hacerles entender que hay muchas formas de vivir la vida; y que la mía, por ser diferente, no es ni mejor ni peor que la suya. Ahora me limito a vivir como quiero, dentro de los límites de lo que puedo.



Hoy he vuelto a escribir en este blog. No me atrevo a afirmar que seguiré haciéndolo con regularidad. No quiero ser un desdicho.

Gracias por tu compañía.

Nino

4 comentarios:

  1. Los datos que me identifican en el registro civil son o fueron cuando me di cuenta y por algunos años mi estigma, mi padre quedó prendado de amor por la mujer de notaría y olvidó el que hubiera sido mi nombre, cuando se presentó, ella dijo el suyo y es el que me puso, dijo, "si de grande es feíta, por lo menos que tenga bonito nombre", cuando se enteró mi madre ... :O

    Ahora me aboco a ti, creo que tu mundo interior es apasionante, estoy segura que tus días son serenos y tus noches adorables, a mí me gustaría que no dejaras de escribir y que fueras más asiduo en tus publicaciones pero, valoro el tiempo y respeto la forma en que cada uno se maneja.

    Como promesa u amenaza te diré que, si dejas de escribir, no dejaré cada día de darte lata [como ya lo hago] :)

    Un abrazo, Nino

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    1. Hola de nuevo, Mujer virtual:
      Leída, la historia personal que compartes es bellísima –cargada de una fuerza lírica–, pero, quizá, vivida no sea una historia tan reconfortante. Su capricho lo sentiste como un estigma. Purgaste el pecado de tu padre.
      Yo soy el quinto Marcelino consecutivo. Las familias pobres a falta de riquezas terrenales se transmiten herencias nominales. Seré el último Marcelino Ortea. Me siento egoísta por ello.

      Gracias por enriquecer mi mundo interior con tu aprecio. Te correspondo a tu afecto comentándote que nunca dejo de escribir, lo hago a diario, pero sí que publico de manera ocasional. Estoy en un periodo de crisis creativa, nada serio ni preocupante: tengo que decidir qué camino tomo y persistir en ese caminar.
      Al leerte me has hecho ver que os debo una aclaración al respecto a mis lectores.

      Encantado con tu promesa. Leer tus comentarios, especialmente en estos textos que creí que anidaban en el olvido, es para mí un ejercicio estimulante y reconfortante.
      Tu corazón no es de lata ni tu sentir es de aluminio. Nunca das la lata, siempre das luz.
      Un abrazo agradecido, Mujer virtual.

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    2. Buenas tardes, Nino
      No había escuchado que, de las personas que conocen esta historia [y no por mí] les pareciera bella, me has sorprendido, como te dije, era como un estigma, la gente me veía y parecía que era el producto de un error, eso como primera impresión, luego al conocerme todo se olvidaba.

      Hoy inicio una nueva lectura de un libro que me obsequiaron, hmm, no me siento muy cómoda con él, todo lo que fue el innombrable Hitler no me motiva, veremos.

      Un abrazo, Nino, que tengas un fin de semana maravilloso.

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    3. Buenas tardes, Mujer Virtual:
      Por suerte, la Belleza no es un sentimiento de acceso unívoco: la sentimos cuándo y cómo podemos.
      El saber que es una experiencia real y dolorosa para ti, me lleva a que opte por no profundizar en un tema respecto al que sólo te puedo estar agradecido por tu confianza al compartirlo.

      No sé qué libro sobre Hitler has empezado a leer. Hace años que evito el arte tremendista, y nunca he sentido fascinación por el horror humano —las obras que reflejan o fabulan actos humanos degradantes no son de mi interés—. Fíjate que ni siquiera he visto cine pornográfico en mi vida, pues lo considero una vulgarización del sexo.
      El Arte que me interesa es el que me acerca a la belleza de los sentimientos.
      Feliz domingo, Mujer virtual.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.