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domingo, 18 de agosto de 2019

El chispazo de la vida 2 de 3



Donairoso vicepresidente:

Sirva esta segunda misiva como ratificación definitiva de mi postergada iniciativa de dimitir del laborar y retomar el enamorar.

Tal y como le notifiqué hace más de una semana yo era un hombre feliz en mi badana.

¡¡Pero ahora estoy hasta el carajo de este trabajo!!


Ahora todo es caos y desorden. La improvisación es la pauta laboral de mis noches. De los días, mejor no hablar. Créame, señor intendente, mi alma en pena ha llegado al punto de odiar esta faena.

Y pensar que toda esta sequía de esperanza la ha desatado una bebida refrescante… ¡Maldita “Conga Mola”!


Desde que les dio por renovar la fórmula de su brebaje, cada trago de su “chispa de la vida” se ha convertido en un disparo letal. Nuestras calles se han llenado de muertos hiperactivos… ¡Y así no hay quién trabaje! Por muy buen profesional que seas, es imposible dar sepultura a alguien que no se está quieto. Si antes era un enterrador laborioso, ahora soy un encofrador patoso: acabo siempre la jornada laboral cubierto en cemento –lo cual debo admitir que me viene bien a la hora de volver a casa, ya que los espasmódicos no perciben mi olor y me dejan en paz–.

Imagen de autoría no acreditada.
Sé que no es culpa suya, apreciado jefe, pero ustedes me contrataron para dar sepultura a los fallecidos, no para meterlos en bloques de cemento antes de que les de la fiebre del “bailongo” y se revivan en la búsqueda temblorosa de refrescos que los mantengan chispeantes. La culpa es de los fabricantes de “Conga Mola”. A uno de sus ingenieros se le fue la mano con la cafeína. En lugar de retirar esa remesa excitante, se la quitaron de delante comercializándola bajo el lema “¡Revive a un muerto¡”.

Y así fue…

Pero se les olvidó añadir que primero te mata de un paro cardíaco súbito provocado por el exceso de estimulantes que contiene. Pese a que lo inmediato de su efecto propició que se asociara raudamente su consumo con una posibilidad elevada de muerte por taquicardia, las autoridades públicas no han retirado el mejunje de la circulación.



4 comentarios:

  1. Me acuerdo de tu reciente primera parte, voy hacia ella, vuelvo a pasar por acá, para luego viajar hacia la siguiente y última parte....

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    1. Disculpa esta edición laberintica, Frodo.
      ¡Estoy hecho un ninotauro!

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  2. Gracias por esta refrescante entrega.
    Saludos, mon ami.

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    1. Gracias a ti, Clarisa, por tu efecto efervescente sobre mi escribir embotellado.
      Un abrazo refrescante, compañera.

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Gracias por tu lectura comentada.

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