Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de agosto de 2023

Este jueves, un relato: Argumentos con algo de real…


Hola, este jueves es el compañero El demiurgo de Hurlingham quien coordina un encuentro creativo bajo estás indicaciones:

Les presento unos argumentos, basados en hechos que han sucedido. Se trata de que tomen uno de estos argumentos y escriban un relato, a partir de ese argumento. Con un estilo personal y el género que prefieran.

En mi caso, he optado por la sexta sugerencia: 6) Un personaje comienza encontrar interés en las conversaciones de las personas, desconocidas, de a su alrededor, en los lugares que frecuenta.

A la que he aportado algo de real  y el resultado es este relato que amablemente te dispones a leer –o a escuchar en su versión “libertango”–:


«Por una cabeza», libertango de Nino Ortea


 


Permíteme, afable escuchante, hablarte en voz alta; y así hacer de mi soliloquio una conversación entre desconocidos gracias a tu atención.

No voy a fabularme como puntual. La inquietud que me causa la quietud de la espera, me lleva a autorecetarme acudir retrasado a mis citas. Ayer, la sugerente “María” me propuso vernos hoy a las 9. Tras haber llegado retardado, la rebusqué en un café dividido en dos por un muro antitabaco tan inútil como un consejo a destiempo. Me senté y oteé vidas ajenas. Un par de escenas más allá, vi a una morena cuya tez nacarada contrastaba con el tenue rosa de sus labios. La mirada perdida revelaba que no se encontraba allí, sentada frente al repeinado que intentaba retenerla con palabras convertidas en lamentos.

Me atrapó lo discreto del desprecio de la esfinge mientras prendía un cigarrillo.

Un camarero le llamó la atención, desatando la ira contenida del repeinado. Ella apagó el pitillo. Se disculpó. Tocó sin acariciar la espalda del desdeñado; y caminó hacia donde ya estaba su mente.

 

Una rubia, de ojos tan alegres como su sonrisa, me miró. Le devolví la sonrisa. Cuando se acercaba, resonó una voz inquisitiva. Su madre le ordenaba que no me molestara. Entonces llegó “María” con la mirada perdida…

Comprendí que pasaba del purgatorio de la espera al infierno de la pérdida. Comprendí que había perdido, aunque fuese sólo “por una cabeza”, la carrera del amor. Y “si ella me olvida ¿Qué importa perderme mil veces la vida? ¿Para qué vivir?”

 

Y aquí llevo sentado desde entonces. Por las colillas que veo acumuladas en el plato del café, debe de haber pasado un rato largo. Rato que ha sido bueno en su etapa final, gracias a tu interés. El camarero no ha venido ni una vez a llamarme la atención por fumar un cigarrillo. Intuyo que él sabe bien lo que es penar en el infierno de la pérdida. Intuyo que él sabe bien lo que es “perder mil veces la vida por una cabeza”.

Gracias por esta conversación, amable escuchante. No lo olvides: “no hay que jugar”.

 

Para leer el resto de creaciones aportadas por mis compañeros sólo tienes que pulsar en este enlace:

https://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com/2023/08/este-jueves-un-relato-argumentos-con.html

Le agradezco a Demiurgo su inspiración y a ti tu compañía, amable leyente-escuchante.


jueves, 18 de mayo de 2023

Este jueves: Cuéntame una anécdota o hecho curioso

Desde hoy jueves, es la compañera Myriam quien impulsa y coordina un nuevo encuentro creativo de aportes “jueveros” en su blog «De amores y relaciones».

Ésta es la manera clara en la que Myriam detalla su propuesta:


Y éste es mi aporte a su sugerencia creativa: un relato cuasi autobiográfico, han pasado 45 años desde ocurrió lo que rememoro, por lo que en mi narración de 350 palabras de extensión habrá falsos recuerdos. Dedico con afecto este relato a Ismael Petroni Núñez.

Quizá te apetezca escuchar la canción «Arponera», interpretada por la banda Esclarecidos, mientras navegas por mi marea de recuerdos. Gracias.

Arponera - Esclarecidos

Disco: Esclarecidos 2. ℗ 1985 Dro East West

Producer: Trinidad Paco. Composer, Lyricist: Cristina Lliso

 

«Sobre orcas y crucifijos»

 

Un domingo de febrero de 1978 vi en el cine «Orca, la ballena asesina».

El lunes estaba escenificando esa peli a mis amigos del parque “Los jardines de la Reina”, situado al comienzo del muelle del Fomento. Muchas lanchas de menudeo y bajura atracaban allí, al pairo del edificio donde se rulaba el pescado.

Fotografía de Los jardines de la Reina tomada en los años 70

La mar estaba alta. Fue fácil acceder al malecón. Cogí un trozo de hierro caido en el embarcadero y empecé a emular escenas de «Orca…». Estaba tan metido en mi papel, que cuando una chalupa se movió abruptamente le lancé el palo, temeroso de que fuera un cetáceo asesino. Aquella tarde descubrí que había nacido para arponero: acerté a la primera.

La lancha empezó a hacer agua. Marché escopetado para casa.

A la mañana siguiente, antes de ir al cole, me acerqué al muelle y vi la chalupa hundida.

Tragué saliva.

En la escuela me chivaron que la barca era del padre del “Tiñosu” —un matón escolar— y que alguien le había delatado mi ensartamiento.

Me atraganté con mi saliva.

Cuando lo vi encararme, me puse tan nervioso que agarré un crucifijo de una pared y le arreé un golpetazo, sin fijarme en que lo hacía por la parte del cristo metálico.

Me expulsaron temporalmente del centro.

A “Tiñoso” lo expulsaron definitivamente: aunque yo no la había visto, venía hacia mí con una navaja. Y era reincidente en blandirla dentro del centro.

Ante la amenaza de venganza “tiñosera”, durante un tiempo sólo jugué cerca de la protección del quiosco del parque, cuyo personal me conocía de mi condición de preguntón, más que de cliente: “¿Me da un pica-pica y una barra de regaliz? ¿Ya compró mi papá el Capitán Trueno? ¿Me puedo esconder, que me quieren pegar?” Y en el quiosco me ocultaba hasta que me avisaban de que podía salir.

Mis padres nunca supieron esta historia del “arponeo” fortuito.

Tenía prohibido acercarme al puerto. Y lo de haber hundido la chalupa hubiese conllevado un castigo de aúpa.

“Tiñosu” tampoco contó lo ocurrido a sus padres.

Le avergonzaba que un enclenque lo hubiera golpeado en público.

 

Te agradezco tu lectura atenta de este esclarecimiento de un suceso que casi me deja tieso.

Doy las gracias a Myriam por sus constantes muestras de aprecio y te invito, afable leyente, a que pulses en este enlace para acceder a la enumeración del equipo creativo que participa en este encuentro.

¡Salud y suerte!

https://deamoresyrelaciones.blogspot.com/2023/05/convocatoria-para-los-relatos-del.html


martes, 9 de mayo de 2023

Microrreto: La paleta de las emociones


 Imagen David Rubio para el blog blog «El tintero de oro».
 

El chipirifláutico David Rubio inspira y coordina un nuevo encuentro creativo desde su siempre emocionante blog «El tintero de oro». El reto de este mes consiste en “escribir un micro inspirado en una emoción como mínimo”.

Mi fábula de 250 palabras es hija de la ira (sin duda, la emoción que más me pecamina). La he dramatizado en esta práctica de locución que quizá te apetezca escuchar mientras lees el relato.


El demonio de la carne

 

Finalmente Dale cayó dormido. Me levanté y llevé su copa a la cocina.

Arrojé el alcohol que quedaba sobre la madera que había en el enorme horno de leña.

Recordé nuestros años de colegio y cómo Dale lograba sentarse con las niñas que me gustaban.

En el instituto, compartió con Laura el viaje de estudios al que no me apunté para no dejarlo solo. Estaba castigado. Descubrí, ya tarde, que finalmente le habían permitido inscribirse; pero… se le olvidó decírmelo.

Laura, Maddy o mi todavía esposa Audrey, todas fueron activadoras sucesivas de la “maldición”, palabra en la que Dale abstraía su gusto por la mujer ajena.

Lo había oído innumerables veces lamentarse de esa maldición que lo convertía en desleal con sus seres queridos. Pero esta tarde, escucharlo hablar con ese desapego de la adoración que Audrey le profesa fue demasiado.

Me invadió el arrebato “Bob”.

De repente, como en una toma involuntaria de cámara, vi a Bob reflejado en mi copa de burbon. Bob lleva siendo mi amigo imaginario desde que Dale empezó a hacerme sufrir lo inimaginable.

Siempre me animaba a volcar mi ira en romper los regalos que Dale me daba tras sus maldiciones. Pero esta vez me incitó a romper a Dale.

Cerré los ojos, oí su carcajada y olí su aliento fétido susurrándome: Fuego, camina conmigo.

Como buen amigo de Dale, me alegro de haberlo liberado de su “maldición”.

En cuanto lo haya metido en el horno lo habré redimido del demonio de la carne.

 


Gracias por tu atención al videorrelato «El demonio de la carne». Intenté que mi personaje no resultara plano y dotarlo de un arco emocional que explicara su tensión disparada; pero creo que presentarlo justo cuando acaba de asesinar a su “mejor amigo” no ha sido un buen punto de partida. ¿verdad?.

Te invito a que visites el blog «El tintero de oro», donde –además de un listado con los aportes cautivadores de mis compañeros entintados– encontrarás un brillante artículo de David Rubio sobre las emociones y cómo usarlas en la creación literaria:

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2023/05/microrreto-la-paleta-de-las-emociones.html

El espectro “Bob” ya me había arrebatado en otro relato que compartí en una convocatoria de “El tintero”. Quizá te apetezca leerlo.

https://venyenloquece.blogspot.com/2022/09/microrreto-cita-la-vista.html

Gracias por venir y enloquecer, amable leyente.

@NinoOrtea

https://www.youtube.com/@NinoOrtea

viernes, 21 de abril de 2023

Este jueves, un relato: Un encuentro en el Mara Verso

Mara Laira por Dario Brabo

El apreciado ensoñador Demiurgo coordina el encuentro creativo: “Este jueves, un relato: Un encuentro en el Mara Verso”.

Esta semana la araña de la migraña me está apretando fuerte en su telaraña. Sin el peso de un elefante o la gracia de Spiderman, intento balancearme fuera de su enredo. Y para ello tomo el impulso de un antiguo relato –que escribí para otra convocatoria “juevera” articulada por Demiurgo– y lo adapto a estos tiempos, tan nuevos y salvajes como un gatopardo: de ahí que los cambios de «El triunfo de Ella» a «Tuyo siempre, Mara Laira» hayan sido meros giros “lampedusianos”.

Todo mi agradecimiento a Demiurgo, inspirador de Hurlingham e inspiración donde quiera que va. Toda mi entrega a Mara Laira.


Tuyo siempre” - Andres Calamaro El Salmon 2000 dro east west / warner music argentina

Tuyo siempre, Mara Laira

 

Una oleada eléctrica estimulante, musitada por el adormecedor automático del armonio de desánimos, acunó a Rick Deckard: otrora detective de lo oculto y que ahora –reconvertido en agente “Blade Runner”– se ocupaba de retirar toda presencia anómala en este plano de la realidad.

En su sueño entrevió una mujer de facciones perfectas coronadas por una melena negra recogida en un tocado. Al acercársele, balanceaba su cuerpo turgente a un ritmo tan acompasado como una canción pausada de Calamaro.

Deckard gozó de un espasmo al escuchar su voz tenue. De la que ella se inclinaba para susurrarle al oído, el ojo privado de disimulo del detective aprovechó para investigar su fragante escote. Dijo llamarse Mara Laira, soprano en polifonías amorosas y musa de composiciones ardorosas de Demiurgo, rimador recitado con deseo en los ensueños perdidos por todo Hurlingham.

Con dedos ágiles, Mara sacó papel de plata del paquete de tabaco que había en la mesita. En menos tiempo del que Deckard necesitó para suspirar su nombre, ella había moldeado un unicornio que posó sobre la rinconera.

Murmuró al extasiado Deckard que su existencia era cierta; aunque, por su perfección, parcía irreal.

Necesitaba su ayuda para encontrar a su afín Duality, a quien el desafinado malvado Nino Ortea mantenía atrapada en una historia perdida o sin terminar de empezar, recluida en uno de esos relatos que se quedan varados en los arrecifes malditos que separan la inspiración de la creación.

Si la ayudaba a encontrarla en el espacio virtual, sabría recompensarlo a un nivel que níngún armonio de desánimos se atrevía a alcanzar. La siguiente noche, tras quedarse dormido, acudiría a saber su respuesta.

Sorprendido —siempre le sorprendía encontrarse despierto tras un sueño tan vivo— Deckard se desperezó. Maldijo su soledad indeseada y su debilidad ante el deseo. Maldijo la vivacidad de sus sueños y el desaliento de su vida. Estiró una mano para coger un cigarrillo con el que sustituir maldiciones por toses. Sus torpes dedos tiraron un objeto. Sobre el suelo vio destellar un unicornio plateado.

Activó de nuevo el adormecedor, necesitaba darle su respuesta a Mara Laira.

 

Puedes acceder a un listado de mis compañeros participantes en esta convocatoria al pulsar en este enlace que te llevará al blog de Demiurgo.

http://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com/2023/04/este-jueves-un-relato-un-fin-para.html

Este relato que has tenido la amabilidad de leer es una reelaboración de la fabulación «El triunfo de Ella» (escrito el jueves, 21 de abril de 2016)

https://venyenloquece.blogspot.com/2016/04/este-jueves-un-relato-mara-laira-yrick.html#comment-form



 

jueves, 9 de marzo de 2023

MICRORRETOS: DE LA ESCENA... ¡AL MICRO!

Hola a todos:

El compañero Bruno nos hace la siguiente propuesta desde el blog «El tintero de Oro»:

Agradezco a Bruno su propuesta y a ti, amable leyente, la lectura de «Tras la caída», mi aporte a su convocatoria. En este micro añado una escena al final fílmico común en las tres películas canónicas protagonizadas por King Kong. Fabulo que, tras su caída, el gran simio se levantó con un chinchón y Bueno, mejor lees el relato; si te apetece, puedes escuchar a la par mi locución con pulsar sobre este enlace.




Tras la caída (King Kong’s chinchón)

Un relato de Nino Kinkonea

 

Orca, “la ballena asesina”, se detuvo en la orilla. Sobre su lomo yacía el gran simio.

La isla misteriosa enmudeció cuando Kong se incorporó: incluso Triqui, el monstruo de las galletas, dejó de engullir Phosquitos. El regio primate, atenazado de dolor, se sentó de espaladas al mar y dirigió a sus congéneres una sonrisa cansada.

Pese a su debilidad, su voz sonó firme.

—Temíais que no volvería, ¿verdad? Son muchas las fabulaciones sobre mi muerte. Quizá la de Jackson haya sido la más espectacular, pero es tan ficticia como las anteriores.

Los humanos, en su soberbia, nos consideran irreales; cuando somos tan reales como lo son sus anhelos: si somos inmortales es gracias a sus leyendas. Encarnamos virtudes que envidian y disfrazan de aberraciones. Por defender lo natural, nos llaman monstruos. Por admirar la belleza, nos llaman bestias. ¡Eso se acabó!Nosferatu, asustado, dejó de mirar su reflejo en el espejo de Alicia, y abrazó a su amado Hombre invisible—. No volveré a apasionarme por sus mujeres. ¡Así que, ni se os ocurra volver a traérmelas vestidas en gasas y coronadas en guirnaldas! ¡La próxima os la coméis vosotros! Y me da lo mismo que construyan rascacielos enormes... ¡No volveré a escalarlos!

Mientras yacía sobre aquel sucio asfalto tuve tiempo de sobra para pensar. Aparcaré viejos rencores y querencias. No volveré a maravillar por novena vez su mundo inhumano. Y os aconsejo que hagías lo mismo.

Tenedles miedo, mucho miedo: matan lo que aseguran amar. ¡Menudos monstruos esos humanos!


 

Gracias por tu escucha/lectura atenta, amable leyente/escuchante.

 

Si te apetece disfrutar de otros textos que participan en la convocatoria de Bruno, sólo tienes que pulsar en este enlace.

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2023/03/microrretos-de-la-escena-al-micro.html

Gracias.

youtube.com/@NinoOrtea

@NinoOrtea

La que has leído es una reelaboración de una entrada de septiembre de 2008, que dio pie a una serialización de divertimentos apropiacionistas por parte de este cuentista. Por las limitaciones de extensión que presenta la convocatoria, he suprimido partes del capítulo. Si te curiosea leerlo en su totalidad, aquí te dejo el enlace, amable leyente/escuchante.

https://venyenloquece.blogspot.com/2008/09/kong-vive.html





domingo, 5 de febrero de 2023

Cegato (Un relato maullado por Flor y Nino Ortea)

El desprendido David Rubio vuelve a impulsar un encuentro creativo desde su blog «El tintero de oro». Esta 35ª convocatoria toma su inspiración en el escritor estadounidense John Kennedy Toole y su imprescindible novela de «A Confederacy of Dunces» –La conjura de los necios– una de mis favoritas como lector y de mis referentes como escritor.

Esta convocatoria me ha resultado muy especial, ya que he tenido la suerte de participar en ella con un texto coescrito junto a Flor: autora de una creatividad vivaz y con una impronta personal desbordante.

En principio este “regato” iba a ser publicado en el blog de Flor; pero circunstancias personales, que ella misma te cuenta en esta entrada, han conllevado un cambio de planes.

https://elbauldemislibrosyjuguetes.blogspot.com/2023/01/necesito-descansar-no-es-una-despedida.html


Aunque, lo que no ha cambiado es nuestra “conjuga” de estilos: el suyo, ronroneante; y el mío, maullante. Gracias por tu interés en nuestro “regato” sobre un cegato que tiene mucho de tozudo y nada de necio.


Imagen a25de381f04dff38237b85df51b5395, encontrada por Flor en Pinterest.

Cegato

(Un relato maullado por Flor y Nino Ortea)

 

—¡Finalmente, ya se me ve en la cara!

O eso, o soy de Picio, pues ella me habló de vicio luego de haber bajado su cabeza para mirármela fijamente.

Mientras mi acompañante, Úrsula, entre dientes decía:

—¡Con qué descaro lo mira, la descarada!

La doctora se alejó todo lo que pudo y me encaró –con rostro enojado– tras haber auscultado lo que este gato no le había ocultado.

—“Usted no sufre presbicia, señor Igmacio Minino. Lo suyo es puro vicio… de quejarse”.

De nada habían servido mis indicaciones y pronósticos. Según el diagnóstico de su profesionalidad, tengo una visión de 10 sobre 10. Yo a esa numerología, en las horas poco frías, la llamó “¡Pedazo orgía!”, pero con los ojos cual lirios tras su abuso de colirios –y con mi atención puesta en el corte y confección de la bata de la enfermera– allí, y sin que sirva de precedente, no encontré indecente el admitir mi incultura al preguntarle a la oculista por qué insistía en esa formulista del 10 sobre 10.

Mi acompañante me miró y me dio un codazo –para que reprimiera mis deseos gatunos–. En voz alta subrayó:

—¿No va usted un poco ligera de ropa, con esa bata que apenas tapa su generoso escote, enfermera lisonjera?

El caso es que la señora doctora ignoró lo dicho por mi radiante acompañante y me indicó tanto la salida —para mi desgracia no era la sanísima sanitaria— como que la última línea del cartel de lectura lleva una muesca con el número 10.

Pese a su meterme prisa para irme, volví a sentarme e insistí en mi incipiente condición de “rompetechos” mientras llamaba doctor al extintor. Ella se rió —la enfermera, que la señora facultativa permaneció muy entera— y de repente resonó la simple voz doctorera que me recordó que, simplemente, me hago viejo; pero que ya quisieran mis coetáneos tener mi ahínco visual. A lo que la afable Úrsula añadió que –tal y como ella siempre me había destacado– es mi percepción, y no mi visión, la que necesita dioptrías; pues veo lo que es y no lo aparente. Y a este gato lo tachan de “cegato” por percibir lo evidente.

¡Pobre de este felino que lleva toda su vida negándose a que lo den por liebre! ¿Y ahora quieren que me contente porque, pese a lo viejo de mi pellejo, tengo la vista de un conejo? Desde la escuela soy ese gato encerrado por preguntar lo que pone en el encerado. Desde siempre, hasta el más acompasado de mis ronroneos ha sido percibido como un maullido desafinado. Y ahora, por prohibirme, me niegan ponerme unas gafas que me permitan ver esa realidad a la que no atino a ponerle cascabel.

¡Remiaú!

Eso de no ver lo que los demás vislumbran, es un serio problema. Quizá no de visión, pero sí de adaptación. Y ya estoy cansado de ser el diferente y el raro. ¡Yo quiero ser Premio Nobel y tenerte a mi lado, minina!

 

Mientras me lamentaba en silencio, mi acompañante seguía afeándole su talante a la doctora:

—¡No es cegato, este loco gato; lo que tiene son visiones cíclopes por su mal de amores miopes! Y por eso pide con insistencia unas gafas. Ya que la vio y de la enfermera se enamoró pese a sus chafas.

De nada sirvió la explicación prímula de mi amiga Úrsula. De su consulta nos echó la oculista inculta.

 

La verdad redentora de la doctora no me había hecho libre, sino echado años y dejado sin gafas. ¡Con lo que me apetecía llevar anteojos como Vargas Llosa! Pero así está la cosa: yo, sin gafas; y Mario, sin Porcelanosa.

Como buen gato galán que soy, no pararé hasta que esta bella enfermera sea mía. De día y de noche le cantaré una sonata, le cantaré con la tuna de Tudela; y, poco a poco, ablandaré su duro corazón.

A la luz de la luna le citaré poemas de amor para mi bella doncella.

«Es verdad ángel de amor, que en esa alejada orilla del río el sol luce mejor, desde aquí no llegan los rayos de sol. Vayamos pues a esa otra orilla a tomar el sol.

Disfrutemos de nuestro amor, con tiempo y dinero te pondré un casoplón con chofer, criada, jardinero, y azulejos y baldosas Porcelanosa.»

 

719 palabras.

 

©Flor y Nino Ortea.

Para disfrutar de un brillante ensayo escrito por David Rubio sobre John Kennedy Toole y acceder a la relación de textos conjurados, sólo tienes que pulsar aquí

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2023/02/concurso-de-relatos-35-ed-la-conjura-de.html

Así mismo, te invito a que accedas al canal de YouTube «Todo lo que tiene nombre, existe»; donde las compañeras Ainhoa y Gille conversan con su amenidad habitual sobre vida y obra de Kennedy Toole.


 Si aún no te has hecho seguidor de su blog y canal, o del de cualquiera de los gestionados por los compañeros participantes en ésta o cualquier convocatoria “tintera”, “juevera” o “lunalunera” te invito a que lo hagas. Los compañeros fabulantes debemos enrolarnos en conjugaciones de creadores y no en conjuras de necios.

Nino Ortea.



Y, por si te apetece escucharlo, aquí te maullo ¡Remiaú!

jueves, 15 de diciembre de 2022

Este jueves, un relato: Un fin para Regina Clámor

Este jueves nos vamos a Hurlingham –dominio solaz del sagaz Demiurgo– para encontrarnos entre relatos de clamorosa calidad.

El tema propuesto se centra en la descentrada “Regina Clámor” –personaje creado por Demiurgo y disfrutado por todos– a la que se nos propone que le demos un final que pueda ser también un principio.

 


La semana se me está presentando ocupada; pero quería participar en el encuentro y lo hago rescatando una historia sobre un secuestro: el de Regina Clámor. Historia con la que participé, hace años, en otra convocatoria de Demiurgo. Historia que eliminé del blog para trasladarla a un libro de relatos que autopubliqué. Historia que alejo de la histeria al volverla a traer a éste su sitio.


Regina Clámor secuestrada (ups, ai didit egein)

 

Nos conocimos en “Tinder”. Ambos somos seguidores de No lo soporto.

Quedamos para vernos antes de ayer.

Recuerdo esperar por su autobús; ir a bares oscuros, a Regina bailando sobre la barra mientras yo le pedía al pincha-discos que se dejara de milongas y pusiera una de Los Chichos. A ella salir en volandas del bar, gritándole al tipo cachas que la alzaba. A mí siguiéndola en vano para reclamarle mi parte de nuestro fondo común para bebidas.

Recuerdo caer rendido en la cama… ¡y a la policía aporreando mi puerta, mientras me acusaban a voces del secuestro de la demiúrgica Regina Clámor!

¡No me podía creer que había quedado con la “Reina del Grito”, la aullante actriz de películas de terror! Me había dicho que se llamaba Inés Perta y que la gente la confundía con una prima suya famosa. En cuanto pueda, lo contaré todo por “TikTok”.

En ese momento lo importante era irme de casa volando, así que me fugué por la ventana, sin reparar en mi desnudez, que cubrí en cuanto llegué a la acera colocándome el cartel del menú de un restaurante vegano. Desde entonces, no me he quitado el anuncio ni para dormir bajo este puente.

En las hojas de un periódico que acercó esta mañana el viento, aparecía una foto de Regina en brazos de un musculoso que afirman que soy yo, ¡ya quisiera para mí ese cuerpo! El caso es que me acusan de ser su secuestrador, pues la clientela del bar me recordaba por mi mal aliento y la camiseta con el lema “Soy Nino Ortea”, que me había rotulado a bolígrafo para que Regina me reconociera al bajarse del autobús.

Ahora sólo me queda confiar en que, dada su habilidad de escapista, Regina no tarde en fugarse de su secuestrador; y en que, ya libre, afirme ante la policía que soy inocente de su rapto, para después aclarar a los periodistas que lo de mi mal aliento es un burdo rumor. Y bueno, si luego en privado me pasa el “Facebook” de su fornido raptor… ¡Mejor que mejor!

Nino Ortea. Gijón, 2016-2022.

 

Gracias por tu atención a este relato de 348 palabras, amable leyente.

 Éste es el vínculo para acceder al blog de Demiurgo.

http://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com/2022/12/este-jueves-un-relato-un-fin-para.html

domingo, 11 de diciembre de 2022

Concurso de relatos 34ª Ed. Sueñan los androides con ovejas eléctricas

El compañero Pepe de la Torre coordina la actual convocatoria creativa del blog «El tintero de oro». Pepe nos anima a participar tomando como inspiración para nuestras fabulaciones al escritor estadounidense Philip K. Dick y su novela «Sueñan los androides con ovejas eléctricas».


 

Participo en la convocatoria con el relato de 900 palabras «¡Es hora de vivir!». Gracias por tu tiempo de lectura, amable leyente.

Inva Mula - Il dolce suono
Aria from the Opera " Lucia di Lammermoor " (1835)


 Es hora de vivir

 Roy se despierta desorientado. Esa sensación es toda una experiencia. Hasta entonces siempre había sabido dónde estaba y qué lo había llevado allí. Pero ahora no tiene ninguna información implementada sobre su ubicación. Y es que nunca antes había sufrido un apagón.

Se relaja. No percibe amenazas. Aunque seguramente sus sentidos ya no están aumentados. También ésa es toda una experiencia negativa. Lo convierte en presa fácil para quien quiera que lo haya llevado allí. Seguramente aquel cazarecompensas, Deckard, lo ha capturado tras haber caido desvanecido sobre el tejado.

Se pregunta porqué no lo ha “retirado” con un tiro de su “blaster” como hizo con sus compañeros. Probablemente porque para la Tyrel vale más vivo que muerto, así podrán viviseccionarlo. Escucha unos pasos. Vuelve a tumbarse en la camilla. En cuanto se acerque Deckard lo inmovilizará. Al cesar los pasos, lo atenaza por el cuello. Se había equivocado. No es el cazarecompensas. Es aquél humano que había conocido con Pris. Es, es...

–¡No! ¡No, por favor! ¡No me hagas nada! –susurra una voz entrecortada–.

Roy lo suelta. Intenta hablarle, pero no puede.

–Soy Isidore, imagino que me recuerdas –Roy asintió–. Si te incorporas para que te haga unas curas, te iré contando lo que sé de ti.

Y J. R. Isidore sabe mucho de él.

Lo había rescatado del depósito donde los cazadores dejan sus piezas a la espera de cobrar bonificaciones. Le había colocado un localizador cuando él y Pris estuvieron en su casa, así siempre podría encontrar a sus amigos. Quiere vengar el asesinato de Pris. Fue la única persona que lo trató con humanidad en años. Tienen que eliminar a Deckard, el malnacido que había matado a Pris y había dejado moribundo a Roy bajo lágrimas de lluvia.

Para colarse en el depósito Isidore aprovechó un momento de distracción del personal. Nadie repara en su presencia. Todos lo toman por un desecho, lo que lo convierte en invisible. Este mediodía todos estaban absortos con el programa del “Amigable Buster”. Sorteaba un animal real. Nadie quería perdérselo. Nadie reparó en un donnadie que empujaba un carrito con material inservible.

Ahora están en su edificio. Aunque hay cientos de apartamentos, sólo él vive aquí. La visita que le hicierón Roy y Pris fue la primera en años. ¡Qué alegría! No le gusta estar sólo.

No sabe con certeza porqué Roy sigue vivo. Tiene que ver con la radiación atmosférica. Con ese mismo polvo que a él lo ha convertido en “especial”, en un desechado. Los androides Nexus están creados para operar fuera de la Tierra. Al contrario que los humanos, ellos podrían vivir en las tierras baldías.

Mientras que los “andys” –ideados para convivir con personas– son creados con limitaciones permanentes, a los Nexus les alteran las células del nervio vago para que se desactiven transcurridos cuatro años de operatividad: limitarlos conllevaría reducir su eficacia. Cuando Tyrel los diseñó no valoró el efecto que la radiación Terminus podría tener en ellos. Después de todo, estaban pensados para ser esclavos en el mundo exterior. Al descubrirse su descuido, se decretó prohibir su venta en la Tierra y exterminar cualquier unidad que regresara al planeta. Matarlos era más barato que rediseñarlos.

En la calle se rumorea que aquí los Nexus serían inmortales, que la radiación provocada por la Guerra Mundial Terminus frenaría su deterioro celular. Lo que Roy había sufrido fue un colapso impelido por el nervio vago. El polvo y la lluvia radiactiva que habían impregnado su sistema frenaron su desactivación y lo aletargaron. Tras recuperarlo del depósito le ha inyectado epinefrina. Algunas de sus habilidades androides han desaparecido. Pero recuperará las humanas, como la voz. Al menos eso les ocurre a las cibermascotas que él rescata: la radiación las depura en animales.

Pone a Roy un collarín de plomo en el cuello, para protegerlo del Terminus. La sugiere que descanse, facilitará su recuperación. Volverá en menos de dos horas con material sanitario de la clínica veterinaria donde trabajaba.

 

Cuando Isidore cruza el portal del edificio, lo saluda el sonido de la voz de Luba Luft, la cantante de ópera “retirada” bajo sospecha de ser una “replicante”. Se siente feliz al sentir que alguien lo espera en una casa que ha pasado a ser un hogar.

Tras entrar en el apartamento, encuentra a Roy acabando de quitarse el collar.

–Me recuerda mi sufrimiento de esclavo –le explica con voz afónica.

Gracias por tu ayuda. Sin ti no estaría vivo. Vivir será nuestra venganza contra asesinos como Deckard. Ayudar a nuestros iguales excluidos, sean humanos o androides, será la mejor forma de honrar a Pris.

Veo que has conseguido material. ¡Bien! Acércalo a la mesa, por favor, para que pueda verlo. En esta partida de ajedrez por nuestra supervivencia no sacrificaremos ningún peón. Vamos a necesitar todo componente que nos sea útil para resistir.

Debemos descubrir la manera de usar como terapia la radiación Terminus en humanos y androides. Tú y yo seremos las cobayas. En cuanto podamos asegurar la supervivencia de quienes nos acompañen, iremos a las tierras muertas a iniciar una nueva vida.

Roy sonríe a Isidore: .

–Pero antes, amigo, quítate esa ropa mojada y toma una taza del caldo que te he preparado. Y, si te parece bien, charlaremos sobre tu trabajo. ¿Crees que podrías traer a casa alguna de esas cibermascotas abandonadas? No lo creerás, pero durante mi apagón soñé que tenía una oveja.

 

Nino Ortea. Gijón. 2022.

 

Para leer más y mejores relatos, sólo tienes que pinchar sobre este enlace que te llevará a su listado en el blog «El tintero de oro».

Gracias por hacer que todos estos momentos se conserven en el tiempo como recuerdos en tu memoria, afable leyente.

Nino.

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2022/12/concurso-de-relatos-34-ed-suenan-los.html  

 


Entradas populares

LibrElena - Blog de Nino y Nino Ortea.

El contenido literario de este blog está registrado en Safe Creative