Empieza septiembre y se acaba la tercera temporada de Twin
Peaks. Todo final resultar en un principio que aterra.
Back to life, back to reality. Let's end this foolish
game.
© Jazzie B, Caron Wheeler, Nellee Hooper y Simon Law.
Tal y como me llevó a escribir Mónica: Soy
un soñador que sueña y luego revive dentro del sueño. Y es que escribir
al dictado del corazón, es quizá nuestro acto consciente más onírico, pero es a
la vez el acto de ilusión donde la Realidad se acomoda más a nuestro deseo. Y sin
ilusión no entiendo la vida.
Creo que mi percibir la vida como un sueño es algo bueno,
ya que habla de que no la siento como una pesadilla. Mis excesos resultaron en
delirios que, para mi vergüenza, a otros los provocaron vigilia; pero, hasta el
momento, mi vida ha sido tranquila. Lo que no la convierte en la existencia que
cualquier otro soñaría; aunque yo no soy cualquiera, soy Nino, y éste es mi ensueño.
Ocasionalmente me pregunto si esta satisfacción ante mi
vida es una muestra de conformismo, una consecuencia de mi persistencia en
encadenar actos de cobardía. Después de todo, mi existir puede ser
malinterpretado como un huir constante de las responsabilidades sociales
asociadas a cada etapa de edad: fui un mal estudiante, un objetor de
conciencia, un desertor matrimonial…
Soñador e irresponsable, ¿qué habría sido de mí, de no haber tenido suerte en la vida?
Soñador e irresponsable, ¿qué habría sido de mí, de no haber tenido suerte en la vida?
