Ven y enloquece

Ven y enloquece
Ya está disponible en Amazon mi antología «Nada ha sido probado». Gracias por vuestro interés.

sábado, 3 de enero de 2009

TdAp: Movieland 08








-->

Jerome Charyn // Movieland, chapter 10.

Two-Headed Man.
El hombre de dos cabezas.

10.8
Preminger llegó a Hollywood en 1936, conoció a Irving Thalberg y a todos los demás magnates, dioses y diosas: Cooper, Lombard, Gable, y Darryl F. Zanuck de la Twenty Century Fox, que era ahora el jefe de Otto. Pero Zanuck tenía su propio zurrón de prodigios austríacos, por lo que no se interesó por Otto, que permanecía ocioso la mayor parte del tiempo. Como una pieza de museo.
En los años treinta, Hollywood recordaba a “los grandes museos del mundo: siempre había considerablemente más talento en los almacenes que en la exposición”.
Finalmente, Zanuck puso a Otto a trabajar en una película B, y el “nuevo Max Reinhardt” se encontró confinado a las calles traseras de la Twenty Century Fox. Cuando Zanuck le despidió, Otto descubrió que ninguno de los otros magnates se acercaría a Otto Preminger, arriesgándose a la ira de Zanuck. Los magnates podían ser muy competitivos, pero también eran una comunidad de reyes.
Otto no pudo volver a encontrar un trabajo hasta que Zanuck estuvo muy lejos, en la Segunda Guerra Mundial, como teniente coronel al cargo de las películas documentales. Cuando regresó el dictador, volvió a degradar a Otto, obligándolo a formar parte de su pequeño club de productores, y no le permitió dirigir. “Él siempre caminaba de un lado a otro con su mazo de polo en su mano, y un cigarro enorme”. Pero, después de que Rouben Mamoulian fuera despedido de uno de los proyectos de Otto, una película llamada Laura (1944), Zanuck le permitió dirigir el film.

Trata de un detective (Dana Andrews) que se enamora del retrato de una mujer asesinada, Laura Hunt (Gene Tierney). La película parece una parodia sombría y romántica de Dorian Gray. Laura Hunt vuelve a la vida hacia la mitad de la película, y el detective se enfrenta al “doble” de la mujer muerta a la que ama. Laura es uno de los mejores ejemplos de cine negro.
De repente, Otto se convirtió en el protegido de Zanuck, un director y productor en el estrellato de la Twenty Century Fox. Permaneció en el estudió hasta que se convirtió en productor independiente con La luna es azul (1953), una inofensiva película modesta, que resultó controvertida al retar Otto a los censores, permitiendo que David Niven y William Holden utilizaran lenguaje de tanta obscenidad como “virgen” o “seducir”.
Uno debe esforzarse en recordar cuánto había retrocedido la nación. La caza de brujas había asustado a los anhelos de Hollywood. No había ningún contenido realmente “sexual” en La luna es azul. Veinte años antes, antes de que el Código de Producción fuera endurecido y aumentado, Hollywood había producido comedias y melodramas con Mae West, Clara Bow, Barbara Stanwyck y Jean Harlow, que eran divertidas, perversas, y estaban llenas de juego sexual. Pero, por supuesto, eso no tenía nada que ver con “Otto el Terrible”.
Siguió desafiando a los censores, jugando con los tabúes de Hollywood. Mostró toda la parafernalia del drogadicto en El hombre del brazo de oro (1955), contrató un reparto formado totalmente por negros para Carmen Jones (1954), y revivió a uno de los Diez de Hollywood de entre los muertos, Dalton Trumbo, para escribir el guión de Éxodo (1960).
A Otto le gustaba bailar con la controversia.

Contrató a Joseph Welch, asesor jefe del ejercito durante el proceso McCarthy, para interpretar a un juez de un pueblo de provincias en Anatomía de un asesinato (1959). Welch estuvo tremendo.


Otto continuó enfrentándose a los censores, destruyendo limitaciones. Mostró la ropa interior de Lee Remick en esa misma película. Manejó el tema de la homosexualidad en Tempestad sobre Washington (1962); nos ofreció una heroína con el rostro deformado en Dime que me amas, Junie Moon (1970).
Ahora, echando la vista atrás, apreciamos poco novedoso o realmente arriesgado en el trabajo de Otto. Él era un hombre del espectáculo que se confirmaba enfrentándose a los temperamentos de su época

©Tradución: Nino Ortea Gijón, 3-I-09


7 comentarios:

  1. Mut completito el retrato de Preminger, sólo te faltó mencionar que en 1955 dirigio El hombre del brazo de oro con Sinatra, haciendo alusión también a otro tema taboo como la droga.
    Por cierto, sobre Thalberg, y ya entrado en semi cotilleos, escribio Scott Fitzgerald una novela The last tycoon (o al menos inspirada en su persona). Recuerdo haber visto una version hecha por de Niro en los años 80 que me gustó mucho, pero que nunca mas he visto.
    Pos eso...mas cine..

    ResponderEliminar
  2. "I shall never forget the weekend Laura died. A silver sun burned through the sky like a..."

    Si me oye Otto me mata, pero yo creo que nunca superó la magia de esta película. Hizo cosas muy buenas más tarde, pero Laura es diferente.

    Nino cada vez está más interesante la visión de Hollywood de Charyn.

    Hasta la próxima entrega

    Salu2

    ResponderEliminar
  3. Muy buenas, Alberto:
    Gracias por el comentario, pero los méritos son para Charyn, yo me limito a traducir sus palabras. De hecho, en el texto que colgaré hoy, no comparto su opinión sobre la obra de Preminger, pero eso ya lo aclararé.
    La verdad es que la figura de Thalberg es muy controvertida dentro de la Industria, por mucho que un oscar honorífico lleve su nombre. La peli de la que hablas creo que es "El último magnate" dirigida por Elia Kazan, donde el recientemente fallecido Harold Pinter adapta la novela de Fitzgerald "The Love of the Last Tycoon". En su momento fue editada en dvd, desconozco si se mantiene en el catálogo de su editora.

    Veo que compartimos gusto por Fitzgerald, Preminger y el Cine.

    Pues eso… Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hay una cosa que no me casa. Dices que Laura no es tu película de Preminger favorita pero la citas en tu perfil como una de tus favoritas.
    Alguna de las otras que nombras está dirigida por Preminger?
    Besos

    ResponderEliminar
  5. solo he visto anatomía de un asesinato. ahí se ve que por aquella época, decir "bragas" o insinuar que la víctima podría haber seducido al violador, era armar la de Dios es Cristo. Además el final, en donde se piran sin pagar al abogado, si que me sorprendió. Aunque lo que más me gustó fue la actuación de George C. Scott, y mira que Stewart lo hace bien.
    Espero que no esté ud. muy destrozado por las acciones de la naturaleza femenina.
    Salu2.

    ResponderEliminar
  6. solo he visto anatomía de un asesinato. ahí se ve que por aquella época, decir "bragas" o insinuar que la víctima podría haber seducido al violador, era armar la de Dios es Cristo. Además el final, en donde se piran sin pagar al abogado, si que me sorprendió. Aunque lo que más me gustó fue la actuación de George C. Scott, y mira que Stewart lo hace bien.
    Espero que no esté ud. muy destrozado por las acciones de la naturaleza femenina.
    Salu2.

    ResponderEliminar
  7. ¡Muy buenas, Blade!
    Pues ya te pasaré pelis de Preminger. El viernes pasado conseguí "Adiós tristeza", adaptación de una de las novelas favoritas de mi madre.
    Seguro que has visto más, ya hablamos de ello.
    Con Anatomía... ya era un productor/director independiente consolidado pues el éxito de El hombre del brazo de oro lo asentó económicamente.
    El problema de la censura, o de la autocensura que es más triste, sigue ahí, no pertence al pasado. preminger era un maestro en utilizarla para promocionar sus producciones.
    George C. Scott es un actor enorme, consecuente y dotadísimo; además, sé que algunas de sus pelis figuran entre tus favoritas ¡que no todo van a ser degeneraciones fílmicas!
    Acuérdate de dejar agua a los camellos de los R,R.M.M

    Un abrazo

    Inoni

    ResponderEliminar

Hola, gracias por tu tiempo de lectura.