Resulta
triste, a la vez que curioso, el que ciertos actos que antes eran cotidianos
ahora estén idealizados. Si el mero hecho de escribir una carta resulta
inhabitual en nuestros días, ya nadie juicioso envía palabras de amor sencillas
y tiernas. El romanticismo ha quedado reducido a la Ficción, al igual que el
heroísmo o la puntualidad. No en vano, encuentro mucho heroísmo en quien se
atreve a enamorarse a tiempo y confía su corazón a intenciones ajenas.
domingo, 8 de agosto de 2021
210808
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