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martes, 27 de febrero de 2024

Pamplinera, no me vengas con que el Cielo está bajo la Tierra

Bob Marley - Get Up Stand UpBob Marley - Get Up Stand Up

Este pasado domingo conversaba con una conocida. Siempre la he considerado una persona con inquietudes espirituales, ya en la facultad me hablaba del misticismo en las canciones de Bob Marley –mientras que yo sólo percibía en ellas un ritmo envolvente–. Ese fin de semana se había estrenado la película «Bob Marley: One Love»; y aunque ninguno de los dos tenía intención de ver el biopic, ambos compartíanos ganas de conversar sobre el músico jamaicano. Esa misma mañana se había desarrollado una carrera solidaria contra el Cáncer Infantil, enfermedad que mató a Marley. Mi conocida sostuvo que –al igual que la mayoría de los enfermos que fallecen jóvenes de enfermedades tratables–, probablemente Marley no había creído en su curación: “no se visualizó recuperándose”.

Le repliqué que cuando mi migraña se intensifica tomo medicación; cuando tengo un problema busco su solución, no lo visualizo como solucionado; cuando alguien asegura algo que me parece cuestionable, como ella acababa de hacer, le transmito mi opinión, no confío en que el “universo” aclarará el malentendido. Imagino que mi conocida esperaba mi reacción negativa a su reducir la muerte a una falta de ánimo y no de salud; adujo que la mayoría de las personas no estamos dispuestas a aceptar nuestra responsabilidad sobre los males que sufrimos. Tras dirigirme una mueca de sonrisa añadió que hasta hace poco tampoco aceptábamos nuestra responsabilidad sobre los males que le provocábamos al planeta y ahora estamos muy concienciados de ellos.

Mi conocida es profesora y jefa del departamento de Inglés de su instituto. Le pregunté si, de cara a la preparación de un examen, se limita a urgir a sus alumnos a que se “visualicen” aprobándolo, o más bien los apremia a que estudien.

Ambos guardamos silencio. dado el sol de invierno que incidía sobre nuestros rostros ambos llevábamos puestas gafas de sol, lo que limitaba nuestra expresividad. Yo iba muy entretenido en observar cómo una niña secaba con su peluche del personaje de “Stitch” la barandilla del paseo marítimo mientras avanzaba junto a un par de adultos que no le prestaban ninguna atención. Imaginé que la niña habría preferido que le regalaran una figura de “Bob Esponja” y que su uso del peluche como absorvente era una forma de exteriorizar su desencanto con el regalo obtenido.

Tras un rato, mi conocida volvió a hablar y me sacó de mi abstracción. Afirmó que sabía que yo era reacio a abrirme a sopesar la valía de esa teoría ¿sanadora? que se sustenta en alcanzar nuestro equilibrio en el universo. La debí de mirar de manera inquisitoria, pese a las gafas de sol, ya que mencionó de manera apurada que hacía años me había regalado un ejemplar del libro «El secreto» (escrito por Rhonda Byrne) y que pese a su interés en saber mi opinión sobre él nunca me “atreví” a leerlo. Le aconsejé que la próxima vez que hiciera un regalo procurase que el obsequio fuera del interés de quien lo recibe, no de quien lo da. Señalé hacia la niña que teníamos delante y le vine a decir “esa niña no necesita atreverse a decir lo que le parece el peluche, lo deja claro con el uso que hace de él”.

Al poco mi conocida y yo nos despedimos hablando de un volver a vernos que, imagino, ninguno intentará llevar a cabo. Aunque doy por sentado que ella ya lo habrá visualizado, si el “universo” la lleva a leer este texto saldrá de toda duda: hace años que malvendí el ejemplar de la ejemplarizante «El secreto» que me había regalado.

Preacher (wo)man, don't tell me
Heaven is under the earth
I know you don't know
What life is really worth

jueves, 15 de febrero de 2024

El fuego y la palabra

 

Elmer Gantry | Soundtrack Suite (André Previn)


Creo en el poder de la palabra. Considero que este bloc es una prueba de su efecto positivo. En bastantes aspectos, Ven y enloquece equivale a ese cuaderno en el que los psicólogos aconsejan a sus pacientes que escriban sus reflexiones.

Para muchos falsos modestos, el uso ajeno de la palabra propia más allá del monosílabo es un acto de soberbia. ”Lenguaraz”, “charlatán” o “verborréico” son algunos de los denotativos con los que los enmudecidos deshonran a quienes no callamos lo que sentimos. Es más, no faltan cantamañanas que nos denigran como “egocéntricos” por hablar de nosotros en nuestros blocs y no cantar a la nada, como hacen ellos en sus blogs. Y siempre estará esa legión de cobardes que usa el silencio para trasmitirte su desprecio, ya que porfían en que aquello que se omite deja de existir.

En mi tendencia a la prosopopeya os puedo asegurar que uno de los descubrimientos que conllevó trabajar de recepcionista de hotel, en un turno de noche perpetuo, fue entender la dureza de un régimen penitenciario de aislamiento. Hasta entonces, había pensado que de estar encarcelado, mejor tranquilo en una celda que compartiendo duchas con la gandaya. La soledad me llevó a llorar. Entendí al Steve McQueen que enloquecía cada vez que lo encerraban en aislamiento, acompañado por su guante y pelota de béisbol, en la película «La gran evasión».

Vale, ya sé que ese abatimiento me invadió porque era y soy un “pupas” –el que no los escuche no implica que no los oiga cuando me lo aseguran–. Así, a lo loco, este cuerdo recuerda que por entonces los iletrados me aseveraban que habrían aprovechado esas noches de vigilia para leer a Kierkegaard. Los vagos, para hacer algo productivo. Y los pusilánimes, para mantener su ánimo.

Van a cumplirse catorce años desde que dejé ese trabajo de aislamiento nocturno. Pese al tiempo pasado, de forma ocasional mi subconsciente me lleva a aquella recepción. Su penumbra se me metió en el alma. Y recobra forma a la luz de lo más inesperado, como puede ser el brillo de la pantalla del televisor mientras veo un episodio de una serie como «True Detective: Noche polar».

Creo en el poder curativo de la palabra. Aunque sea dicha/escrita a destiempo. En gran medida Ven y enloquece es un mantra de autoestima que enfoca y centra mi animo. Como lo hizo ahora mientras escribía esta introspección. Como lo hará luego cuando corresponda a tus comentarios atentos, amable leyente.

¡Fuego, camina con Nino!


jueves, 1 de febrero de 2024

¿El hombre de hojalata?

El caso es que mi vida va pasando sin que me entere de lo que me está ocurriendo. Lo que ayer era importante… hoy es irrelevante. Pero me queda el consuelo de que mañana será un nuevo día en el que podré refugiarme en mi monotonía. Los días de vino y de rosas siempre concluyen en noches salvajes. A mis casi 60 septiembres, aún confío en que los excesos primaverales del fin de semana saciarán mis carencias afectivas otoñales.

Cartel de la miniserie "Tin Man".

Me miro y no me reconozco. Pero la culpa no es mía. Es del otro que sólo existe reflejado en mi pellejo ajado, es de esas pastillas que juro que no volveré a tomar, es de esos labios que perjuro que no volveré a besar.

Llega un momento en el que al mirar atrás no veo experiencias, sino vacío.

Me he comportado como el hijo de los padres de un artista que llega a ser aquello que sus progenitores no se atrevieron a intentar. Incluso he superado sus expectativas. No sólo soy más alto que ellos, también tengo un buen trabajo, una casa de revista y una mujer florista. Los niños vendrán cuando toque, que alguien me tiene que cuidar. Hago bien en esperar. Dorothy ya está vieja. Mejor los tengo con una nueva.

¿El corazón?

No recuerdo la última vez que lo he usado, pero creo que “Vudialen” tiene alguna frase ingeniosa sobre ese musculito. De momento lo he escondido allí donde amontono las ilusiones. Siempre es mejor que tenerlo en un puño. Además, tomo “Danacol”, hago ‘futin’ los domingos y sólo me enamoro los años bisiestos que acaban en 3. Así que lo tengo como nuevo para “baipasearlo” cuando, en mi tercera juventud, lo saque a “marcapasear”. Sé que aún funciona. El otro día se emocionó al leer esta noticia luctuosa que mi apreciada amiga Flor compartió en su blog

http://elbauldemislibrosyjuguetes.blogspot.com/2024/01/duerme-papa-que-yo-te-cuido.html

Mis mejores deseos para ella y los suyos.

miércoles, 17 de enero de 2024

La banalidad de la vanidad

 Leer a María, en su blog «El saco de mis pensamientos», ejerce en mí el efecto “Súper ratón”: vitamina el ánimo y mineraliza la esperanza. De ahí que procure asimilar todas las dosis de ingenio que nos regala.

No es ésta la primera vez que mi escritura en este blog refleja un efecto espejo de la lectura en el suyo. En este caso, la relectura de su introspección ‘Depuntillas,... a veces incluso sin respirar’ me ha llevado a volver a callejear por la “Vanidad”, ciudad que William Thackeray en su sátira “La feria de las vanidades” y que en este blog tiene su propia barriada.


Salvador Dalí, Metamorfosis de Narciso, 1937

Soy de natural tarambana, es decir: dado a hacer lo que me da la gana. Por lo que cuando desatiendo mis anhelos en pro de mis obligaciones, siento que soy menos yo y más “el otro”; ése cuyo espíritu está computarizado en una serie de algoritmos estadísticos.

Reconozco que hay momentos en los que no me conozco si no hago lo contrario de lo que se espera, ya que una de mis locuras más placenteras es la de alejarme de quien no soy ni en sueños, sólo en pesadillas. Y es que esos actos de cordura asociados a obedecer la dictadura del qué dirán prefiero que los ejecute “el otro”, ése que –según los datos poblacionales que lo encasillan– tiene pareja formal, trabajo estable y tarjeta de crédito.


A mí, que mi corazón taquicárdico me impide vivir acompasado; a mí, de vida laboral tan escasa como el pudor en un exhibicionista; a mí que lo que me da crédito no es una tarjeta, sino mi palabra; a mí que no me adjetiven como “vanidoso” por admitir que no tengo cabello canoso y que mi ánimo no suele ser doloso. En vez de “vanidoso” que me llamen algo hermoso por evitar la falsa modestia y por reconocer la autoestima, y no, “Narciso” tampoco me adjetiva. Prefiero: peculiar, excéntrico o atípico.

Aunque lo de vanidoso me temo que me acompañará hasta que me entierren en el foso.


Es un hecho que ya en el colegio me identificaron como “vano” los afuncionales educadores que me llamaban “cabeza hueca” por dar mi opinión en los ejercicios de opinión lectora. Y sí, mi adolescencia fue una ratificación de mi falta de solidez intelectual (lo de hacer las cosas porque sí, siempre me ha dado flojera). 

¿Qué decirte de mi transito por la edad madura? Intentaré resumirlo en que fue tortuoso: dada mi nulidad como feriante con ambiciones, me vi feriado como monstruosidad, como una especie de ogro egocéntrico que no presta atención a lo que ostentan los demás, como un narciso creído por cuidar el reflejo de mis actos en los demás. En vano intentaba aclarar que no es que despreciase los intereses ajenos, es que no los apreciaba como propios –tener un trabajo y pareja estable, me daban vértigo; tener un casoplón y un cochazo, me resultaba fútil–. 

Para mí lo útil siempre ha sido tener tiempo, no dinero; tener deseos, no ambiciones; tener curiosidad, no fisgoneo. Para mí, lo estimulante es contar con tu cercanía, amable leyente, y con la compañía alentadora de compañeras como María.

Gracias.

https://hablacontusamigos.blogspot.com/2024/01/de-puntillas-veces-incluso-sin-respirar.html


miércoles, 6 de diciembre de 2023

Éste NO es un poema de amor

Public Image Limited - This Is Not A Love Song

Music video by Public Image Limited performing This Is Not A Love Song. (C) 2013 Virgin Records Ltd


¡Éste no es un poema de amor!

Éste no es un poema de amor

¿Éste no es un poema de amor?

 

Me gusta como hueles

“Me gusta como hueles hoy”, me susurró ayer mi edredón al acostarme.

Ahora mi piel llovida ya no huele a ti. Esta noche al acostarme, mi cama echará de menos tu aroma.

Cuando hablan las pieles su sudor dice más que las palabras. Tras el silencio forzado del “hasta luego”, mi cuerpo fue un eco de tu voz sobre él.

“Me gusta como hueles”, te susurraré al volver a tumbarnos sobre nuestro edredón.

Y nuestras pieles llovidas de sudor, serán un eco de palabras que seguirán resonando cuando ese futuro sea pasado.

“Me gusta como huelo cuando huelo a libertad y placer” me digo ahora, como me dije antes cuando volví a pensar en cómo olía cuando olía a ti.

 

¿No es un poema de amor?

No es un poema de amor

¡No es un poema de amor!

 

I'm adaptable and I like my new role

I'm getting better and better

And I have a new goal

I'm changing my ways where money applies…

Ninoexcerpt from “This Is Not A Love Song”.


viernes, 6 de octubre de 2023

La burla del diablo

En mañanas como la de este viernes de nombre otoñal y apellidos veraniegos, siento escalofríos al recordar ciertos fulgores recientes con los que busqué negar mi estación de invierno.


Quizás quería volver a ser ese Mefisto que le vendió su alma a Belcebú a cambio de 58 años de felicidad; y que –cuando Leviatán se presentó a cobrar su deuda– lloró hasta lograr apagar los fuegos de El Infierno. La sensación de haber burlado al Diablo tras haberle entregado mi alma de barro, se desvaneció al ver su reflejo en el fondo de una botella. Me había encontrado. Me miró con ojos sabios, y viviseccionó mi cuerpo hasta llegar a mi espíritu. Sacó mi luz y le adhirió una mota de oscuridad. No dijo ninguna palabra. Perdonó mi inconsciencia de creerme por encima de El Bien y El Mal.

Supongo que es poco el precio que llevo pagado por ensoñarme inmortal. Otros, mejores que yo, lo han perdido todo. Yo sólo pierdo ocasionalmente la razón.

Esa mácula que me ha producido mi gusto por lo desmedido, es visible en diferentes cicatrices que tatúan mi piel. Mi maldición eterna era mi incapacidad para la estabilidad, para estarme quieto o saber esperar. Todo me aburría, todos me cansaban. Me falta la fuerza del interés para luchar por nada o por nadie.

O eso creía. Hasta que llegó ella; y decidí urdir una burla al Diablo de la monotonía y embarcarlo en un buque sin retorno rumbo a Mombasa, mientras me quedo en casa junto a la alegría “jusqu'au bout du hasard” (1).

Fotografía de Anna Karina.



lunes, 18 de septiembre de 2023

El diablo dijo no

El diablo dijo no – Orquesta Mondragon ℗ 1984 EMI-Odeón, S.A.


Buenos días:

Hoy tengo mucho que celebrar; y no se me ocurre nadie mejor que tú para compartir mi “aquíseguir”. Gracias por el regalo de tu compañía, amable leyente.

No importa si hay quienes ven como un delirio el espejismo recreativo que celebramos. A esta altura vertiginosa de mi vida achacosa tengo comprobado que el Infierno son los demás que en su delirio nos hacen sentir de más, para así arrojarnos al pozo del sollozo.

Delirio es hacer lo que haces porque te toca, porque es lo que se espera de ti o porque así te formalizas en una forma de persona formal. Lo nuestro –este flujo de palabras– es un espejismo celebrante, o la ilusión de unos ilusos que no pueden evitar ilusionarse ante lo ilusionante de seguir a lo nuestro en vez de a lo suyo. Quizás al resto les parezca ilusorio: pero lo que cuenta es que a los que sumanos nos resulte estimulante.

Con las caídas y recaídas que conlleva la debilidad frente a lo eterno, ¡aquí estamos, tan firmes como una veleta al viento! Así que cuidado con apagar la vela de la tarta de un soplido, pues podríamos acabar donde anida el olvido. Más vale hacerlo con un susurro, para que nuestro destino no acabe en sus manos como un churro.

El caso es que, para mi sorpresa, hoy cumplo 58 años. Tú ya los has cumplido o los cumplirás. En todo caso:

¡Feliz cumpleaños, amable leyente!

 

sábado, 16 de septiembre de 2023

¿No más «Fábulas»?

El escritor Bill Willingham ha confiado su serie «Fábulas» al dominio público. Si pulsas sobre este enlace al blog del citado guionista, leerás su narración del proceso

https://billwillingham.substack.com/p/willingham-sends-fables-into-the

Esta cesión de sus derechos sobre la serie que ideó y serializó, se produjo tras una larga cadena de desencuentros con la editorial que ostenta sus derechos de publicación: “DC Comics”, perteneciente al emporio mediático “Warner Bros. Discovery”. Esta concesión conlleva aceptar que cualquier creador pueda usar libremente las tramas y personajes ideados por Willingham (quien a su vez ha usado historias y personajes “libres de derechos”–principalmente personajes y leyendas del folclore popular anglosajón– para articular su reputada colección de cómics).

Si alguien quiere, por ejemplo, usar el enfoque del cuento «Los tres cerditos» que desarrolló Bill Willingham podrá hacerlo: siempre que no reproduzca la plasmación gráfica que presentan las viñetas (ya que ésta es propiedad de DC).

«Fábulas» fue un gran éxito crítico y continúa siendo una propiedad comercial rentable.


Su narración se prolongó durante más de una década, ha derivado en varias miniseries conectadas, proyectos audiovisuales o videojuegos superventas. La liberación de su aporte literario, no conlleva que los diferentes dibujantes y colaboradores que participaron en la colección hayan cedido a la par sus respectivos trabajos. Además, la editorial  “DC Comics” conserva todos sus derechos de reproducción sobre el material industrial que lleva publicado (y del que surgirá a raíz de éste, como lleva casi un siglo rentabilizando al personaje de “Superman” o décadas maximizando la miniserie «Watchmen»).


Esta medida liberadora de Bill Willingham (que me atrevo a calificar de desesperada más que de inesperada –si hubiese querido esta “libertad” para su creación no se habría vinculado a una megaempresa para desarrollarla) resulta de su imposibilidad para permitirse económicamente pleitear por la recuperación de sus derechos sobre sus creaciones.

No soy seguidor de Bill Willingham. Pero creo entender su actitud. Entiendo que es la misma que allá por julio de 2011, me llevó a distanciarme de la creatividad en Internet y a mantener una vigilia literaria en este blog: cualquier robaperas puede copiar/pegar mis textos, sobre los que Blogger ostenta derechos de reproducción.

 

Sigo escribiendo, sigo fabulando, pero apenas lo hago en este blog. Mi bloc de escritura sigue siendo de papel, no electrónico.

Gracias por tu compañía pese a mi alejamiento, amable lector.

Te animo a que leas (en préstamo bibliotecario) la obra «Fábulas / Fables» de Bill Willingham; te encontrarás con versiones sugerentes de leyendas sugestivas.

Gracias por venir y enloquecer.


jueves, 10 de agosto de 2023

Este jueves, un relato: Argumentos con algo de real…


Hola, este jueves es el compañero El demiurgo de Hurlingham quien coordina un encuentro creativo bajo estás indicaciones:

Les presento unos argumentos, basados en hechos que han sucedido. Se trata de que tomen uno de estos argumentos y escriban un relato, a partir de ese argumento. Con un estilo personal y el género que prefieran.

En mi caso, he optado por la sexta sugerencia: 6) Un personaje comienza encontrar interés en las conversaciones de las personas, desconocidas, de a su alrededor, en los lugares que frecuenta.

A la que he aportado algo de real  y el resultado es este relato que amablemente te dispones a leer –o a escuchar en su versión “libertango”–:


«Por una cabeza», libertango de Nino Ortea


 


Permíteme, afable escuchante, hablarte en voz alta; y así hacer de mi soliloquio una conversación entre desconocidos gracias a tu atención.

No voy a fabularme como puntual. La inquietud que me causa la quietud de la espera, me lleva a autorecetarme acudir retrasado a mis citas. Ayer, la sugerente “María” me propuso vernos hoy a las 9. Tras haber llegado retardado, la rebusqué en un café dividido en dos por un muro antitabaco tan inútil como un consejo a destiempo. Me senté y oteé vidas ajenas. Un par de escenas más allá, vi a una morena cuya tez nacarada contrastaba con el tenue rosa de sus labios. La mirada perdida revelaba que no se encontraba allí, sentada frente al repeinado que intentaba retenerla con palabras convertidas en lamentos.

Me atrapó lo discreto del desprecio de la esfinge mientras prendía un cigarrillo.

Un camarero le llamó la atención, desatando la ira contenida del repeinado. Ella apagó el pitillo. Se disculpó. Tocó sin acariciar la espalda del desdeñado; y caminó hacia donde ya estaba su mente.

 

Una rubia, de ojos tan alegres como su sonrisa, me miró. Le devolví la sonrisa. Cuando se acercaba, resonó una voz inquisitiva. Su madre le ordenaba que no me molestara. Entonces llegó “María” con la mirada perdida…

Comprendí que pasaba del purgatorio de la espera al infierno de la pérdida. Comprendí que había perdido, aunque fuese sólo “por una cabeza”, la carrera del amor. Y “si ella me olvida ¿Qué importa perderme mil veces la vida? ¿Para qué vivir?”

 

Y aquí llevo sentado desde entonces. Por las colillas que veo acumuladas en el plato del café, debe de haber pasado un rato largo. Rato que ha sido bueno en su etapa final, gracias a tu interés. El camarero no ha venido ni una vez a llamarme la atención por fumar un cigarrillo. Intuyo que él sabe bien lo que es penar en el infierno de la pérdida. Intuyo que él sabe bien lo que es “perder mil veces la vida por una cabeza”.

Gracias por esta conversación, amable escuchante. No lo olvides: “no hay que jugar”.

 

Para leer el resto de creaciones aportadas por mis compañeros sólo tienes que pulsar en este enlace:

https://eldemiurgodehurlingham.blogspot.com/2023/08/este-jueves-un-relato-argumentos-con.html

Le agradezco a Demiurgo su inspiración y a ti tu compañía, amable leyente-escuchante.


jueves, 13 de julio de 2023

Milan Kundera ha muerto

El escritor Milan Kundera ha muerto, según avanzó ayer miércoles la emisora pública “Czech Television”.

Su novela de mayor repercusión –al menos aquí en España– es «La insoportable levedad del ser». Narración ficticia que inspiró esta entrada realista que publiqué en el blog

https://venyenloquece.blogspot.com/2016/11/la-insoportable-levedad-del-ser.html

Sin duda, mi lectura favorita de Kundera es «La inmortalidad» –obra fronteriza entre “novela” y “ensayo”–.

La mía fue una lectura pausada –dada la densidad de lo escrito y mi ligereza intelectual–. Para leer a mi ritmo aproveché la estructura fragmentada de la que el autor había dotado a su obra.

Leí «La inmortalidad» en edición de Tusquets y con traducción de Fernando de Valenzuela Villaverde. Juraría que tengo mi ejemplar por algún estante; pero en estos tiempos de malvender por Wallapop lo que creí que sería enterrado junto a mí, no he encontrado la copia entre el desorden que impera en mi otrora ordenada biblioteca. Quería ojearla de nuevo, reproducir aquí algún pasaje y, probablemente, ponerla a la venta.

 


A continuación reproduzco el texto promocional con el que la editorial publicita su edición de esta obra:

“A partir del gesto encantador de una mujer de cierta edad, el escritor crea el personaje de Agnes, alrededor de la cual aparecerán su hermana Laura, su marido Paul, y todo nuestro mundo contemporáneo en el que se rinde culto a la tecnología y la imagen. Pero ¿y si el hombre no fuera sino su imagen ?, pregunta otro personaje, Rubens, quien comprueba finalmente que de la más excitante de sus amantes sólo le quedan dos o tres fotografías mentales. Esta novela transforma todos los aspectos del mundo moderno en cuestiones metafísicas. Su forma es polifónica : las aventuras de los personajes imaginarios se mezclan con la historia de dos candidatos a la inmortalidad, Goethe y Bettina von Armin ; la reflexión sobre el nacimiento del homo senti-mentalis en la historia de Europa alterna con las peripecias parisienses del singular profesor Avenarius, para quien el mundo de hoy no sirve sino como objeto de juego.

Kundera tiene el don de decir del modo más cristalino lo que a uno le resulta más difícil decirse, y en esta novela alcanza la cima de esta facultad.”

 

DEP. Milan Kundera.


martes, 11 de julio de 2023

Sin otro móvil que el de contactar

The Old Fashioned Way – Charles Aznavour

℗ 1980 Blue Pie Publishing USA

Este viernes, un alumno quinceañero se mostraba sorprendido de que le comentara que no llevo activados los datos en mi teléfono móvil. Para él un teléfono sin Internet es tan inútil como lo es para mí un corazón sin amor.

El problema es que esta cerrazón adolescente se hace más hiriente en los que ya no peinamos canas, sino que lucimos calvas.

¿Estoy exagerando?

No más de lo habitual en mí, amable leyente.

¿O acaso soy el único cuasi sesentón que se sorprende al ver cómo sus compañeros de café están más pendientes de los “chats” con sus “followers” ausentes, que de las charlas con sus conocidos presentes?

https://isorepublic.com/photo/white-phone-table/

Es evidente que, a ciertas edades, la decrepitud comienza a hacer mella hasta en la piel más bella; pero sigo prefiriendo la expresividad de una arruga en un rostro, a la tersura juvenil de un icono en una pantalla.

Intentar explicarle esta sensación crepuscular a quien está naciendo a la vida habría sido tortuoso. Creo recordar que le dije una verdad más sucinta: “I live my old fashioned way”.

Y siempre ha sido así: vivir a mi manera conlleva vivir fuera del signo de los tiempos. Soy yo quien se aísla de los demás al no ir donde ellos van, al no hacer lo que ellos hacen, al no vivir como se espera que viva según mis datos estadísticos… Vida que tiene más en común, dejando a un lado su hiperconectividad, con la que lleva ese muchacho que con la de sus padres.

Mi actitud vital no es contemporánea, pero tampoco es extemporánea: es necesaria para mantener mi equilibrio emocional. No soy un marginado por otros, sí un inadaptado voluntarioso. Procuro hacer todo lo que puedo a mi manera. No haber opositado y seguir dando clases particulares es prueba de mi preferencia por vivir “a mi manera anticuada”.

Confío, amable leyente, en que no hayas encontrado anticuado este texto, escrito sin otro móvil que el de contactar para agradecerte tu cordialidad.


 

martes, 6 de junio de 2023

Cambio copernicano

Quizá Bob Dylan tenía razón cuando escribió que los tiempos están cambiando (The Times They Are A-Changin’, 1963).


Basta con mirar el cielo para corroborar que el tiempo está cambiando: hoy, en el norte de España brilla el sol y en el sur español graniza.

Si aprovechamos este sol para salir a la vida exterior, comprobaremos que ésta, efectivamente, ha cambiado: ha envejecido. En los parques de nuestra niñez deambulan ancianos y en los patios escolares nuestros abuelos practican yoga. Donde antes correteaba la vida ahora se esquiva la muerte. Todo un cambio, ¿verdad?

Si nos acercamos a cualquiera de nuestros mayores, deambulantes o practicantes, nos confirmará que los tiempos han cambiado y que los de antes eran mejores: sin achaques de salud y sin ataques de Putin.

Oteados los cielos y consultados nuestros abuelos, todo indica que Dylan acertó en su aforismo musical. Pero tener la razón en lo que dices no implica tener acierto en lo que haces: en la vida impera el caos, no el orden, de ahí que convenga convivirla con un gramito de locura y un quintal de suerte.

Nunca me gustó la música del estadounidense Bob Dylan; y soy demasiado viejo como para cambiar de pellejo.

Una de mis debilidades es la música de Enrique Urquijo. Pese a su muerte, cualquiera de sus estribillos me hace sentir más vivo que toda la discografía de Dylan. Estímulo que no ha cambiado en los 45 años que llevo escuchando sus canciones.

Va por ti, amable leyente: gracias por estar ahí. Han pasado casi quince años y tu compañía en este blog me hace volver a ser el niño que nunca ha dejado de preguntarse el porqué de las cosas.

“Después de andar a la deriva

Por mares turbios de bebida

Como un chiquillo falto de cariño

De pronto es todo tan sencillo, sencillo.”



jueves, 18 de mayo de 2023

Este jueves: Cuéntame una anécdota o hecho curioso

Desde hoy jueves, es la compañera Myriam quien impulsa y coordina un nuevo encuentro creativo de aportes “jueveros” en su blog «De amores y relaciones».

Ésta es la manera clara en la que Myriam detalla su propuesta:


Y éste es mi aporte a su sugerencia creativa: un relato cuasi autobiográfico, han pasado 45 años desde ocurrió lo que rememoro, por lo que en mi narración de 350 palabras de extensión habrá falsos recuerdos. Dedico con afecto este relato a Ismael Petroni Núñez.

Quizá te apetezca escuchar la canción «Arponera», interpretada por la banda Esclarecidos, mientras navegas por mi marea de recuerdos. Gracias.

Arponera - Esclarecidos

Disco: Esclarecidos 2. ℗ 1985 Dro East West

Producer: Trinidad Paco. Composer, Lyricist: Cristina Lliso

 

«Sobre orcas y crucifijos»

 

Un domingo de febrero de 1978 vi en el cine «Orca, la ballena asesina».

El lunes estaba escenificando esa peli a mis amigos del parque “Los jardines de la Reina”, situado al comienzo del muelle del Fomento. Muchas lanchas de menudeo y bajura atracaban allí, al pairo del edificio donde se rulaba el pescado.

Fotografía de Los jardines de la Reina tomada en los años 70

La mar estaba alta. Fue fácil acceder al malecón. Cogí un trozo de hierro caido en el embarcadero y empecé a emular escenas de «Orca…». Estaba tan metido en mi papel, que cuando una chalupa se movió abruptamente le lancé el palo, temeroso de que fuera un cetáceo asesino. Aquella tarde descubrí que había nacido para arponero: acerté a la primera.

La lancha empezó a hacer agua. Marché escopetado para casa.

A la mañana siguiente, antes de ir al cole, me acerqué al muelle y vi la chalupa hundida.

Tragué saliva.

En la escuela me chivaron que la barca era del padre del “Tiñosu” —un matón escolar— y que alguien le había delatado mi ensartamiento.

Me atraganté con mi saliva.

Cuando lo vi encararme, me puse tan nervioso que agarré un crucifijo de una pared y le arreé un golpetazo, sin fijarme en que lo hacía por la parte del cristo metálico.

Me expulsaron temporalmente del centro.

A “Tiñoso” lo expulsaron definitivamente: aunque yo no la había visto, venía hacia mí con una navaja. Y era reincidente en blandirla dentro del centro.

Ante la amenaza de venganza “tiñosera”, durante un tiempo sólo jugué cerca de la protección del quiosco del parque, cuyo personal me conocía de mi condición de preguntón, más que de cliente: “¿Me da un pica-pica y una barra de regaliz? ¿Ya compró mi papá el Capitán Trueno? ¿Me puedo esconder, que me quieren pegar?” Y en el quiosco me ocultaba hasta que me avisaban de que podía salir.

Mis padres nunca supieron esta historia del “arponeo” fortuito.

Tenía prohibido acercarme al puerto. Y lo de haber hundido la chalupa hubiese conllevado un castigo de aúpa.

“Tiñosu” tampoco contó lo ocurrido a sus padres.

Le avergonzaba que un enclenque lo hubiera golpeado en público.

 

Te agradezco tu lectura atenta de este esclarecimiento de un suceso que casi me deja tieso.

Doy las gracias a Myriam por sus constantes muestras de aprecio y te invito, afable leyente, a que pulses en este enlace para acceder a la enumeración del equipo creativo que participa en este encuentro.

¡Salud y suerte!

https://deamoresyrelaciones.blogspot.com/2023/05/convocatoria-para-los-relatos-del.html


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