Ven y enloquece

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miércoles, 25 de septiembre de 2013

El apaño y el engaño.



Esta estupenda fondo de la espectacular Raquel Welch publicitaba la estupefactante película Hace un millón de años. Film donde bajo su envoltura de aventura paleolítica, se especula con la duda coetánea de toda familia víctima de la actual diáspora matrimonial: “¿Qué sucedió entre tu padre y mi madre?”. Siendo en el episodio fílmico él un lagartón y ella una lagarterana, vestida con biquini ad hoc.



Tras ver esta producción de Hammer Film Productions dirigida por Don Chaffey en 1966, me quedó claro el porqué de la extinción de los dinosaurios: ¿Qué futuro le podía esperar a una raza que, tras otear a una rapaza tan apañada como Raquel, intentaría devorarla de un mordisco en vez de comérsela a besos? Está claro que lo que convierte a la Humana en la especie más evolucionada, no es nuestra capacidad para mandar naves a La Luna, sino nuestra tendencia a caer a la tierra ante la belleza.
Debilidad que nuestro instinto animal se encarga de paliar, para así garantizar la perpetuación de la especie. Pues si el requisito para el apareamiento fuera la belleza, el 90 % de la Humanidad estaría tan inmaculado como un diccionario en casa de mi vecina. Por suerte, el morbo, la lascivia y el alcohol milagrean que los feos también tengamos nuestro público.

Lo curioso de está foto publicitaria –en la que está claro quién es la curiosa– es que el fotograma no aparece en ninguna escena del film. Funcionó como reclamo hedonista para esta película rodada en parte en unas Islas Canarias que nunca fueron tan afortunadas.
El caso es que a ningún espectador masculino le importó un comino el que no apareciera esta imagen crucificada de Raquel, ya que en la película la exuberante no sólo salía escasa de palabras –participaba en tres líneas de diálogo–, también resplandecía exigua de ropa. Por lo que, atraídos por lo inexistente, los espectadores se quedaron realmente satisfechos, convirtiendo el film en un gran éxito, tal y como refleja la película Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994) Y es que, pese a sus evidentes dislates histórico-biológicos, este tipo de pelis no están pensadas para un público científico, sino sensualista.



Sin llegar a lo vulgar, es muy común eso de encontrarse con publicidades engañosas y promesas incumplidas. Entre lo primero destacan las pelirrojas, llamativas en lontananza, que en las distancias cortas se desvelan como peliteñidas; y entre los segundos apestan los políticos que usan sus promesas electorales para, ya elegidos, crucificar en el olvido a sus electores.
Eso de atraer con el engaño hace daño. Pese a ello, muchos lo llaman “arte” y a los engañadores los aclaman como “maestros”. Hay tenemos el sangriento ejemplo de la tauromaquia, donde a la víctima cornuda del engaño se le prometen “corridas” y se encuentra con banderillas, rejoneos y estocadas. Y, aunque más cornadas da la vida, es triste eso de que sólo por nacer toro los desaprensivos hagan de tu muerte su oro.

No hace un millón de años, sino una centena de minutos, que no nos vemos. Y ya cargo con la cruz de estar alejado de tu luz. Y quizá te sigas preguntando porqué voy y enloquezco… Espero que al menos tengas claro que, pese a mi provecta edad, no soy un dinosaurio.

danoNino.

2 comentarios:

  1. Sigue con tus buenos pases ( que el tendido se llena de sonrisas )

    Lo mismo que retroceda hasta aquellos tres renglones de la evolucionada, que avance hasta la moral.eja de nuestros políticos, el texto es tan chispeante que no podía terminar con el mítico punto final.
    La coletilla mimetizada con el entorno, es un bonito y real broche para esta ocurrente ... cruzada ?

    Se te saluda.

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  2. Muchas gracias, Juncal, por tus saludos y comentarios lecturarios que denotan una lectura tan activa como atenta con fondo y forma.
    Siempre he sido más de emprender cruzadas que de detenerme en encrucijadas. Me alegra que mi cruzada te parezca ocurrente y no recurrente; aunque yo la definiría como sugerente cuando la penitente es Raquel.
    Saludos tan enloquecidos como agradecidos, Juncal.

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Hola, gracias por tu tiempo de lectura.