No reniego de mi pasado personal ni creativo. Es más, en lo general acepto como propios aciertos y errores que me afectan, aunque no me corresponda su autoría.
Soy dado a hacer, no a intentar; de ahí que acumule tantas pruebas de vida. Pruebas que demuestran que las vidas de este ensoñador no han sido una sucesión de espejismos, sino que un encadenamiento de realidades.
